Crear historias

Crear historias
Foto: María Gabriela López Suárez

Paquita estaba acostada en uno de los sillones de su sala, abrazando a su conejo de peluche, su rostro mostraba la tristeza que tenía.

—Toc, toc, ¿hay alguien por acá que me abra la puerta? —Se escuchó la  alegre voz de la tía Vero, que como cada viernes por la tarde pasaba a visitar a sus familiares después del salir de su trabajo.

—Mamá abriré la puerta, es la tía Vero —mencionó Paquita.

Luego de saludar a Paquita la tía Vero le dijo,

—¿Y esa carita? ¿Qué te pasa Paquita? Por cierto, es raro que estés en casa, normalmente sales a jugar con tus amistades del vecindario.

—Estoy enferma tía —respondió casi sollozando, mientras se recostaba nuevamente en el sillón.

En ese momento llegó Gertrudis, la mamá de Paquita, saludó a la tía Vero y le comentó que Paquita había tenido fiebre un par de días antes y no podía salir a jugar al patio hasta que estuviera recuperada.

—Ah con que es eso, Paquita si te cuidas y sigues las indicaciones de tu mamá estarás mejor y podrás salir a jugar. ¿Quieres que preparemos juntas los hot cakes que te gustan?

Paquita movió la cabeza, en señal de negación, para luego colocarse en posición fetal.

—Niña, no seas grosera.

—Déjala Gertrudis, está triste. Ya sé, más tarde haremos los hot cakes, mientras te propongo jugar a crear historias, ¿te gustaría?

Paquita levantó la cara y respondió, —¿jugarás conmigo tía Vero?

—Claro que sí, a ver, antes sécate las lágrimas y trae a tu conejo para que también juegue con nosotras. Gertrudis también estás invitada.

Vero las llamó para observar desde la ventana que daba a la calle, como vivían en un departamento en segundo piso, la vista era bastante generosa. Las tres se pusieron cómodas, acercaron unas sillas y para Paquita pusieron un banco más alto para que ella y su conejo vieran mejor.

El juego consistía en mirar con atención qué pasaba en la calle, para que luego cada quien eligiera algo que llamara la atención y a partir de eso crear historias. En la calle había varios personajes, el señor que vendía raspados, la muchacha que iba con su venta de globos, el carro que anunciaba la venta de tamales, los camiones que pasaban constantemente, uno que otro ciclista que asomaba, unas niñas que vendían rosas y la gente que salía de la jamonería que estaba situada en esa calle.

—¿Quién quiere iniciar? —Preguntó Vero.

—Tú tía, para que nos enseñes cómo hacerlo — respondió de inmediato dijo Paquita, quien tenía el rostro más animado y no soltaba a su conejo.

—Muy bien —dijo Vero.  La historia es sobre la muchacha que vende globos. Eloisa salió como todas las tardes con su vendimia, sus globos habían sido inflados con gran alegría y había elegido cuidadosamente cada uno de los colores de los globos…

Mientras Vero contaba la historia, Gertrudis observaba a su hija y sentía que el corazón se le llenaba de gusto, vaya que había sido muy buena idea la de Vero para que Paquita estuviera entretenida esa tarde.

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