Jovenes pintan mural contra la violencia sexual y acoso en Chiapas

Estudiantes de la Telesecundaria 099 sostienen latas de aerosol frente al tramo del mural donde se lee «Violencia también lastima a los niños», en la colonia Plan de Ayala, Tuxtla Gutiérrez. Foto: Ángeles Mariscal
La muralista internacional Bixa Blue les ayudó a concretar en imágenes un tema que preocupa a niñas, niños y adolescentes: la violencia sexual y el acoso. En 2025, Chiapas se ubicó en el noveno lugar nacional por casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes. Hoy, este sector de la población busca hablarlo, pero sobre todo detenerlo.
Sobre una barda de ladrillo que corre a lo largo de la banqueta, frente a llanteras y comercios de la colonia Plan de Ayala, ubcada en la capital de Chiapas, una mano abierta de color naranja sostiene dos palabras: «No al acoso». Unos metros más allá, un rostro de labios rojos mira detrás de unos lentes en forma de corazón rosa que, leídos de izquierda a derecha, dicen «Respétame». Y en el tramo azul, en letras naranjas y rosas de estilo grafiti: «Violencia también lastima a los niños».
El mural fue pintado por estudiantes de la Telesecundaria 099 junto con la muralista Alejandra Atrisco Amilpas, conocida como Bixa Blue, en el marco de la Jornada de Concientización sobre la Gravedad del Abuso Sexual y el Maltrato Infantil, que la Secretaría de Educación Pública fijó en el calendario escolar 2026-2027 para el 7 de septiembre bajo el lema «Te escucho, te comprendo, te protejo». Es la segunda edición de esta conmemoración nacional en escuelas de educación básica.
La acción fue promovida por la organización Vientos Culturales, que invitó a la artista a trasladar al muro los dibujos que el propio alumnado produjo en un taller previo.

«No al acoso», escrito dentro de una mano abierta, en el tramo del mural que da a la calle. Foto: Ángeles Mariscal
Lo que dice el muro
La pieza no está pintada hacia el patio, sino hacia la calle. Ocupa el largo de la barda perimetral y se lee mientras se camina: rostros de niñas y niños de distintos tonos de piel, manos levantadas, un balón de futbol, flores, y —repartidos entre las figuras— íconos de conectividad: la señal de wifi, arrobas, burbujas de conversación.
Esa iconografía digital no es decorativa. La artista explicó que salió de las preocupaciones que el alumnado expresó en el taller. «Cuando ellos suben una fotografía, cuando empiezan a platicar con otras personas que no conocen, también están en un riesgo de trata de personas», dijo al referirse al tiempo y espacio que dedican a las redes sociales, donde son un blanco de depredadores.
El método de trabajo que uso fue conversar, dibujar y después pintar. «Les di una charla sobre la concientización de estas temáticas. Después les pedí que hicieran dibujos con lo que se les haya quedado», relató Atrisco Amilpas. La figura central apareció tal cual en uno de esos trazos: «Yo solamente los estoy traduciendo, embelleciendo un poco, para que se lleven al arte mural».
Sobre por qué llevar el tema a un muro y no a un aula, la artista —socióloga de formación, originaria de Chimalhuacán, Estado de México— planteó que el arte público alcanza a quien no entraría a una plática: «Este tipo de temáticas suelen ser todavía muy prejuiciosas, todavía no queremos hablar de esto. Con el arte mural se puede llegar a las personas de una forma un poco más artística y también un poco más amable». Durante las horas dedicada al mural han visto su efectividad: un destacamento de militares paso por la calle y todos voltearon a verlo, adultos pasaron deteniéndose a mirar las leyendas, otros se detuvieron a agradecerle.
“La idea es que si pasan y lo miran, se vayan con la reflexión en torno a que, si han vivido este tipo de violencia, sepan que se puede hablar, y si son violentadores, sepan que ya los están mirando y que lo que hacen no es correcto”, dijo la artista.

