Esas fieles compañías
De los perritos que habían tenido en casa todos habían partido hace algunos años, el único que quedaba de los contemporáneos era el vecino.
De los perritos que habían tenido en casa todos habían partido hace algunos años, el único que quedaba de los contemporáneos era el vecino.
El plan se había concretado, el fin de semana Janeth, Julián, Santiago y Emilia saldrían a dar un paseo por un pueblito ubicado en el estado de México. La idea les agradaba, además del recorrido por el pueblo podrían convivir juntos un rato.
Las tardes de verano lluviosas producían efectos mágicos, ésa era la idea que Xóchitl tenía desde su infancia. En realidad, los recuerdos que guardaba en su memoria y en su corazón eran de historias lindas y uno que otro susto, de los que no pueden faltar en la niñez.
Al fin llegó la fecha que Cecilia esperaba con ansias, la de su periodo vacacional. Esta vez lo aprovecharía al máximo, así se lo había propuesto. Justo tenía un par de meses de haber concluido sus estudios de maestría y ahora también tenía los fines de semana libres. Quiso planificar sus actividades en un cronograma, para poner qué haría en sus dos semanas de descanso. Contactó a sus amistades, se le ocurrió que podrían hacer un viaje corto y así convivir, solo coincidió en las vacaciones con Lauro, pero estaba de viaje fuera del estado. Cecilia desistió de hacer ese […]
El jardín con una variedad de flores y plantas de ruda, romero y citronela que aromatizaban el ambiente atrapó la atención de Silvana. Se sentó frente a la hamaca colorida que colgaba entre un par de columnas y retrocedió en el tiempo.
La alarma del reloj sonó a las 5,30 de la mañana, Rosalba la apagó, deseaba dormir un rato más pero era hora de iniciar su jornada. Era mitad de semana y tenía un par de escritos que revisar para corrección de estilo. Soñolienta se levantó de la cama, prendió el calentador y se preparó el té que degustaba antes de comenzar a cocinar el desayuno. Tomó su taza preferida, se sirvió el té y se sentó sobre un tapete para beberlo poco a poco, estaba calientito. Siguió bostezando, mientras el té hacia su efecto de despejarle el sueño y ponerla […]
Cerró los sobres con sumo cuidado, en una parte de ellos había colocado detalles pequeños de hojas y flores secas.
Las noches lluviosas habían comenzado. Rebeca tenía visitas que venían de otro estado y ante la incesante lluvia habían decidido permanecer en casa y salir hasta el siguiente día. Una de las propuestas para la noche lluviosa fue conversar y dejar a un lado los celulares. Todos estuvieron de acuerdo.
Alzó la vista nuevamente y observó la Luna, había muchas plantas por sembrar y cuidar, ahora sabía que la Luna también sería su aliada.