MÉXICO: Los abusos del Imperio

Imagen: Ana Paula Carbonell
Seguramente varios lectores de Chiapas Paralelo vieron el mapa que el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump puso a circular en sus redes. En ese mapa, el territorio norteamericano actual se ve ensanchado con un dibujo en el que México, Canadá, Groenlandia, aparecen como territorio estadounidense. No faltará quien piense que es otra de las balandronadas de Trump. Así es, en efecto, pero es una balandronada provocadora publicada justo en estos días en que el país celebra la independencia. De hecho, Trump ya controla a un gran número de países latinoamericanos y del caribe. Organizó una sociedad de incondicionales nombrada Escudo de las Américas, en donde se reúnen “bellísimas personas” como Javier Milei (Argentina), De la Espriella (Colombia), Novoa (Ecuador), Bukele (El Salvador), y una retahíla de políticos lacayunos que hoy gobiernan en países latinoamericanos y caribeños. El caso de Venezuela es significativo y ejemplifica los abusos del imperio. No sólo secuestraron al Presidente del país, a mi juicio, con obvia colaboración interna, sino que se aprestan a robar todo el petróleo venezolano en nombre de “la libertad y el progreso”. El descaro no puede ser mayor. Si el pueblo venezolano no despierta, Trump se llevará el petróleo para sus propias empresas además de engordar las reservas norteamericanas. No sabemos bien a bien en qué momento ordenará la invasión a Groenlandia, porque, según sus palabras, “es en interés de la seguridad nacional de los Estados Unidos anexar Groenlandia”. En el caso de México, recordemos que en el lapso que va de 1846 a 1848, el ejército norteamericano invadió al país pretextando un conflicto con el actual estado de Texas. La guerra transformó la vida mexicana. El país fue testigo de la declaración de independencia de Texas en 1845 por parte de los colonos norteamericanos que habían estado emigrando hacia ese territorio mexicano. Es una estrategia similar a la que aplica el estado de Israel en el Medio Oriente, invadiendo territorio Palestino o Libanés, o de quien se pueda, a través de “colonos” que después anexan esos territorios al estado invasor. Las mismas estrategias aplicadas por el Imperio en el siglo XIX. El 13 mayo de 1846, el ejército invasor norteamericano atacó atravesando la frontera en Nuevo México, invadiendo California y Veracruz. El avance del ejército norteamericano, muy superior en armas y poder de fuego, llegó hasta la capital del país, la Ciudad de México, ingresando en ella justo en el mes de septiembre de 1847. Tras tres años de ocupación militar y de forcejeos diplomáticos, se firmaron los vergonzosos tratados de Guadalupe Hidalgo en 1848, por medio de los cuales, el Imperio arrebató al país más de la mitad de su territorio, el 55% para ser exactos. Estados Unidos se anexó a California, Nuevo México, Arizona, territorios que se agregaron a Texas. No paró allí la estrategia imperialista. Ahora se trató de Alemania, Francia, Inglaterra y los Estados Unidos, que en plena Primera Guerra Mundial se enfrascaron en un conflicto en el que México estuvo involucrado en contra de su voluntad. El caso es que, en el mes de enero de 1917, el canciller alemán Arthur Zimmerman, a través de un telegrama secreto, propuso a México una alianza militar contra los Estados Unidos, a cambio de que Alemania proporcionara la ayuda militar necesaria para recuperar Texas, Nuevo México y Arizona. Lo que buscaba Alemania era “distraer” a los Estados Unidos con un conflicto de envergadura en la frontera sur de ese país, y con ello evitar que participara en la contienda europea que evolucionó hasta convertirse en la Primera Guerra Mundial. Al mismo tiempo, los alemanes invitaron a Japón a unirse en contra de los Estados Unidos. Venustiano Carranza rechazó la oferta sabiendo que Alemania no era confiable, que además ningún interés tenía más que hacerse de territorios en México, y que los Estados Unidos se enterarían tarde o temprano de los propósitos alemanes. Y así sucedió. La inteligencia británica interceptó el famoso telegrama Zimmerman y con ello los alemanes lograron lo contrario a lo que buscaban: los Estados Unidos entraron a la guerra pero aliados con Inglaterra, la entonces Unión Soviética y Francia. El episodio terminó con el abuso más mortífero del Imperio: 2 bombas atómicas arrojadas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagazaki, asesinando a millones de seres humanos. En estos días de celebraciones por la Independencia y el surgimiento de México como nación independiente es dado recordar que el Imperio con el que hacemos frontera, no renuncia a su visión de que “todo el mundo es frontera” y el vasto territorio planetario les pertenece por derecho divino. “Cabeza fría y paciencia” dice la Presidenta Claudia Sheinbaun Pardo, mientras recuerda –casi en cada “mañanera”- que México es un país, libre, digno y soberano. Y en Chiapas se celebra en estos días septembrinos que después del plebiscito llevado a cabo el 12 de septiembre de 1824, el territorio chiapaneco se constituyó en un estado libre y soberano anexado a la República Mexicana, por decisión de la propia población chiapaneca.
Bosques de Santa Anita, Tlajomulco, Jalisco. A 14 de septiembre, 2026







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