El mural se extiende a lo largo de la barda perimetral: rostros de niñas y niños con las manos levantadas, entre bloques de color y símbolos de conectividad. Foto: Ángeles Mariscal
«Ellos no lo dicen»
Catalina Monroy Hernández, directora encargada del plantel, ubica el origen del mural en algo previo al calendario oficial: lo que el personal docente observa todos los días.
«Muchas veces de manera abierta no se dice, ellos no lo dicen, pero nosotros al observar un niño que está triste, que no se relaciona, que no juega, hay un problema. Entonces nos acercamos a él y muchas veces descubrimos que sufren esto», relató.
Con 45 años de servicio docente -empezó en 1981, en escuelas rurales-, la directora describe un incemento en los abusos que atribuye en el caso de las ciudades a dos factores: la desintegración familiar y el acceso sin acompañamiento a internet. «El papá se va a trabajar, la mamá tiene necesidad de trabajar, entonces los dejan solos. ¿Cuál es el medio en el cual se refugia el alumno? Es el teléfono.»
Sobre la ruta institucional cuando se detecta un caso, mencionó el acompañamiento de una persona que imparte clases de educación socioemocional, cursos de la Secretaría de Educación, los talleres de Vientos Culturales y el apoyo del centro de salud. «Hay que fortalecer al alumno para que conozca qué es el acoso, qué es el abuso, las diferentes formas que existen, y se atreva a hablar», insistió.

El mural se extiende a lo largo de la barda perimetral: rostros de niñas y niños con las manos levantadas, entre bloques de color y símbolos de conectividad. Foto: Ángeles Mariscal
Lo que dicen las y los estudiantes
Kenny Fernanda, alumna del plantel, pintó las letras de una de las secciones. «Me gusta más este porque pues yo lo hice. Y también porque ahí dice ‘acoso’ y da más a conocer sobre el tipo de mural», dijo. Sobre por qué colocarlo en ese muro y no dentro de la escuela: «Se ve el mural en la calle y da a conocer este problema».
Preguntada sobre las medidas que ella misma toma, respondió: «Aparte de cuidarme con las redes, porque yo no subo fotos. También tener cuidado en la calle. Casi no salgo sola.»
Brian Eduardo, estudiante de segundo grado, señaló que el mural aborda una violencia que también alcanza a los hombres: «Los hombres pueden sufrir acoso, por ejemplo, con piropos que muchas veces les hacen sentir incómodos, además de pequeños roces o contactos físicos».
El contexto que rodea al muro
Los datos oficiales dan dimensión a lo que el mural nombra.
En 2024 fueron atendidas en hospitales de Chiapas 246 personas de 1 a 17 años por violencia sexual; el 91.5% de esos casos correspondieron a mujeres, según la ficha técnica de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) publicada en junio de 2026, con datos de la Secretaría de Salud.
Chiapas se ubicó, junto con Jalisco y Querétaro, entre los tres estados con mayores aumentos en la cantidad de víctimas de violencia sexual de 1 a 17 años entre 2023 y 2024. En el país, esa incidencia creció 8.3% en el mismo periodo, de 9 mil 802 a 10 mil 613 casos.
La violencia registrada en hospitales es solo una parte. De enero a abril de 2026, entre las víctimas de 0 a 17 años por «otros delitos sexuales» —que agrupa violación, abuso, acoso y hostigamiento sexual, y rapto—, el 59.2% tenía entre 13 y 17 años: el rango de edad de quienes pintaron esta barda, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública procesadas por REDIM.
Al presentar la primera edición de la jornada, en 2025, el titular de la SEP afirmó que más del 16% de niñas y niños de 10 a 13 años reconocen haber vivido abuso sexual, y que entre adolescentes de 14 a 17 años la proporción llega a casi 38%.

La muralista Bixa Blue junto al tramo con la leyenda «Violencia también lastima a los niños». Foto: Ángeles Mariscal
Queda en la calle
Para la artista, “a los niños les llega muchísimo más pintar sus inquietudes y problemas que atraviezan, que a veces una lectura, porque lo están plasmando de forma viva «. Y marcó una distancia con el muralismo decorativo: «No solamente hacer murales que se vean bonitos, animales, pajaritos -que está bien-, pero el arte mural también nos sirve para la denuncia».
“El efecto no se mide únicamente en el alumnado”, dijo. Contó que vecinos han empezado a detenerse frente al muro, a saludar y a recoger basura del tramo. «Se genera un impacto directo con la gente de la comunidad y sobre todo con los alumnos», dijo.
El mural permanece a la vista de quien pasa por la colonia. Esa, según la directora, es parte de la función: que la conversación no se agote el 7 de septiembre.







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