Un barco a la deriva

Papel barcoHace un año que este capitán se hizo de los mandos de un barquito pobre y a la deriva, después de que el último timonel expoliara sus tesoros, vendiera sus remos e hipotecara sus anclas.

La ley del mar exigía, en estos casos, someter a juicio a los timoneles con almas de pirata, pero el nuevo capitán, temeroso e inexperto, protegió a su antecesor, hasta le ayudó en cargar sus tesoros y lo dejó en puerto tranquilo y seguro para que no sea jamás molestado.

El único destino cierto del barquito fue aquel viaje a la impunidad. Regresó después a su marear de siempre, sin brújula, con bitácoras inventadas y con pasajeros cansados, muertos de hambre y desilusionados.

En estos doce meses de pilotar la nave al capitán solo se le ha pedido que enderece el rumbo, que castigue al extimonel y a su pandilla, pero hoy sabemos que sus bracitos son impotentes para mover el timón.

Un comentario en “Un barco a la deriva”

  1. Pedro
    9 diciembre, 2013 at 8:26 #

    Excelente metáfora sobre la situación actual de nuestro estado.

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