14 de abril: Memoria de la República Española

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El 14 de abril es una fecha significativa en la vida de la sociedad en España, en Europa y en el mundo. Porque fue un 14 de abril de 1931 que el pueblo español se volcó en las urnas para instaurar la Segunda República y substituir a la monarquía bajo el reinado de Alfonso XIII. El 1 de abril de 1939, esa Segunda República elegida por abrumadora mayoría en las urnas, fue derrotada por las fuerzas facciosas del general traidor Francisco Franco que instaló una terrible dictadura por 40 años. Un período de oscuridad en la historia del pueblo español y de Europa. Franco configuró junto a la Alemania de Adolfo Hitler y la Italia de Benito Musolini, el eje fascista de la Europa Occidental, que no obstante su derrota al final de la Segunda Guerra Mundial, no incluyó el desplazamiento del dictador gallego en España. El final de las guerras es imprevisible. Sabemos cómo empiezan y por qué, pero no hay sapiencia de cuándo terminarán y cuáles sus consecuencias. El golpe de Estado de Franco que se inicia el 17 de julio de 1936 encontró una amplia resistencia popular incluyendo a sectores leales del ejército y ello prolongó ese golpe en lo que se ha dado en llamar la guerra civil española. En México, la guerra de resistencia contra el golpe de Estado de Francisco Franco coincidió con el período presidencial del General Lázaro Cárdenas del Río que mantuvo la cabeza del gobierno desde el 1 de diciembre de 1934 hasta el 30 de noviembre de 1940. Con el Presidente Cárdenas se inauguraron los sexenios presidenciales en México. En 1930 el período de Cárdenas estaba entrando a su etapa final lo que coincidió con la derrota de los republicanos, es decir, con el desplazamiento de la democracia en España. El pueblo español como un río desbordando su cauce, se desperdigó por el mundo, no sin antes pasar por el sufrimiento de los campos de concentración en Francia y los amargos días del destierro, hasta encontrar de nuevo su destino en tierras bien lejanas. Fuel caso de los republicanos emigrados a México gracias a las gestiones y acciones del gobierno de Lázaro Cárdenas y la actividad del Cónsul Mexicano en Francia, Gilberto Bosques. Ambos personajes hicieron honor a la tradición hospitalaria y solidaria del pueblo de México, que se volcó en las calles y en los muelles del Puerto de Veracruz y de Coatzacoalcos para recibir con los brazos abiertos a aquellos luchadores y luchadoras por la Humanidad Universal. Y en efecto, nadie sabe las consecuencias de las guerras. Para México, el exilio español fue un aliento fresco al desarrollo de la sociedad. Muy pronto, aquellos exilados se unieron al pueblo mexicano en la construcción de un destino común. Se estima que entre 20,000 y 30,000 personas del exilio republicano encontraron una nueva vida en México. Muy pronto, su presencia se hizo notoria en la fundación de la Casa de España, actual Colegio de México; colaboraron de manera destacada en la fundación del Fondo de Cultura Económica, la gran casa editorial del Estado Mexicano; el cuerpo docente del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Nacional Autónoma de México, se enriqueció con profesionistas e intelectuales republicanos. En las ciencias sociales, la antropología por ejemplo, cobró nuevos derroteros bajo el impulso de Ángel Palerm, José Luis Lorenzo Bautista, Pedro Carrasco Pizana, Pedro Armillas, Claudio Esteva-Fabregat, Juan Comas, Santiago Genovés, Pedro Bosh-Gimpera. Entre el grupo de médicos vinieron científicos de la talla de Rafael Méndez, Dionisio Nieto, Isaac Costero, Ramón Álvarez, José Puche. Uno puede enterarse de la labor de este cuerpo de médicos excepcional en un libro como el que escribió Pelayo Vilar Puig, Médicos Republicanos Españoles Exilados. Aportaciones a la Medicina Mexicana (Ateneo Español de México, A.C.  2021). En el campo de la filosofía la personalidad descollante es Adolfo Sánchez Vázquez, innovador del pensamiento con raíces en Marx, forjador de pensadores críticos en México y en América Latina. Pero la lista incluye a pensadores de la importancia de Ramón Xiraú, José Gaos (autor de la frase célebre “los transterrados” para referirse al exilio republicano), Luis Recasens Siches. El cine en México se benefició con el talento de Luis Buñuel (Los Olvidados; El Ángel Exterminador; Viridiana): y de Emilio García Riera como el historiador del cine mexicano y crítico atinado y creativo.  En la poesía, la presencia de Pedro Garfias y de Agustí Bartra, enriqueció al escenario poético de México. Toda una pléyade de artistas e intelectuales enriquecieron la vida mexicana, las universidades, la actividad editorial, los centros de investigación: José Moreno Villa, Josep Renau, Antonio Rodríguez Luna, Remedios Varo, Enrique Climent, Miguel Prieto, Arturo Souto, Manuela Ballester, Félix Candela, Francisco Moreno Capdevila, Benito Messeguer, Vicente Rojo, Mary Martín, Neus Espresate, Marta Palau, Antoni Peyri, Lucinda Urrusti y la lista se alarga con los músicos como Adolfo Salazar, Rodolfo Halffter, Jesús Bay y Gay, Rosita García Ascot, Simón Tapia Colman, Gustavo Pitaluga. A este distinguido grupo de músicos republicanos le debe México la revitalización de los escenarios musicales e incluso la edición de revistas como Nuestra Música (1946).

