Desorden
Sociedades polarizadas emergen trayendo consigo las viejas ideologías que se creían no volverían a ser parte del presente. Pero ese presentismo no es posible sin el pasado. Sin autenticidad ni carta de presentación esas viejas ideologías que parecían decirnos ¡“nunca más”!, vuelven ruidosas y descaradas. Y ahí está el nacionalismo, nervio no estático, pulsador de energías, “identidades” y “pertenencias” de falso “estado-nación”, que pareciera encumbrar su prolongada crisis existencial. Hasta el siglo XV llega su centralidad, las decisiones de las monarquías y burguesías que heredaron ese construcción política y económica. De sus entrañas nació el capitalismo, huérfano hasta 1917, cuando […]











