Nostalgia al atardecer

Atardecer en Centroamérica. Foto: Rubén Figueroa

Matilde se organizó bien el fin de semana, dejó a sus hijos con Renato, su esposo, para poder ir a visitar a su tío Alfonso, quien había tenido una fractura en el pie. Se fue tempranito para que estuviera de regreso a casa por la tarde, le daba pendiente viajar sola en carretera. Sus familiares vivían en otra ciudad, aproximadamente a 3 horas de donde ella estaba.

La visita fue recibida con mucho gusto por el tío Alfonso y la tía Mica. La esperaban con alegría. Compartieron el desayuno. Les llevó una canasta con frutas, eligió entre ellas las favoritas del tío, las peras y las uvas. Por fortuna, la salud de don Alfonso iba mucho mejor. Las indicaciones médicas eran tener reposo y posteriormente, iniciar una terapia. El ánimo del tío ayudaba mucho.

Matilde ayudó a cocinar la comida a doña Mica, el tiempo les alcanzó para degustar los alimentos de nueva cuenta, antes de que ella regresara a casa. Fue un buen pretexto para recordar anécdotas y ponerse al día con algunas noticias de la familia. Luego les abrazó con mucho cariño y se despidió de ellos, prometiendo que les visitaría nuevamente con su esposo e hijos.

De regreso a casa Matilde decidió que la música de Nora Jones la acompañara, mientras la escuchaba iba deleitándose con los paisajes, el sol estaba por ocultarse, en sus últimos rayos del día iluminaba de bella manera las montañas, las nubes por su parte hacían lo suyo asomándose, como algodones en la parte alta de las montañas, semejando fugaces copos de nieve. Para cortar camino decidió tomar una ruta que tenía mucho tiempo no transitaba,  hasta donde recordaba solía estar más despejado por ese tramo.

Uno de los atractivos del camino elegido era la vegetación que observaba en los costados de la carretera y en los camellones con árboles de matilisguate.  Todo iba bien hasta que llegó un punto en donde pensó que había tomado un tramo incorrecto, los camellones estaban vacíos, sin árboles. Fue disminuyendo la velocidad para observar si era el camino que la llevaría a casa, con tristeza se cercioró que no había confusión, ésa era la ruta, solo que los árboles habían sido cortados. Alcanzó a observar los pequeños troncos que quedaban, naturaleza muerta,  el paisaje era desolador, al menos para ella.

Mientras trataba de recuperar el ánimo, comenzó a recordar las veces que disfrutó observar las flores de esos árboles, ¿por qué los habrían derribado? ¿Y ahora qué harían en esos espacios? ¿Sembrarían otros árboles? En eso estaba cuando, como en una película, se observó en la carretera ya sin rayos de sol con las montañas frente a ella cubriéndose de neblina, el clima había bajado de temperatura. El ambiente se tornaba con nostalgia al atardecer. Prendió las luces del coche, de fondo seguía sonando I want to talk with you in a cloudy day…

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