Así mismo, varios de los exilados españoles republicanos que se quedaron en alguno de los estados de la República, contribuyeron a enriquecer la vida social de sus comunidades, como lo fue el catalán Andrés Fábregas Roca en Chiapas, a quien Rosario Castellanos dedicara su hermoso Soneto del Emigrado cuyo verso final dice: Y al llegar a la Mesa del Consejo/Nos diste el sabor noble de tu prosa/De Sal Latina, óleo y vino añejo. En estados como Chihuahua, un numeroso grupo de exiliados republicanos fundó la Colonia Agrícola Santa Clara, un proyecto poco conocido en el país, pero que tuvo gran resonancia en su momento. Los organizadores del proyecto agrícola escogieron el municipio de Namiquipa en Chihuahua para instalar Santa Clara. El entonces Comité Técnico de Ayuda a los Republicanos Españoles compró al terrateniente David S. Russek los terrenos de lo que fuera la hacienda de la persona mencionada, al mismo tiempo que destinó recursos para la compra de tractores y herramientas para el uso agrícola. El Proyecto Santa Clara se propuso crear una gran empresa colectiva agroganadera, aprovechando los conocimientos de los exiliados. Lograron formar los exiliados republicanos un poblado modelo, manejado bajo estrictas normas de comunalidad. El 4 de septiembre de 1939 arribó a Chihuahua el primer contingente de republicanos españoles fundadores de Santa Clara. En 1940, a finales del sexenio de Lázaro Cárdenas ya eran 789 personas las que constituían la Cooperativa de Santa Clara, contando hombres, mujeres y niños. La comunalidad de Santa Clara no logró perpetuarse. Por diversas circunstancias la población de exiliados republicanos en Chihuahua comenzó a desperdigarse por el país encontrando nuevas formas de rehacer sus vidas hasta que en 1945 se clausuró el proyecto de Santa Clara que queda como un capítulo importante ilustrativo de los caminos de los republicanos españoles para reconstruir sus vidas en México. La mayoría de las familias que habían establecido Santa Clara se quedaron en Chihuahua y trabajaron codo a codo con el pueblo para beneficiar a la tierra y la sociedad que los acogió. Como la historia de Santa Clara hay varias en México. Configuran capítulos que habrá que difundir aún. Forman parte de lo que se desconoce de la actividad de los republicanos españoles en México y de su voluntad de articularse con la sociedad para  contribuir a su vida, demostrando así el agradecimiento profundo a esta tierra cuyo pueblo se ha distinguido por su solidaridad con las luchas sociales por transformar el mundo.

De entre la bibliografía que se ha producido examinando el exilio republicano español en México, sugiero los siguientes títulos que a mi juicio no han tenido la difusión que se merecen: Mónica Castellanos, Aquellas Horas que nos Robaron. El desafío de Gilberto Bosques, Grijalbo, 2018; Alfonso Vera Canales, Al Puerto de la Esperanza, San Pedro Garza García, Monterrey, edición del autor, 2005; Dolores Pla Brugat, et, al, El exilio catalán en México, El Colegio de Jalisco/Generalitat de Catalunya, 1997; Luis Araquistain, Sobre la Guerra Civil y en la Emigración, Espasa-Calpe, Madrid, 1983; Armida González de la Vara y Álvaro Matute, Coordinadores. El exilio español y el mundo de los libros, Universidad de Guadalajara, 2002; Mario Ojeda Revah, México y la Guerra Civil Española, Madrid, Turner, 2004.

Por supuesto, existen muchos títulos más y recientemente en la propia España hay una suerte de “boom” productivo de análisis de la llamada Guerra Civil Española y de la Emigración que provocó, que ya configuran una especialidad entre los estudiosos de este vital capítulo de la historia mundial.

  Ajijic. Ribera del Lago de Chapala. 15 de abril, 2023

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