Artículos publicados por: Edgar Hernández

La vivienda conocida por muchos años como la Casa de Gobierno, fue literalmente saqueada por quienes la administraban y por los que habitualmente la ocupaban como oficina o centro de operaciones gubernamentales. Cuentan testigos, que cargaron hasta con las tazas de los baños.

Saqueo en la Casa de Gobierno

La vivienda conocida por muchos años como la Casa de Gobierno, fue literalmente saqueada por quienes la administraban y por los que habitualmente la ocupaban como oficina o centro de operaciones gubernamentales. Cuentan testigos, que cargaron hasta con las tazas de los baños.

Foto Francisco Velázquez

Democracia, de rodillas

La democracia partidista no funciona sin dinero. Sin embargo, cuando es mucho, la pervierte; y cuando es poco o nada, la castra y la pone de rodillas. El 26 de noviembre, es decir, en 21 días, habrá elecciones extraordinarias en Chiapas y no hay recursos públicos para que se lleven a cabo.

La Legislatura de la transición, del cambio esperado, deberá decantarse pronto. Tendrá que hacerlo en la práctica cotidiana que vislumbre una nueva cultura política y, por supuesto, en la dimensión que le otorgue a la agenda legislativa para los próximos tres años. Veremos hasta qué punto los diputados asumen su responsabilidad histórica.

El desafío legislativo

La Legislatura de la transición, del cambio esperado, deberá decantarse pronto. Tendrá que hacerlo en la práctica cotidiana que vislumbre una nueva cultura política y, por supuesto, en la dimensión que le otorgue a la agenda legislativa para los próximos tres años. Veremos hasta qué punto los diputados asumen su responsabilidad histórica.

La postulación de Eduardo Ramírez Aguilar y Sasil de León Villard como aspirantes a la Senaduría de la República por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), es producto de una alianza táctica entre Andrés Manuel López Obrador, el gobernador Manuel Velasco y uno de los grupos de poder más fuertes de Chiapas.

ERA, Sasil y las razones de AMLO

La postulación de Eduardo Ramírez Aguilar y Sasil de León Villard como aspirantes a la Senaduría de la República por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), es producto de una alianza táctica entre Andrés Manuel López Obrador, el gobernador Manuel Velasco y uno de los grupos de poder más fuertes de Chiapas.

El dirigente estatal del PRI, Julián Nazar Morales, ya afirmó que no habrá ni consulta ni encuesta, que los tiempos legales ya vencieron para registrar ante el IEPC el método de elección interna y que el único precandidato de la coalición es Roberto Albores Gleason. Mientras tanto, el Verde-Gobierno a través de Eduardo Ramírez, sigue tensando la cuerda con manipuladas marchas “por la dignidad” que protestan contra la “imposición” del centro del país.

Alianza PRI-PVEM, pugna de poder

El dirigente estatal del PRI, Julián Nazar Morales, ya afirmó que no habrá ni consulta ni encuesta, que los tiempos legales ya vencieron para registrar ante el IEPC el método de elección interna y que el único precandidato de la coalición es Roberto Albores Gleason. Mientras tanto, el Verde-Gobierno a través de Eduardo Ramírez, sigue tensando la cuerda con manipuladas marchas “por la dignidad” que protestan contra la “imposición” del centro del país.

“Lo que mal empieza, mal acaba”. Este dicho popular ilustra muy bien lo que le está pasando a la administración de Manuel Velasco Coello en el último año de gobierno bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Inició su gestión sin poder y la está concluyendo de igual forma. En el 2012 no tuvo la elemental autoridad para elegir a su equipo de colaboradores, porque su antecesor Juan Sabines le dejó un gabinete impuesto; y ahora tampoco tiene el control de su sucesión.

Velasco, crisis sucesoria

“Lo que mal empieza, mal acaba”. Este dicho popular ilustra muy bien lo que le está pasando a la administración de Manuel Velasco Coello en el último año de gobierno bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Inició su gestión sin poder y la está concluyendo de igual forma. En el 2012 no tuvo la elemental autoridad para elegir a su equipo de colaboradores, porque su antecesor Juan Sabines le dejó un gabinete impuesto; y ahora tampoco tiene el control de su sucesión.

Cuando el gobierno de Manuel Velasco tuvo en sus manos los datos de la dimensión del desastre provocado en Chiapas por el sismo del 7 de septiembre pasado, no todo fue preocupación por la magnitud del desafío institucional que se venía venir para enfrentar las consecuencias inmediatas y posteriores al movimiento telúrico.

Saqueo e ingobernabilidad, el sismo que viene

Cuando el gobierno de Manuel Velasco tuvo en sus manos los datos de la dimensión del desastre provocado en Chiapas por el sismo del 7 de septiembre pasado, no todo fue preocupación por la magnitud del desafío institucional que se venía venir para enfrentar las consecuencias inmediatas y posteriores al movimiento telúrico.

Manuel Velasco y Peña Nieto. Foto obtenida de Facebook

Velasco, decadencia y sucesión

A la cita con este desafío el gobernador llega en condiciones críticas. Internamente nunca logró consolidarse, no pudo superar su debilidad de origen pues fue incapaz de sacudirse del todo el poder y el tutelaje del exgobernador Juan Sabines.

La tan anunciada precandidatura al gobierno de Chiapas de José Antonio Aguilar Bodegas por fin se concretó. Sin embargo, no inició con esa fuerza que se esperaría de un político experimentado, con el control de los tiempos y seguro de la ruta que tiene que seguir para alcanzar, en su segundo intento, primero la candidatura y luego la gubernatura del estado.

Las ataduras de Aguilar Bodegas

La tan anunciada precandidatura al gobierno de Chiapas de José Antonio Aguilar Bodegas por fin se concretó. Sin embargo, no inició con esa fuerza que se esperaría de un político experimentado, con el control de los tiempos y seguro de la ruta que tiene que seguir para alcanzar, en su segundo intento, primero la candidatura y luego la gubernatura del estado.

Si de algo presumió Manuel Velasco durante casi cinco años en materia financiera, es que su gobierno no había contratado un solo peso de deuda. Pero como ha sucedido en otros ámbitos de su fallida administración, ese “logro” tenía pies de barro y ha empezado a derrumbarse.

La mentira de Velasco sobre la deuda

Si de algo presumió Manuel Velasco durante casi cinco años en materia financiera, es que su gobierno no había contratado un solo peso de deuda. Pero como ha sucedido en otros ámbitos de su fallida administración, ese “logro” tenía pies de barro y ha empezado a derrumbarse.