La curiosidad por el cuarzo

Imagen: Cortesía
Leonora decidió caminar rumbo al vivero que estaba por la casa de su abuelito Joaquín, tenía ganas de comprar una planta, aún no se decidía si quería un árbol frutal, un árbol de bugambilia en tono coral o una orquídea. Mientras iba al vivero iba pensando por cuál propuesta se decidiría. Se acordó que un elemento primordial era el espacio del que disponía para poder tener un árbol frutal o uno de bugambilia. No sabía qué árbol fruta sería, quizá limón, naranja o limón mandarina. De lo que si estaba segura era de que sus bugambilias favoritas eran las de color coral. ¿Y qué tipo de orquídea elegiría? Su mente era una maraña de pensamientos. Se centró en su camino y decidió que su corazón la guiaría para la elección.
Al entrar al vivero la recibió un letrero muy llamativo y bonito que decía: Bienvenidas las personas amantes de la vida y la naturaleza, este espacio es para ustedes. Entró al lugar y siguió la señalética, minutos después la recibió Olivia, una chica que se presentó y dijo que estaría atenta para brindarle la información que Leonora necesitara.
A medida que iba caminando y adentrándose en el vivero Leonora encontró varias rutas, sombra, sol, suculentas y cactáceas, frutales y huerto, orquídeas. Eligió ir primero por las suculentas y cactáceas. Se dejó atrapar por toda la belleza de las suculentas, con toda la calma fue leyendo los nombres y observando las características de cada una, Echeveria Purple Pearl, fue una de las que llamó su atención. Estaba tan absorta en el tema que no se percató que un niño estaba a su lado.
̶ ¡Hola! ¿Cómo te llamas? ̶ dijo el niño, con alrededor de siete años.
̶ ¡Hola! Soy Leonora, ¿cuál es tu nombre?
̶ Me llamó Mati, ¿qué haces acá? ¿Vienes por plantas o por un cuarzo?
̶ ¿Cuarzo? ¿Acaso venden minerales y piedras también? ̶ preguntó Leonora.
Mati dijo que no, le pidió que lo acompañara y le mostraría su tesoro. Leonora aceptó la invitación. En el camino él le fue platicando que el cuarzo era su piedra favorita y que tenía muchas. Dijo cómo había ido conociendo de las piedras. Terminaron la ruta de suculentas, pasaron plantas de sombra, sol, al final había un árbol con un par de bancos. Hasta ahí llegaron con Mati, él le pidió que ella se sentara, se fue y regresó en menos de un par de minutos. Llevaba entre sus manos una cajita de madera rústica, muy bella. Antes de que la abriera le pidió a Leonora que cerrara los ojos, le mostraría su tesoro. Una vez que Mati dio la indicación, Leonora abrió los ojos y quedó maravillada ante la cantidad de piedras de cuarzo que había dentro de la cajita. Todas las piezas eran de cuarzo en bruto.
Luego de una amena charla con Mati, él le obsequió una piedrita. Se despidió de ella y se escabulló entre las rutas del vivero. Leonora buscó el camino de regreso y volvió al de las suculentas y cactáceas. Sin lugar a dudas eligió llevarse una Echeveria Purple Pearl, la curiosidad por el cuarzo la había llevado a seguir otra ruta, finalmente había regresado a la ruta que la había atrapado. Agradeció desde el corazón a Mati por el cuarzo y la ayuda, que sin saber, le había dado para su elección y buscó a Olivia para comprar la suculenta.







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