La Pila; sitio sagrado para la cultura tojolabal de Comitán

Parque del Barrio La Pila

El pasado 22 de marzo, debido a la contingencia del Coronavirus en México, feligreses del municipio de Comitán de Domínguez, partieron del Barrio la Pila para realizar una peregrinación con la imagen de San Caralampio, santo que libró a la población de la peste, a mediados del siglo antepasado.


Alexander Ruíz Beltrán y Fernando Limón Aguirre, investigadores de El Colegio de la Frontera Sur  (ECOSUR), evidenciaron en el trabajo: Presencia tojolabal en las fiestas patronales de Comitán, publicado en 2019, los elementos simbólicos más importantes para las y los indígenas mayas tojolabales que habitan en la ciudad de Comitán de Domínguez, con el objetivo de dejar constancia de sus aportaciones tanto socio-históricas como culturales.

Los investigadores señalan que el espacio configurado como la Plaza de La Pila en el Barrio que lleva el mismo nombre, integra por excelencia una variedad de símbolos para los indígenas tojolabales y que incluso, el mismo espacio es un símbolo.

Cabe señalar, el Barrio de La Pila colinda con la pequeña zona céntrica de la ciudad y es uno de los nueve barrios antiguos del pueblo mágico y además de ser identificado como un lugar de historia, es sobre todo un lugar de memoria.

Para recopilar la memoria tojolabal, Ruíz Beltrán y Limón Aguirre recurrieron a una serie de entrevistas aplicadas a los y las integrantes de dicha cultura.

Mujeres tojolabales en Comitán en el Barrio de la Pila Cortesía: Llénate de Chiapas

Ramón Gómez Morales, una persona de 72 años, maya tojolabal nacido en la colonia Bajucú, del municipio de Las Margaritas, quien desde niño se trasladó con su familia, padres y abuelos, a vivir en Comitán, dijo que “el personaje” principal con mayor significado para las y los tojolabales, es el agua; dicho valor atribuido a este elemento se marca a través de una breve historia.

Gómez Morales relató que una niña indígena pastoreaba sus ovejas, mientras sus animales buscaban agua. Después, cuando al fin habían encontrado un manantial, los animales se percataron de que un león tomaba agua de ese yacimiento; sin embargo, a pesar de que el felino se encontraba rugiente, no se los devoró.

Además, al llegar con sus ovejas, a la niña se le apareció la imagen de la Virgen de la Lourdes; y mientras la niña se hincaba, la virgen le dijo: “No temas que nada te pasará”, entonces la niña regresó a casa con sus abuelos. Pronto, volvieron al manantial y notaron que el animal permanecía en el lugar pero no lo mataron.

Por otro lado, Gómez Morales agregó que el hecho marcó la llegada de los indígenas que vivían lejos, quienes desde entonces comenzaron a poblar Comitán por el valor del agua, misma que hasta la fecha no se ha desvanecido y desde ese hecho, el lugar fue historial.

Calles empedradas y colorido Templo de San Caralampio en Barrio La Pila Cortesía: David Muñiz

A partir de lo anterior, Ruíz Beltrán y Limón Aguirre afirman que los indígenas tojolabales han erigido a la plaza de La Pila como un lugar de constantes rememoraciones, a la vez de establecerlo como un punto fijo y tradicional de encuentros y congregaciones a lo largo del año, pues se aprecia la trascendencia del agua y el sentido de sacralidad conferido al sitio donde brota.

También señalan que lo expuesto por el poblador tojolabal concuerda con lo dicho por el autor Rafael Pérez Taylor, cuando analiza el punto de partida de las prácticas tradicionales en sitios pletóricos de significado que permiten “la conmemoración del pasado a través de la participación del hombre con la naturaleza, la cual se convierte en la esencia que unifica la práctica y la tradición”.

Por otra parte, Gómez Morales reveló que otro sitio de encuentro para las y los pobladores tojolabales es conocido como Chumís, lugar de donde salen para peregrinar hacia San Caralampio y en el que permanece una cruz que de acuerdo a la historia, fue puesta por sus antepasados para evitar el maleficio, los malos espíritus y dar gracias por la lluvia.

El Chumís, es un árbol muy antiguo y de pequeña talla, ubicado a las afueras de la ciudad de Comitán, a unos 3 km de la plaza de La Pila, en la salida hacia la Cañada Tojolabal.

De esta manera, Ruíz Beltrán y Limón Aguirre lograron evidenciar otros símbolos muy significativos para la cultura tojolabal, entre las que destacan: las festividades, los tambores, las banderas, la ceiba, entre otros; mismos que se explican en el trabajo de investigación realizado.

Con ello, confirman que la transmisión oral de la herencia espiritual y cultural en los tojolabales, es la que los conduce a participar en la rememoración constante de sus prácticas culturales y son las que revitalizan contenidos procedentes de la apropiación como memoria adquirida.

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