Una expresión de agradecimiento

Maqueta del Palacio de la cultura, Chiapas. Foto: Archivo

El pasado domingo 26 de noviembre se celebró en el Teatro de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez el XX Festival Dancístico que organiza la Compañía de Danza Candox dirigida por la maestra Guadalupe Bautista. Dicho festival llevó mi nombre lo que agradezco muy especialmente. Esa distinción tan honrosa me hizo reflexionar por qué dicho reconocimiento, cuál fue el motivo para que un festival de danza tan importante que ya lleva 20 años de celebrarse en Chiapas, en esta ocasión, portara mi nombre. Y no tardé en lo que creo es la respuesta: las actividades desarrolladas por el Instituto Chiapaneco de Cultura en el lapso que abarca desde 1989 hasta 1994. En dicho período fungí como Director General del Instituto Chiapaneco de Cultura, nombramiento que me otorgó el Gobernador de Chiapas, José Patrocinio González-Blanco Garrido. En efecto, en una circunstancia muy especial y sin que conociera personalmente al Gobernador chiapaneco en aquellos años, me entrevisté con él a solicitud del propio gobernante. Al escuchar su propuesta para ocupar el cargo de Director General del Instituto Chiapaneco de Cultura argumenté que estaba recién fundado el CIESAS del Sureste y que me sentía responsable de consolidar a un centro de Investigación en Antropología cuya fundación impulsé como parte de un proyecto para arraigar a la investigación antropológica en Chiapas, dominada por las universidades norteamericanas de Harvard y Chicago. No podía abandonar ese objetivo apenas iniciado expresé al Gobernador. Pero el Gobernador insistió e incluso me confió que para él era de vital importancia la reorganización del sector cultura del Gobierno del Estado. Comprendí que no podía negarme y acepté. Después vería cómo apoyaría al CIESAS-Sureste desde mi nueva posición, pensé. La Dirección General del ICHC fue una gran experiencia. Reorganicé el proyecto original de arraigar a la antropología en Chiapas incluyendo ahora al propio instituto cuya función era la difusión de la cultura. Me encontré con una Institución que no tenía un rumbo definido y por lo tanto lo primero era armar un equipo para cumplir la compleja encomienda. Así que previa discusión con el Gobernador del Estado, presenté a la Secretaría de Hacienda un organigrama en el que el Consejo Estatal de Fomento a la Investigación y Difusión de la Cultura que había sido establecido por el gobierno del Estado aparecía como el órgano máximo de gobierno del ICHC. Me interesaba principalmente que se incluyera la investigación en el nuevo Instituto, porque eso apoyaría al proyecto de arraigar a la antropología en Chiapas y terminar con el monopolio de las universidades norteamericanas. No se trataba de desterrar a dichas universidades sino de introducir el punto de vista de antropólogos mexicanos en la investigación antropológica de Chiapas y abrir los múltiples temas que el estado ofrece, rompiendo el llamado “círculo recurrente de estudios indígenas”. Así se reorganizó el ICHC teniendo como “vigilante” al Consejo Estatal cuyo responsable era el finado Licenciado Cuauhtémoc López Sánchez, personaje muy cercano al Gobernador González Garrido. De la Dirección General del ICHC dependerían directamente la Contraloría Interna, la Unidad de Apoyo Administrativo y la Unidad de Informática. Se crearon seis nuevos departamentos: de planeación y eventos e intercambio cultural, de patrimonio cultural e investigación, de culturas étnicas, de comunicación cultural, de promoción de la cultura y de desarrollo bibliotecario y documentación. El ICHC editó una Cartelera Cultural que anunciaba todos los eventos culturales en el estado de Chiapas además de contener uno o dos textos breves con comentarios alusivos. Editó también la  Revista del Consejo y el Departamento de Culturas étnicas (bajo la dirección de Jacinto Arias) publicó la revista Nuestra Sabiduría en nueve idiomas. Además, el programa editorial bajo la batuta de José Luis Ruiz Abreu editó más de 500 libros entre otros, la obra completa de Bernal Díaz del Castillo y el célebre conflicto de los Chamulas contra su cura que duró un siglo. Se inauguraron 50 casas de la cultura y en cada una se instaló un salón de lectura. Las unidades móviles equipadas con cámaras de filmación y con proyectores llevaron el cine a todos los rincones del estado además de filmar lo que las comunidades señalaban. Eran recibidas con aplausos y algarabía en las comunidades a las que llegaban periódicamente. Los encuentros de intelectuales Chiapas-Centroamérica aún son recordados en los países hermanos tanto de Centroamérica como del Caribe. Se editaron las memorias de esos encuentros. Se creó el Centro de Escritores con becarios. Jesús Morales Bermúdez hizo una labor destacada al respecto. Saúl López de la Torre fue pieza clave en este esfuerzo del ICHC por difundir la cultura y estimular la creación. Tom Lee avanzó proyectos arqueológicos importantes al igual que Sofía Pincemín.  En el ICHC llevaron a cabo importantes investigaciones Xóchitl Leyva, Gabriel Ascencio Franco, Miguel Lisbona, Víctor Esponda, Carolina Rivera Farfán y varios más, que después formaron la base de instituciones de investigación como el CIMSUR de la UNAM y el CESMECA de la UNICACH. Y muchas personas más que hicieron una labor formidable y que pusieron muy en alto a la creación cultural de Chiapas al difundirla. Los encuentros de Escritoras fueron pioneros en el país así como los encuentros de escritores y escritoras indígenas. Se apoyó a los creadores, a los grupos de teatro, a los grupos de danza, a los escritores, a los investigadores. Hubo un equipo administrativo muy eficiente que además de no robar, hizo espléndido uso del presupuesto. Por ello, a nombre de todos quienes laboramos en el legendario ICHC, recibí con satisfacción y emocionado el reconocimiento del Grupo de Danza CANDOX bajo la dirección de esa espléndida danzarina que es la maestra Guadalupe Bautista, cuyo gesto generosos llevaré en mi morral de memorias entrañables.

A quien esté interesado le sugiero consultar las Memorias del Instituto Chipaneco de Cultura 1989-1994, Gobierno del estado de Chiapas, 1994.

Ajijic. Ribera del Lago de Chapala. A 29 de noviembre de 2023

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