Escala a la CIDH situación de presos indígenas contagiados de COVID-19

Reos en el penal de San Cristóbal de las Casas. Foto: Chiapas Paralelo

Con atención médica ocasional, y nulo medicamento; así pasan los peores estragos que el COVID-19 deja en sus cuerpos, el grupo de ocho presos indígenas recluidos en el penal de San Cristóbal de las Casas, enfermos por el virus COVID-19.

Al dolor se suma el miedo a morir prácticamente abandonados. Por ello, a través de organizaciones humanitarias, los reos indígenas solicitaron la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo que pidió al Estado mexicano informes sobre la atención que se está brindando a los ocho contagiados.

El la carta de la CIDH – un órgano de la Organización de los Estados Americanos (OEA)-, que el 29 de mayo se envió a las autoridades “información sobre la situación actual de salud de los propuestos beneficiarios, indicando si estarían recibiendo la atención médica que requerirían”, y las medidas que se estarían implementando para proteger su vida.

Y es que desde abril pasado, los reos denunciaron que el personal de custodia del penal no estaba realizando los protocolos de sanidad para evitar llevar el virus al interior del penal.

Un mes después, dos custodios fallecieron de COVID-19, según reconoció la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de Chiapas, y la Secretaría de Salud de este estado. A la par de reconocer el brote del virus en el reclusorio, informaron que al menos 8 presos estaban contagiados.

Días después de este anuncio, los reos continuaron denunciando que ahora, ya enfermos, los habían llevado a la zona de enfermería, y prácticamente abandonado en el lugar. No había médicos que los atendieran, y en ese momento, no les permitían a sus familiares llevarles medicamento para paliar los síntomas.

La secretaría de Salud respondió con otro comunicado señalando que “cuatro enfermeras y un médico” estaban atendiendo a los enfermos y al resto de los reclusos -de los que no se sabe si están contagiados-. El comunicado oficial fue acompañado de fotografías donde se observa a personal médico con los detenidos.

Estas fotografías, explicaron los reos contagiados, habían sido tomadas desde una semana antes, cuando llegaron a hacerles la prueba de COVID-19. Es decir, en los días subsecuentes al reconocimiento del contagio, no les dieron atención médica.

Para el 30 de mayo, ya en un momento crítico de la enfermedad, mientras su salud se va deteriorando cada día, los ocho reclusos -explicaron- únicamente tienen atención médica ocasional, y nulo medicamento.

CIDH, presos indígenas, COVID-19

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