La poesía, estímulo para la vida

Ilustración de Herenia González.
Marlene revisó la cartelera de actividades culturales que habría en el transcurso de la semana. Halló en ella una variedad de eventos, desde exposiciones fotográficas, pictóricas, proyección de películas, presentaciones de libros, conciertos de diversos géneros musicales, tertulias literarias, círculos de poesía, obras de teatro y ferias de libros. Leyó la cartelera más de una vez, en realidad quería ir a varios eventos, pero solo podría ir a dos actividades en la semana.
Llamó a Felipe y Mariela, dos de sus mejores amistades, para invitarles a los eventos. Normalmente iban juntos a actividades culturales. Aceptaron ir con ella a ver una obra de teatro, pero no coincidían para la primera actividad que Marlene eligió, ir a un círculo de poesía.
Aunque le costó decidirse para ir sola, Marlene se dio la oportunidad de realizar una nueva actividad que le llamaba mucho la atención. En realidad, ella no escribía poesía, ni leía, pero si disfrutaba mucho de literatura como novelas y cuentos. Así que tenía un referente para ella importante.
El evento del círculo de poesía era la primera actividad que estaba en su agenda. Miró el reloj, faltaba alrededor de hora y media. Se entretuvo revisando algunos pendientes en su casa y cuando se dio cuenta ya faltaba media hora para que el evento iniciara. Así que se apresuró para salir y llegar a tiempo.
Marlene llegó al centro cultural, bellamente decorado por unos árboles de bugambilia en tonos blanco, rosa y morado, vio en el patio central un círculo formado por sillas y justo en ese momento una chica hacia el llamado para que se integraran. Marlene se sentó y enseguida comenzaron a sentarse otras personas a su alrededor. La chica que dirigía la actividad se presentó y explicó la dinámica. Marlene sintió alivio cuando escuchó que no era necesario escribir o leer poesía para estar ahí.
Cada participante fue compartiendo su interés por estar ahí. Ámbar, la chica que guiaba, generó un clima de confianza entre las personas asistentes. De tal forma que se fue creando un espacio ameno, sensible, donde la palabra fluía. En menos de lo que pensó Marlene estaba escuchando y conversando sobre los diferentes temas sobre los que se escribe poesía. Ámbar leyó un par de poemas de unos libros que llevaba. Sin duda alguna, esa tarde Marlene no solo se había dado la oportunidad para hacer una nueva actividad, sino que ella y las personas que acompañaron el círculo de poesía habían coincidido no solo en el espacio y el tiempo sino en que es la poesía, estímulo para la vida, además de una bella forma de interacción y de acercar corazones.







No comments yet.