Hongos en el Soconusco; bendición para el alimento, medicina y biotecnología

La Reserva de la Biosfera Volcán Tacaná, cuenta con 6 mil 378.36 hectáreas. Cortesía: CONANP.

*El reino de los hongos se denomina Fungi y agrupa seres tanto microscópicos como de gran tamaño. Los primeros aparecen en las tortillas, pan y hojarasca; los segundos brotan y exhiben formas diversas que van desde sombrillas, repisas, espátulas, abanicos, ramas, nidos, copas, costras y otra diversidad de figuras.


*Artículo de la Revista Ecofronteras 2020.

René Andrade Gallegos y José E. Sánchez, técnicos e investigadores del Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) Tapachula, realizaron una investigación sobre los hongos en la Región del Soconusco, estos brindan aportes a los bosques, varias especies son un excelente alimento, tienen usos medicinales y biotecnológicos.

Los investigadores mencionan que, los hongos son un grupo de organismos de alta biodiversidad con pocos estudios registrados en esa zona. Y que debido a su importancia ecológica merecen atención, sobre todo por ser viable como alimento, medicina y aplicaciones biotecnológicas.

Asimismo, la población urbana en el Soconusco es cercana a los hongos que pueden apreciarse a simple vista, a través de las especies comestibles, como son el champiñón, las setas y cuitlacoche. Sin embargo, la Amanita muscaria, conocida también como matamoscas o falsa oronja, esta fuera del consumo, algunas personas pueden identificarla, es famoso por su vistosidad y por su toxicidad.

“Esto contrasta con la realidad rural, donde los campesinos suelen conocer mejor los hongos de su entorno y aprovecharlos con fines diversos. Sobresalen los integrantes de la cultura mam, un pueblo originario… cuyo dominio sobre los hongos conviene preservar”, expresan los investigadores.

Es así como, los hongos tienen un papel importante en la naturaleza, desempeñan varias funciones vitales, al ser recicladores de la materia orgánica, mantienen el equilibrio de los nutrientes que utilizan las plantas, los insectos y la fauna de menor tamaño como son las aves y los roedores.

“Un bosque saludable cuenta con una gran diversidad de hongos, y aún en la temporada de baja humedad, aunque no sean visibles, hay muchas especies que nutren y protegen al arbolado”, exponen.

Andrade y Sánchez, mencionan que, en la zona baja del Soconusco, se aprecian cultivos de cacao y café, por lo que, es común ver hongos que crecen en la madera y la hojarasca. En las zonas más altas, donde abundan bosques de pinos y encinos, son comunes las asociaciones que se establecen entre las plantas, a través de las raíces y los filamentos microscópicos de algunas especies de hongos para formar micorrizas, que es la asociación de los hongos y las raíces.

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Con base a lo anterior, en la asociación, las plantas proporcionan azúcares a los hongos para que se desarrollen, así como hormonas, vitaminas y otras sustancias. A cambio reciben protección en la sequía; y se benefician de la capacidad de los miembros del reino Fungi de hacer soluble los minerales y trasladarlos a lugares donde las raíces no llegan.

Por ello, el Soconusco, en particular el volcán Tacaná y zonas aledañas, ofrecen un potencial micológico, además de ser enorme y no ha podido ser cuantificado. Algunos pobladores de comunidades reconocen algunas especies comestibles, como el hongo de copa, el pancita, la orejita blanca, las orejas; crecen en las ramas, producto de la poda regular de los cultivos, los cuales se alimentan de materia orgánica muerta o en descomposición.

Los autores entrevistaron a personas mayores de edad, de la comunidad mam de Chiquihuites, municipio de Unión Juárez, comprobaron que conocen 15 nombres de hongos de los géneros Boletus, Lactarius, Pleurotus, Agaricus, Cantharellus, Coprinus y Amanita.

“Con estas entrevistas no tratamos de representar a toda la población de la zona, pues la orografía del sitio, junto con el hecho de que los hongos son organismos efímeros, hace que sean pocas las personas que accedan a ellos cotidianamente en los bosques de pino-encino”, explicaron.

La mayoría de los hongos conocidos por los mames tienen fines alimenticios, otros como el Lycoperdon umbrinum (conocido como el puffball marrón oscuro) son medicinales, ya sea hervido solo o con otras plantas. Es usado contra el mal de ojo y el asma, en polvo para el secado del ombligo de los recién nacidos, comparten los investigadores.

Además, entre las especies comestibles más apreciadas se encuentra Agaricus sylvaticus (champiñón de los bosques), cuyo nombre en mam es xch’kbi lak’. Se consumen asados al comal, se preparan en recados con tomate cebolla, chile y algunas yerbas comestibles.

“Amanita muscaria, que es tóxico para humanos, sirve para la alimentación de ganado”, señalaron.

Los mames identifican los hongos en función de su forma, color, aspecto y tamaño. También usan de ejemplos las apariencias que presentan, algunas son uña de ardilla, cacho de venado, oreja de puerco, ojo de muerto, elote y estiércol de pollo.

Los mames constituyen un pueblo indígena de filiación maya que habita la franja fronteriza del sur de México. Cortesía: Sistema de Información Cultural.

Andrade y Sánchez, añaden que, la población mam ha desarrollado formas propias de uso y de consumo de los hongos. Sin embargo, observan que en algunas comunidades de México han reducido la transmisión de conocimientos de padres a hijos.

Lo anterior, puede dar paso al desinterés por los productos y beneficios del bosque, como consecuencia una pérdida de la biodiversidad. Los hongos son independientes del estado de los bosques, además la zona del Tacaná extiende una gran belleza, razón para reforzar el impulso de la preservación cultural y de recursos.

Es importante conocer que, los hongos pueden ayudar más allá de usos con fines medicinales o para el consumo propio, esto lo demuestra Lina Dafne Sánchez Corzo, estudiante del Doctorado en Ciencias de los Alimentos y Biotecnología del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez (ITTG), logró la identificación de 18 nuevas cepas de Hongos Lignocelulolíticos, mediante los cuales buscará analizar su capacidad de remover moléculas contaminantes del aire.

Sánchez Corzo mencionó que uno de los grandes peligros para la salud y el medio ambiente es la contaminación del aire, el uso de hidrocarburos genera productos tóxicos en el aire como el Benceno, Tolueno y Xileno (BTX), estos contaminantes tienen efectos tóxicos y cancerígenos en el ser humano.

La investigadora pretende evaluar la capacidad de los Hongos Lignocelulolíticos para remover moléculas complejas similares a los BTX, para lo cual realizó la identificación de cepas aisladas de hongos colectados en el estado, para remover contaminantes del aire usando un enfoque ecológico y eficaz.

Por otro lado, respecto al estudio de los hongos, Fredy Chanona, Maestro en Ciencias Biológicas y especialista en taxonomía de hongos, afirmó que en Chiapas estiman la existencia de 150 mil hongos, de los cuales 15 mil son grandes y visibles para los humanos; entre ellas mil ya fueron documentadas y el resto se desconocen.

El investigador informó que en Chiapas existen entre 4 a 5 especies de hongos mortales, además, de 20 a 30 que pueden llegar a ser tóxicas. Sin embargo, aún falta por conocer más de 14 mil especies de las cuales no se ha tenido muchos datos debido a la falta de interés por investigar este grupo de seres vivos.

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