Después de la lluvia

Esperanza revisó si había guardado el pequeño paraguas en su bolsa. Estaba lista para salir a comprar telas, hilos y encajes para los manteles que le habían encargado. La temporada de lluvias había llegado y una noche antes había llovido muy fuerte.
−Por si las dudas, mejor me llevo el paraguas, no me agarre el aguacero a medio camino −se dijo en voz alta, mientras dejaba una nota a sus hijos diciendo que iba a hacer un mandado y no tardaría en volver.
Para su sorpresa el cielo se estaba despejando, quedaban pocos tonos grises y se asomaban las nubes aborregadas. Ésas que son características después de una intensa noche lluviosa. El sol despertaba poco a poco y ya dejaba sentir sus cálidos rayos. Las calles conservaban restos de la lluvia, entre ellos varios charquitos y la sensación de humedad ya comenzaba a evaporarse.
En su camino Esperanza observó las hojas de los árboles que aún tenían gotas de lluvia y les daban un toque bello. Mientras avanzaba hacia la tienda de las telas, fue poniendo atención en todo el cambio que había generado la lluvia. A lo lejos contempló el verde de los cerros.
Escuchó el canto de las aves, alcanzó a identificar el canto del cenzontle y también de los zanates. Le pareció que era un canto de alegría, de gratitud, seguramente por el agua de la lluvia.
El paisaje de la naturaleza se había transformado. Los árboles florecían. Se deleitó la vista con las flores de mayo en diversos colores. Los árboles de flamboyant también presumían sus flores rojas y anaranjadas que hacían una hermosa combinación con el follaje verde de sus hojas.
Se alegró de haberse levantado temprano. Levantó la vista al cielo y luego bajó la mirada y se encontró uno de esos regalos, en los que muy raras veces se pone atención. Contempló a una hormiga que rápidamente avanzaba llevando un trocito del pétalo de alguna flor. Iba con tal prisa que a Esperanza se le asemejó que así solía andar ella cuando iba a hacer sus mandados, pero esa mañana no llevaba tal prisa. −Después de la lluvia hay tantos regalos que pueden pasar desapercibidos, −pensó. Siguió su camino, ya estaba cerca de la tienda.







No comments yet.