Reflexiones desde la transición

Participación política de jóvenes. Foto: Cortesía

Todo período de transición en una sociedad suscita conflictos. Los conflictos a su vez  y por desvelan la estructura social de que se trate, porque en el contexto conflictivo se muestran todos los intereses que están en juego. No es nada fácil el análisis de una situación conflictiva, el llamado análisis de coyuntura del que Carlos Marx nos dejó por lo menos un texto espléndido: El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852). Desde que se configuraron los extremos políticos denominados mundialmente izquierda y derecha, se estableció un entramado de conflictos que en cada sociedad tiene su propia trayectoria. En general, se reconoce como izquierda a un sector de la sociedad que plantea la transformación de las actuales sociedades desiguales hacia otros escenarios tendientes a establecer la igualdad, la equidad, el equilibrio en la convivencia y desterrar el que los unos -los más pocos-vivan de expoliar el trabajo de los muchos; las izquierdas luchan al lado de los trabajadores en general. Las izquierdas se distinguen mundialmente por postular derechos, proclamar el humanismo como plataforma básica para la acción, a la par que propugnan por desaparecer la desigualdad social y lograr que los seres humanos disfruten en equidad de condiciones de los frutos del trabajo, de los resultados de la creatividad, de un acceso sin restricciones a todos los complejos resultados resumidos en el concepto de Cultura. Pareciera que esa plataforma básica haría de las izquierdas bloques sociales en perfecto acuerdo y armonía. Pero no es así. Las discrepancias en las izquierdas han sido históricas, desde los célebres conflictos entre Marx y los Anarquistas hasta llegar al abanico de posiciones de las izquierdas actuales. Me parece que es posible distinguir que el conflicto interno de las izquierdas se establece en el terreno de las estrategias de lucha, en el campo amplio de lo que llamamos la política. Y por supuesto en las concepciones acerca del Estado, incluyendo las corrientes ideológicas que lo niegan de entrada. Panorama complejo el de las izquierdas porque, además, lo característico en ellas, es que se discuten y conflictúan ideas, planteamientos, más que los solos intereses de poder o económicos. En pocas palabras cada corriente de izquierdas tiene su propia concepción de cómo lograr los objetivos que persigue. Así, en el caso de México, la Revolución Mexicana iniciada en 1910 abrió el siglo XX y buscó la instauración de una sociedad no oligárquica, no aristocrática, sin tocar el capitalismo. Concuerdo con la opinión de Ariel Rodríguez Kuri que escribe: “Si la Revolución mexicana no fue anticapitalista y si en cambio plebeya y antioligárquica, su triunfo militar, su consolidación institucional y sus primeros éxitos políticos y socioeconómicos coincidieron con la crisis general del liberalismo europeo” (Ariel Rodríguez Kuri, Las izquierdas en México, México, El Colegio de México, 2022, p. 12. Colección Historia Mínima). El punto que Rodríguez Kuri señala es muy importante. Sólo siete años después del inicio de la Revolución Mexicana, Lenín encabezaría la Revolución Bolchevique declarada claramente anticapitalista, en un país en el que el campesinado, al igual que en México, era abrumadoramente mayoritario (ver: Eric Wolf, Las Luchas Campesinas del Siglo XX, México, Siglo XXI, (1972) 1999 la onceava edición). La trayectoria de la Revolución Mexicana tiene una larga bibliografía y de hecho su estudio constituye una especialización entre los historiadores mexicanos o extranjeros interesados en México. En el libro de Rodríguez Kuri se contiene una espléndida sección final que presenta una amplia bibliografía comentada. Así como las izquierdas tienen un perfil común, aunque variadas estrategias y planteamientos, la derecha se distingue mundialmente por su desconfianza en el pueblo, además de que hablar de derechos les parece chocante pues el único que reconocen es el propio. El pueblo está para servirles y les parece horrorosa la opinión de un “gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo”. Por supuesto la libertad la dictan ellos. Les parece espantoso que se hable de equidad social, de igualdad de género, de combate al racismo, y por supuesto, proclaman que sus intereses deben prevalecer por sobre los demás. La derecha cree en la meritocracia y con ello justifican la cleptocracia. Piensan en que ¿“si desaparecen los pobres, quién nos va a servir”?. Esta visión del mundo y la sociedad la hemos visto desplegarse en el país durante las marchas organizadas por la derecha y en las opiniones expresadas en casi todos los medios de comunicación masiva. En una de esas marchas una señora gritaba refiriéndose al Presidente del País, “Indio pata rajada. Aunque te pongas zapatos, sigues siendo indio” En ese grito cargado de racismo y prejuicios de clase está expresado el ideario de una derecha sumamente irritada ante la sola mención de la palabra “pueblo” (sugiero la película española Carta a Eva que ilustra bien esto último). La variante de la izquierda que hoy gobierna en México no se ha pronunciado como “anticapitalista”. Ha centrado su programa estratégico en terminar con la corrupción y reorganizar el aparato de Estado, expresando que su objetivo es la “transformación de la vida pública de México”. Es cierto que hace sólo unos días, en una entrevista entre Sabina Berman y Claudia Sheinbaum (aspirante a la Presidencia de la República, identificada con la 4T), esta dijo: “Buscamos el Estado de Bienestar”, lo que me recordó a Jhon Maynard Keynes. Pero esa mención al “Estado de Bienestar” es una señal de la discusión que se viene y que ocupará buena parte del próximo año electoral. Además, me parece que el próximo año desvelará con mayor claridad al abanico de las izquierdas en México, incluyendo aquellas que son escépticas ante el proceso llamado Cuarta Transformación. En una palabra: el próximo año la pluralidad de las izquierdas en México se desplegará al tiempo que el bloque de derecha también mostrará los intereses que representa con diáfana claridad. La pregunta es si seguirá la estrategia de la actual izquierda en el poder de que se trata sólo de cambiar la vida pública de México o si el objetivo es transformar la economía política actual y sentar las bases para una transformación radical de la sociedad. Son solo reflexiones.

Ajijic. Ribera del Lago de Chapala. 30 de julio, 2023

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