Pascual Bailón, la historia del santo popular esquelético

Las costumbres y creencias son movimientos y convicciones que han sido durante mucho tiempo formas esenciales de estar y afrontar las pruebas y tribulaciones de la existencia en el mundo. Foto: Carlos Ballester

*Pascual Bailón fue un fraile franciscano de Aragón que vivió durante la segunda mitad del siglo XVI y se destacó como místico y contemplativo. Fue beatificado por la Iglesia en 1618, solo un par de décadas después de su muerte, y luego canonizado en 1690.


El mito fundacional del santo popular guatemalteco Rey Pascual es un relato fascinante del sincretismo católico y maya en el que el santo español original, Pascual Bailón, se transforma en el santo popular esquelético que se venera en Olintepeque, Guatemala y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, indica y Andrew Chesnut, doctor en Historia Latinoamericana y Kate Kingsbury, doctora en antropología en su articulo “De santo de la cocina a santo esqueleto Rey Pascual – El bizarro caso de Pascual Bailón”.

La leyenda cuenta que el patrón de los cocineros, apareció en forma de un alto esqueleto con túnicas luminiscentes en el lecho de muerte de un destacado hombre kaqchikel, se presentó como San Pascual. Los investigadores señalaron que en la clásica relación que impregna la religión de base en América Latina, ofreció acabar con la epidemia en Ciudad Vieja, municipio del departamento de Sacatepéquez en Guatemala, si la comunidad lo adoptaba como su santo patrón.

Como prueba de sus poderes de santidad, Pascual predijo que en nueve días el receptor de la visión, perecería fiebre alta y la epidemia seguiría su curso. A medida que se difundió la noticia de la predicción del santo aragonés, su imagen se hizo cada vez más popular en la región durante el período colonial.

Con el tiempo, Rey Pascual amplió su repertorio, desde la curación por la fe hasta el hacedor de milagros multitarea que es hoy. Sin embargo, su primer milagro como el nuevo santo popular esquelético en Guatemala de erradicar enfermedades sigue siendo el núcleo de su misión actual.

Por extraño que parezca el caso del sincretismo católico-maya, no es único en América Latina. De hecho, el sincretismo católico con otras tradiciones religiosas de otros grupos indígenas, incluidas las africanas, era la norma. Por ejemplo, la imagen del santo esquelético mexicano, la Santa Muerte del pueblo de Tepatepec en Hidalgo, se fusiona con la imagen de San Bernardo Clairvaux, santo varón francés medieval a quien los católicos locales asociaban con la figura esquelética de la muerte, mencionan los investigadores.

Para comprender su popularidad y la amplia gama de santos en Mesoamérica, indicaron que es fundamental examinar la historia de la región, así como los modos prehispánicos de culto religioso. Antes de la imposición del catolicismo, aztecas, mayas, mixtecas, zapotecas y otros grupos indígenas mesoamericanos tenían religiones politeístas.

Estos pueblos, recurrieron a una amplia variedad de deidades y espíritus a quienes se dirigieron. En lugar de dioses elevados, la mayoría de las veces, recurrían a los espíritus locales. Es decir, pueden recurrir a diferentes deidades en diferentes momentos.

Pectoral. Uno de los objetos que forman parte de la Tumba 7. Foto: Javier Hinojosa.

Por ejemplo, entre los mixtecos, Dzahui era la deidad de la lluvia, fue suplicado durante tiempos de sequía y antes de la cosecha. Sin embargo, si el fenómeno atmosférico de tipo hidrometeorológico inundaba los campos, acudían al Señor Una Muerte, la deidad del sol, pidiéndole sus rayos generativos.

Estas deidades eran más populares entre los agricultores, mientras que, para los comerciantes, Yozotoyua era la divinidad a la que más oblaciones recibían, ya que se decía que aseguraba el éxito comercial, detallaron los especialistas.

En el caso de Rey Pascual, es buscado por los enfermos o sus familias por sus saludables poderes sagrados. Por otro lado, las prácticas se asemejan a las de la época prehispánica. En el pasado entre los pueblos indígenas, como entre los mixtecos y zapotecas, la religión se caracterizaba por ofrendas y sacrificios de copal, plumas, resinas, sangre y otros artículos similares.

Las libaciones y súplicas se llevaban a cabo por lo general en un altar casero que presentaba un ídolo de piedra que representaba a la deidad, vasijas de ofrendas y otros materiales de la cultura sacrificial. Aquellos que recurren a los santos populares de hoy en día, como la Santa Muerte o Rey Pascual, imitan los movimientos de sus antepasados. De manera habitual, su veneración involucra un altar en el hogar, en el centro hay una representación de su santo, rodeado de ofrendas de artículos de sacrificio: velas, tabaco, alcohol, flores, alimentos y otros artículos.

Tuxtla Gutiérrez

“Que es la iglesia Ortodoxa?… es la que en fe se
remonta a los primitivos tiempos del cristianismo y tiene a su cuidado tierra santa, los lugares donde Cristo
Jesús predicó su doctrina y fundó la Iglesia…», Fray Agustín García de la Cruz. Foto: Yessica Morales.

Fray Rogelio Carrillo Hidalgo, arzobispo y patriarca de la Catedral de San Pascual Bailón desde 2009, contó que los cimientos de la iglesia iniciaron en 1948, después de un proceso largo, fueron las personas y en específico los zoques de Tuxtla Gutiérrez quienes estuvieron a cargo de la construcción.

Acerca de la historia de San Pascualito, dijo que esta comienza desde 1902, cuando la réplica esquelética de madera estaba en el anexo de la Catedral de San Marcos. En ese entonces, hubo varias persecuciones y quemas de santos. Sin embargo, Antonio Morales, indígena zoque, se encargó de salvaguardar la réplica para que no fuera destruido, así que mucho tiempo estuvo escondido en el monte y en cuevas hasta que llegó al patio trasero de la casa de Vicenta, quien donó una pequeña parte de su terreno para hacer una choza de lámina para que ahí fuera guardado.

Por otro lado, el patriarca aseguró que San Pascual Bailón, siempre fue conocido así y no como San Pascual Rey, nombre que le dieron después. Se venera en Olintepeque, municipio del departamento de Quetzaltenango en Guatemala, pero no tiene nada que ver con el culto que hay en la ciudad capital.

Los zoques adornan la carreta de San Pascualito. Cortesía: Alerta Chiapas.

Las festividades patronales se realizan en el mes de mayo, inician el día 14 con la limpia del señor realizado por la priostería y mayordomía zoque, hacen el ritual de la limpia de la santa replica. El 6, elaboran los jonoyaqués, adornan la carreta y el altar.

Para el 17, llegan personas de la comunidad de El Pig en Zinacantán, para adornar la entrada del templo con arcos de flores, terminando la misa de la mañana realizan un recorrido con la réplica de San Pascualito, este día finaliza la festividad. Durante 4 días hacen rosarios, misas y sacramentos. Respecto a sus visitantes dijo que, llegan personas del extranjero, Guatemala y de muchos estados de la República, pero quienes más lo hacen provienen de Oaxaca, Tabasco y Estado de México.

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