La UNICACH: diálogo entre Rectores

UNICACH, rectorado. Foto: Cortesía

 

Convocados por la Rectora de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), Arqueóloga Fany López Jiménez, asistimos a un diálogo los ex Rectores de esa máxima Casa de Estudios, el economista José Molina Farro, el Ingeniero Roberto Domínguez y el que esto escribe. El moderador fue el Maestro Enrique Pérez López, Secretario Académico de la UNICACH. Mientras me conecté vía ZOOM con el evento, los otros personajes mencionados se encontraron en el Auditorio que lleva el nombre de mi madrina, la excelente Maestra de Danza que fuera Beatriz Maza. El Maestro Enrique Pérez López abrió el acto concediendo la palabra a la Rectora quien además de presentarnos comentó la importancia de llevar a cabo un diálogo como el que se iniciaba. Muy interesantes resultaron las intervenciones del Maestro Molina Farro y del Ingeniero Roberto Domínguez, quienes durante sus respectivos rectorados impulsaron diversos aspectos en el avance de la Universidad cumpliendo fielmente su cometido. Durante ambos Rectorados la UNICACH avanzó cumpliendo sus objetivos y extendiendo su presencia en el estado de Chiapas. Observé que la Rectora en todo momento tomó nota de lo que se decía. Por mi parte, consideré que era oportuno relatar los orígenes de la UNICACH, lo que en forma resumida expongo a continuación. Haciendo memoria hacia el año de 1993, recordé una visita que hice al ICACH y lo preocupado que salí de ella. El legendario ICACH no era más que una Escuela Secundaria más en aquel momento no obstante los esfuerzos que hacían sus autoridades correspondientes. Pensé que ro era justa aquella situación. En efecto, durante décadas, el legendario ICACH fue el centro de una educación media superior que preparaba a los jóvenes chiapanecos y chiapanecas para ingresar a una Universidad siempre lejana.  Al no existir un recinto universitario en Chiapas, los jóvenes que queríamos seguir estudiando y cuyas familias estaban en posibilidades de sostenernos fuera de casa, emigrábamos a la Ciudad de México, a Puebla, a Oaxaca o a Veracruz. Nuestra preparación en el ICACH resultaba ser adecuada puesto que la mayoría de quienes presentábamos exámenes de admisión, los pasamos sin dificultad. En aquellos años de los que hablo, la primera mitad de la década de los 1960, el ICACH era también un gran centro difusor de la Cultura completando las actividades del Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas, cuyos miembros resultaban ser, en su mayoría, profesores del ICACH y de la Escuela de Enseñanzas Especiales número 19, la “Prevo”, la otra escuela secundaria pública que funcionaba en Tuxtla Gutiérrez. Mi memoria indica que, en una gira de gobierno a Palenque, acompañé a Elmar Setzer Marseille, el Gobernador Interino en aquel 1993 y en un alto de las actividades tuve la oportunidad de comentar al Gobernador la situación por la que pasaba el ICACH y lo preocupante que era. Un tiempo después, en enero de 1994, la Rebelión armada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional sacudió al país entero y atrajo la atención del mundo. Preocupados, tres chiapanecos decidimos configura una Comisión Autónoma para la Paz en Chiapas, convocados por Eduardo Robledo Rincón, a la sazón Senador de la República. Fue una experiencia extraordinaria y extenuante. Al llegar las elecciones para Gobernador del estado de Chiapas en las postrimerías del año 1994, Eduardo Robledo Rincón, con la candidatura por el PRI, ganó con copiosa votación la contienda electoral. En una de las primeras reuniones que tuvimos, Robledo Rincón me propuso formar parte de una terna para elegir al Rector de la Universidad Autónoma de Chiapas, la UNACH, a lo que me negué alegando que no conocía lo suficiente a la institución y que el Rector debía ser algún miembro de su propia comunidad académica o en su defecto, alguien que tuviera un conocimiento amplio de la Universidad. Sin embargo, agregué, es la oportunidad de rescatar al ICACH y convertir al legendario Instituto en una Universidad. En poco tiempo, expresé a Robledo, la demanda de educación superior será más elevada en Chiapas y necesitamos por lo menos otro recinto universitario que sea el complemento de la UNACH, no su competidor. Pero hay que diversificar la oferta para la educación superior, como una medida para poder manejar la próxima demanda de educación superior. En la Comisión Autónoma para la Paz que conformamos Eduardo Robledo Rincón, Eraclio Zepeda Ramos y Andrés Fábregas Puig, tuvimos un período muy intenso de actividades múltiples, hasta que el gobierno federal nos apartó. En ese lapso de función de la Comisión Autónoma para la Paz tuvimos la oportunidad sus miembros de platicar acerca de los problemas de Chiapas, entre ellos, el de la educación superior.  Robledo aceptó de inmediato la propuesta de convertir en Universidad al ICACH y agregó que una Universidad de Estado sería una novedad muy interesante en el país, y que el ICACH merecía ese ascenso dada su trayectoria. El 31 de enero de 1995, el Gobernador del estado, Eduardo Robledo Rincón, en un acto llevado a cabo en el Paraninfo del ICACH, me nombró Rector de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Dos años después, el 30 de enero de 1997, al rendir un segundo informe de actividades como Rector de la UNICACH, expresé: “La UNICACH está situada en un escenario social e histórico complejo que exige el cumplimiento cabal de nuestro deber, el desarrollo del conocimiento, la preservación y recreación de la cultura, y la acción social crítica, constructiva y solidaria. El compromiso de nuestra comunidad universitaria con nuestra tierra y su gente es integral y sostenido. El proceso educativo universitario no se reduce a la docencia, sino implica la creación de un conocimiento aplicable a la satisfacción de las necesidades sociales mediante un ejercicio profesional comprometido con nuestro entorno, con los derechos humanos y con el desarrollo en su más amplia concepción”. Y al terminar el informe dije: “La UNICACH debe tener el rostro dirigido hacia la verdad de Chiapas. En esta actitud descansa su potencial no solo para descubrir los bienes terrenales de los chiapanecos, sino la manera de transformarlos para que resulten en riqueza para todos. Por ello es esencial que la Universidad y el gobierno mantengan un permanente diálogo acerca de las cosas de Chiapas y su relación a nivel regional, nacional e internacional. Es en el contexto de un diálogo así en donde podrán perfilarse las tareas que en bien de la sociedad puedan desarrollar juntos, la Universidad y el Estado. La UNICACH debe de ser capaz de conducir la energía de los jóvenes hacia la construcción de un nuevo entorno social, en donde la vitalidad de los chiapanecos encuentre espacio para su plena vigencia” (UNICACH. SEGUNDO INFORME, Dr. Andrés Fábregas Puig. 30 de enero de 1997). La convocatoria de la Rectora Fany López Jiménez no sólo fue oportuna, sino que muestra la sensibilidad de la Arqueóloga que dirige los destinos actuales de la UNICACH y su decisión de escuchar para dirimir los destinos de la Universidad.

Tlajomulco, Jalisco. Bosques de Santa Anita. A 24 de agosto, 2026

No comments yet.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Leave your opinion here. Please be nice. Your Email address will be kept private.