La velocidad cotidiana

No siempre es fácil definir el origen o autoría de ciertos conceptos, sin embargo, parece evidente que la “hipermodernidad” se ha ligado al sociólogo francés Gilles Lipovetsky, autor entre otros libros de los muy conocidos La era del vacío: ensayo sobre el individualismo contemporáneo y El imperio de lo efímero: La moda y su destino en las sociedades modernas. Además de estas obras escribió el texto más relacionado con el concepto arriba mencionado: Los tiempos hipermodernos. Lógicamente, el origen europeo del autor marca sus análisis de la sociedad actual, aunque ciertos aspectos los considera extendidos de forma global, como lo son el deseo y la práctica del excesivo consumo.
¿Qué significa hipermodernidad? De forma resumida se trata de la intensificación de ciertos aspectos de la modernidad, como pueden ser el individualismo hedonista, la exacerbación del consumo y la urgencia temporal, esta última caracterizada por la necesidad de una inmediatez que necesita velocidad en todas las acciones de la vida laboral, personal y social, por solo citar alguna de sus características. Estos y otros muchos elementos, propios del mundo contemporáneo, conducen a las sociedades occidentales, principalmente, a un hiperindividualismo paradójicamente caracterizado por la angustia de ejercer la autonomía individual.
No todo el planeta vive de la misma forma y con similar intensidad las experiencias analizadas por este profesor de filosofía en su país de nacimiento, pero es evidente que todas y todos estamos influenciados por ciertos hechos que, de manera consciente, o no tanto, experimentamos o sentimos. Y ello, seguramente, resulta más visible entre las jóvenes generaciones. Sólo algunos ejemplos, conocidos por muchos de los lectores, son evidentes en relación con la velocidad y la inmediatez. Uno muy extendido es la obsesión por ganar tiempo y realizar trabajos con una celeridad que no siempre se corresponde con la posibilidad real y la calidad requerida. Otro, muy evidente, es la impaciencia ante “las páginas lentas” (p. 292) del internet.[1] De hecho, el consumo caracterizado por la aceleración para la adquisición y la llegada de las mercancías es otra de estas realidades ofrecidas por plataformas como Amazon. Así, “lo que resulta atractivo para el hiperconsumidor, para el homo numericus y el digital native, es lo que no te hace esperar, lo que se obtiene enseguida, aquí y ahora” (p. 293) dice Gilles Lipovetsky. ¿Quién no ha sentido, o escuchado, sobre todo entre los jóvenes, referir la lentitud de las películas o las series de cualquier plataforma? Es decir, la velocidad y la inmediatez nos rodean con una normalidad que traspasa la ubicación geográfica y la condición social. En definitiva, la impaciencia es un estado emocional extendido y que marca nuestro vivir en sociedad.
Por último, y si se habla de paradojas con respecto a la velocidad, sólo hay que observar la apreciación mercantil de los vehículos con altas velocidades y la preocupación por la seguridad representada por los límites de dicha velocidad establecidos por las autoridades en todos los países. Una contradicción evidente para reflexionar sobre situaciones cotidianas y que son visibles en cualquier lugar del planeta.
[1] Lipovetsky, Gilles. 2020 (2017). Gustar y emocionar. Ensayo sobre la sociedad de la seducción. Barcelona: Anagrama.







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