Políticos cínicos, ¿ciudadanos condescendientes?
La gente «acepta» que «los políticos roben», es un valor entendido para ellos, pero lo que sí les harta y les indigna es que se lo roben todo sin hacer nada, que sean tan descarados y tan atascados.
La gente «acepta» que «los políticos roben», es un valor entendido para ellos, pero lo que sí les harta y les indigna es que se lo roben todo sin hacer nada, que sean tan descarados y tan atascados.
Cuando está enfadada, enfadada como perra con la cola amarrada en un árbol, ella grita y ofende a su victimario diciéndole: “¡Estulto, horma de píloro!”. Los primos hemos hecho un recuento de las ofensas blandas que ella lanza y concluimos que su máxima ofensa es decirle a alguien “horma de píloro”. ¿De dónde sacó tal palabra? ¡Vaya Dios a saber!
Por Mario Tassias. No se puede ocultar el sol con un dedo aunque fotografías de mujeres y hombres sonrientes bajo el discurso de apoyos, solo confirman que con publicidad no se producen alimentos y muchos menos se mata el hambre de aquellos que no ven dónde se invierte tanto dinero que dicen los políticos que “apoyan al campo.”
Las elecciones en México son legales pero inequitativas. En Chiapas la inequidad electoral -expresada en pinta de bardas, en publicidad gubernamental, en enormes dispendios de los candidatos visibles o consentidos- habla un idioma; es el idioma del derroche financiero. La clase política actual. Por eso ve usted todo ese dispendio financiero, porque la reforma política le abre a los políticos locales la posibilidad de cumplir el anhelo de todos: trascender sexenios. Y esto se hace en un entorno de una enorme deuda pública
Tuxtla Gutiérrez cada vez se parece más a Cuernavaca pero no por su riqueza, ni por el agradable clima, ni por la belleza de la casa–museo de Cortés, ni por el paseo de La Cañada, sino porque cada vez es más complicado circular en automóvil.
De profunda introspección, Las tribulaciones del estudiante Törless (Ediciones Coyoacán, 1995), de Robert Musil, define con su título el intríngulis del libro. Si fuera una novela policiaca el título sería algo así como El asesino es el mayordomo; es decir, no apuesta a la sorpresa del argumento, sino al modo de argumentar.
Qué premio quiere recibir: El Tlatoani, el Tonantzin, el Yecatl, el Internacional Maya o el Pablo de Tarso; acaso el Maoma de Oro. Hay para todos los cargos, de varios precios, y del tamaño de su necesidad de reconocimiento.
Por Sursiendo. Un empresario que participó en tramas corruptas del gobierno, de las que se benefició, ahora exige que no quede rastro de eso, que olvidemos, que eso atenta contra su intimidad y sus negocios. Y ahora no es ciencia-ficción. Eso está pasando en México, y el organismo público que se encarga de esos temas, el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) ha exigido a Google que borre los enlaces que llevan a esas informaciones.
El investigador Edgardo Buscaglia propone una estrategia realista y efectiva: que agrupaciones civiles apartidistas exijan a todos los partidos sin excepción que permitan que un consejo civil multidisciplinario investigue y evalúe a sus precandidatos. Desde los bienes materiales hasta el historial político y familiar, sin dejar atrás el coeficiente intelectual y conocimientos mínimos de tareas de buen gobierno.