A propósito de un seminario-taller con el gabinete del gobernador de Chiapas.
Los pasados días viernes y sábado 6 y 7 de marzo del actual 2026, ocurrió en Tuxtla Gutiérrez un Taller-Seminario que, desde lo que puedo recordar, sucedía por vez primera en Chiapas: un diálogo abierto entre académicos y los miembros de los llamados Gabinetes Legal y Ampliado del Gobierno del estado. El Seminario-Taller fue moderado por el profesor Ricardo Aguilar mismo que, por indicaciones del Gobernador, Dr. Eduardo Ramírez Aguilar, organizó la reunión. En el fondo, se trataba de examinar los postulados del actual Gobierno de Chiapas, sobe todo, Humanismo que Transforma y el sentido ético de la política. Si algún concepto ha sido discutido y debatido por las ciencias sociales desde los clásicos hasta los pensadores actuales, es precisamente el de la política, asociado al poder y a el Estado. Compleja la discusión, se dio en parte en el Seminario-Taller de referencia. Por mi parte recordé la definición que propuso Carlos Marx en su obra cumbre, El Capital, precisamente desde el subtítulo de la misma: Crítica de la Economía Política. Ese subtítulo quiere decir “crítica (análisis) del manejo interesado de la economía” que caracteriza a las sociedades desiguales. El Estado así concebido, es visto como un garante de los intereses hegemónicos de la sociedad desigual a la vez que un árbitro entre esos intereses para evitar que se desgarren llevados precisamente por el deseo de imponer sus propios propósitos a toda la sociedad. En ese contexto, se ha estudiado en la antropología el proceso o los procesos por los cuales las sociedades antiguas, basadas en la igualdad de sus miembros a través de las ideologías del parentesco, se descompusieron para dar lugar, precisamente, a la economía política y al Estado. Problemática compleja que no es posible desarrollar en una intervención de minutos. Lo importante a destacar es que el trabajo social, en las sociedades en las que priva la desigualdad, opera bajo la presión de los intereses dominantes, en el caso actual, del Capital, en el contexto de una economía-política capitalista. Siendo el actual Gobernador del estado de Chiapas un Doctor en Ciencias Políticas seguramente habrá discutido estas concepciones en las aulas, así como la tradicional definición del poder que propuso Max Weber, otro personaje de importancia como un clásico de las ciencias sociales. Para Weber el Poder como la probabilidad de imponer la propia voluntad –en la toma de decisiones-aún en contra de toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa decisión. Por supuesto, la noción de que el poder es suceptible de un uso positivo para la colectividad, viene de lejos, incluso en la propia Biblia recordemos aquel pasaje en el que Jesucristo le dice a sus apóstoles: “el que quiera ser mayor entre vosotros, será vuestro servidor” (el Evangelio según San Mateo, 20: 26-28). La frase de Jesucristo se equipa a la de los zapatistas: “mandar, obedeciendo”. Por eso, en la llamada Ciencia Política, el estudio del proceso de la toma de decisiones es fundamental para definir el funcionamiento de la democracia. Es decir, el ejercicio del poder es responsabilidad de quien lo ejerce y es la persona en posición de poder en concreto quien le da su significado de nobleza-como lo define Enrique Duseel-o de perversión. Es decir, la política sigue siendo el campo en donde se dirimen los conflictos de los diversos intereses, en una sociedad desigual, como la actual, en la que la economía precisamente política, alienta la centralización y la concentración en pocas manos de la riqueza que produce el trabajo social. Es quien ejerce el poder en concreto el factor que lo hace con nobleza o lo pervierte para el beneficio de unos cuantos y está dispuesto a lo que sea con tal de que sus intereses prevalezcan aun en contra de la resistencia opuesta a ellos. La demostración más palpable de este último es la forma en que ejercen el poder Donald Trump y Benjamin Netanyahu, que usan el poder en su propio interés y llegan al grado de asesinar niños en sus salones de clase y bombardear ciudades enteras sin importarles la vida. Bien decía Lord Acton que el poder tiende a corromper y el poder absoluto tiende a corromper absolutamente. En esos contextos, el actual Gobernador de Chipas propone un ejercicio del poder con sentido humanista y con orientación ética. En una sociedad tan desigual como la de Chiapas, ello quiere decir usar el poder para mitigar la desigualdad-dar al poder ese sentido de nobleza del que habla Dussel-combatir el racismo y resaltar el valor de la variedad cultural, removiendo los obstáculos que han impedido a los pueblos originarios el desenvolverse al tenor de sus propias decisiones e intereses. Es decir, creo que la decisión del Gobernador Eduardo Ramírez Aguilar es ejercer el poder desde una concepción humanista (“Humanismo que Transforma”) y con un sentido ético (guiándose hacia la consecución del bienestar usando el concepto de Lekil Kuxlejal, equivalente a los conceptos que las sociedades igualitarias originarias de estas tierras compartieron-como el difundido “Buen Vivir”- Todo ello se expresa en el Plan de Gobierno que, por cierto, comentó con maestría la Dra. Sylvia Smelkes en su pasada intervención en el Seminario-Taller al que aludimos. Sin duda, es la primera vez que se tiene una situación en Chiapas como la descrita. Habrá que analizar con detalle los resultados de esta nueva concepción del poder y de su práctica desde el Gobierno del estado, tomando en cuenta, además, que aquel proceso de formación de una nueva intelectualidad indígena que se inició en el Instituto Chiapaneco de Cultura en lo que fue el Departamento de Culturas Étnicas que dirigió el destacado intelectual tzotzil, Dr. Jacinto Arias Pérez. Habrá que ver cómo se responde a los reclamos expresados por la nueva intelectualidad zoque, representada en el libro firmado por Fortino Domínguez, Josefa Sánchez Contreras y Fermín Ledesma, con prólogo de Yasnaya Elena Aguilar Gil y que incluye un poema de Mikeas Sánchez. El libro se titula: Pensar el Siglo XXI desde el Territorio-Red Zoque: una antología crítica, México, Centro de Lengua y Cultura Zoque/Colectivo Matzá, 2025.
En fin, desde la novedad que fue el Seminario-taller aludido hasta los debates que han surgido en Chiapas sobre el colonialismo y sus secuelas, se vive un momento importante que, hago votos, espero se traduzca en una mejor sociedad para una comunidad como la Chiapaneca, que necesita una transformación profunda para conseguir el Lekil Kuslejal.
Bosques de Santa Anita, Tlajomulco, Jalisco. A 10 de marzo, 2026.







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