La FIL que no fue

Huracán Stan. Imagen: Archivo
Eran los primeros tiempos de la Universidad Intercultural en la Ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. “La Gran Casona del Conocimiento” como la bautizó un estudiante de la primera generación viendo los primeros edificios de lo que es hoy una espléndida Ciudad Universitaria, apenas iniciaba su camino y había que situarla en el concierto amplio de las Universidades interculturales en Latinoamérica y el Caribe. La “Generación Pionera” como la llamamos en aquellos días no sólo no carecía de entusiasmo, sino que poseía una fuerza juvenil que se expresaba en las aulas y en los pasillos de la naciente Universidad. El cuerpo docente se fundía en el planteamiento de que la Universidad debía ser un modelo de sociedad intercultural simétrica para demostrar en Chiapas que la convivencia entre culturas diferentes no sólo es posible sino deseable. Los eventos organizados en los auditorios de la Universidad se llenaban con un estudiantado hambriento de saber y de compartir, de discutir y afianzarse en su camino hacia el servicio a Chiapas. Los estudiantes de esa “Generación Pionera” formaron grupos de teatro plurilingües, lo que aún no se analiza en Chiapas. Esos grupos fueron básicos para llevar el mensaje de una sociedad posible a las comunidades indígenas en un Chiapas que era ejemplo sobresaliente de lo que Pablo González Casanova llamó “el colonialismo interno”. En las Asambleas que celebramos con los estudiantes, aprendí mucho, y sobre todo, me asombró la capacidad creativa y el espíritu crítico de un estudiantado que construía día a día las relaciones interculturales. Los cursos en las aulas eran diálogos entre visiones del mundo que nos mostraban la interpretación cultural de conceptos como Cultura. Pensando en todo ello, diseñé una FIL en la que el invitado debía ser no un país, sino una Cultura. Recordé mi experiencia en San Luis Potosí con los gitanos y nos pusimos a trabajar en ello, con mi amigo de tantos años y proyectos, José Luis Ruiz Abreu, el “Oso”, auxiliados por Cicerón Aguilar. Localizamos a escritores, a dirigentes de los gitanos no sólo en México sino en Latinoamérica. Sería la primera FIL en todo el país en invitar a una Cultura que además está distribuida por todo el mundo. Planeamos no sólo la exposición de libros y editoriales que se dedican a la difusión del universo social y cultural de los gitanos, sino también la música, el teatro, la poesía, la presencia de grandes escritores y escritoras gitanas. Incluso, no debo dejar de mencionar no sólo el entusiasmo de toda la Comunidad de la Universidad Intercultural conforme se recibían las respuestas positivas de personajes y editoriales, sino también el apoyo del Gobernador del Estado, Pablo Salazar Mendiguchía, que nos autorizaba los recursos necesarios para la celebración de tan singular Feria del Libro. No solo eso. El Gobernador preguntaba con frecuencia cómo marchaba la organización de la Feria. Todo indicaba que se aproximaban días luminosos en la Ciudad de San Cristóbal de Las Casas gracias a la actividad de la Universidad. Pero la naturaleza no estuvo de acuerdo y nos envió al Huracán Stan. Era justamente el año de 2005, el de la fundación de la Universidad Intercultural de Chiapas. El famoso Stan era el segundo huracán que nos venía del Atlántico, y asoló a Chiapas, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, durante los días 3, 4 y 5 de octubre. Fueron suficientes las furias del Stan en esos días para arrebatarnos la FIL-UNICH que además de ser la primera que organizara la Universidad, tenía como novedad a la invitada: la Cultura Gitana. Recuerdo la pena y la tristeza con la que el Gobernador Pablo Salazar Mendiguchía me habló para decirme que todos los recursos posibles del Estado se estaban reuniendo para afrontar las consecuencias del Stan. Tapachula, entre otras ciudades y localidades de la costa chiapaneca habían sufrido daños notables como lo comprobé al viajar hacia la Perla del Soconusco, observando en el trayecto los desastres del Huracán. Un Huracán que nos impidió celebrar una FIL dispuesta para acoger a una Cultura Peregrina.
Y hablando de libros y por si interesa, aconsejo la lectura de Felipe Barbano de Lara, Coordinador, 2026, América Latina vista desde los estudios políticos. 1980-2020, Ecuador, FLACSO.
Bosques de Santa Anita, Tlajomulco, Jalisco. A 24 de octubre, 2026







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