Mujeres tsotsiles y tseltales exigen poner fin a la violencia

Mujeres tsotsiles y tseltales. Foto: Mitzi Fuentes
En el marco del Día Naranja -promovido por la ONU para poner fin a la violencia contra las mujeres proclama el día 25 de cada mes-, más de 200 mujeres indígenas tsotsiles y tseltales, amas de casas, artistas, y artesanas caminaron por las calles de San Cristóbal de Las Casas con el objetivo de generar conciencia y prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas que se genera en hogares, las asambleas comunitarias y los sistemas de justicia tradicionales.
Marta Patricia Díaz Solís denunció que numerosos feminicidios quedan impunes. “Venimos a decir un alto a la violencia contra las mujeres indígenas, porque muchas veces no somos visibilizadas. Hay feminicidios que quedan en un carpetazo o bajo los usos y costumbres, eso no debe pasar; la justicia no puede quedar impune”.
La representante indígena también cuestionó la desigualdad dentro de los procesos comunitarios. “Muchas veces el hombre es quien tiene la razón y la mujer debe quedarse callada”, señaló.
Las participantes recorrieron las calles portando pancartas y mantas con mensajes que se podían leer: “Alto a la violencia contra las niñas y mujeres”, “Vivir sin miedo es un derecho”, “Ni la tierra, ni las mujeres son territorios conquistados”, “El respeto es la base, no hay excusa”.
La exigencia fue una sola, que ninguna mujer indígena vuelva a ser obligada a guardar silencio. María Patricia González de la Cruz, originaria de Zinacantán, e integrante de los Centro Libre de Violencia, describió la desigualdad que viven diariamente.
“Nosotras no le llamamos machismo; le llamamos que no tenemos voz ni voto, por ser mujeres y tener hijos no podemos participar en los cargos del municipio”, denunció.
También reveló que muchas mujeres enfrentan violencia física y emocional sin saber a dónde acudir. “Hay muchas mujeres golpeadas y con daños psicológicos. Muchas no tienen un lugar donde buscar ayuda.”, afirmó.
Rosalía de León recordó que, en su comunidad, la participación de las mujeres sigue siendo limitada, explicó que muchas veces únicamente son convocadas para cumplir con sus obligaciones comunitarias, sin poder intervenir en las decisiones.
“Salimos a esta caminata para mostrar al gobierno que también merecemos respeto como mujeres. Si conocemos nuestros derechos podemos ayudarnos; si no los conocemos, ni siquiera sabemos cómo defendernos”, concluyó
Las participantes advirtieron que el silencio y la impunidad continúan poniendo en riesgo la vida de mujeres y niñas por ello es importante “pedir ayuda y denunciar”.
El llamado cobra mayor relevancia frente al incremento de la violencia feminicida en Chiapas. En lo que va de 2026 se han documentado 25 presuntos feminicidios, según reporte periodístico y el monitoreo de la Comisión Estatal para una Vida Libre de Violencia de las Mujeres de la Colectiva 50+1 Chiapas.

Mujeres tsotsiles y tseltales. Foto: Mitzi Fuentes







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