Chiapas, la Frontera Sur y la Antropología
A veces los recuerdos, las memorias, llegan bajo los más inesperados estímulos.
A veces los recuerdos, las memorias, llegan bajo los más inesperados estímulos.
El futbol actual es un negocio de grandes proporciones equiparado por las ganancias que arroja al de las drogas y la venta de armas. La empresa transnacional que lo maneja, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) posee sucursales en prácticamente todo el mundo.
En el libro de Erwin Rodríguez Díaz, «La Generación Mexicana de los 60s. Los hijos ingratos de la Revolución», su autor, politólogo y además chiapaneco, hace un ejercicio amplio, interesante, inteligente y provocador de lo que fue el siglo XX en México.
Un privilegio haber pertenecido a esa generación contestataria de la juventud de México. Y la oportunidad de aprender como la que tuve en medio del Movimiento Estudiantil.
Hoy no queda la memoria. Nos quedan los recuerdos de intensos días de lucha por un México sin desigualdades y con democracia. El camino es aún largo pero se caminó un buen trecho.
El pueblo zoque, el pueblo que anima a escribir libros, a recordar el olvido, también irrumpe con su fortaleza cultural en nuestra contemporaneidad. Un pueblo, un Volcán, una Diáspora, un Libro: una Historia profunda que hace de Chiapas una tierra de excepcional riqueza humana.
En aquellas cafeterías universitarias, el café y la política estaban unidas. Se conversaba sobre los asuntos del país y del mundo alrededor de una mesa de café.
Una vez consolidada la ocupación española del Anáhuac y derrotada la Gran Tenochtitlán, los invasores dirigieron sus miradas hacia el norte y hacia el sur de la capital de la recién instituida Nueva España, la Ciudad de México.
No hubo sorpresas. Dado que el Presidente de la República diariamente habla de los logros de su gobierno, no hubo realmente nada nuevo que informar.