¿Un lenguaje nuevo de la izquierda en México?

 

Uno de los rasgos más interesantes de un sector de la izquierda en México es el del lenguaje. Los antropólogos han trabajado la categoría de Cultura Política para referirse a los ámbitos propios que crean los círculos de poder, al complejo de símbolos que acompañan sus prácticas, a los rituales y por supuesto al lenguaje que les es característico. En México, como en todo el mundo, no es correcto hablar de la izquierda como un bloque compacto. Lo que existe en los escenarios reales son las izquierdas con sus propias estrategias y teorías acerca del cambio social, del Estado y de las organizaciones políticas. En general, si en algo están de acuerdo las izquierdas es en la búsqueda de la igualdad social, la eliminación de todo rasgo de desigualdad que de ninguna manera es natural sino el resultado de procesos históricos a lo largo de los cuáles se produce el dominio de un sector de la población sobre la gran mayoría de la sociedad; la búsqueda de justicia y el destierro del racismo. Las izquierdas priorizan los intereses de las clases trabajadoras y en general, buscan un cambio social que desemboque en el fin de la propiedad privada de los medios de producción y la justa socialización de los productos de la creatividad humana. En los actuales tiempos, las izquierdas atribuyen al capitalismo uno de los peores momentos de la historia, con sistemas de dominio aterradores, con una concentración de la riqueza en pocas manos que es inaceptable y en formas y estrategias de dominio que han convertido al Estado en un defensor a ultranza del Gran Dinero al tiempo que es arbitro de los intereses capitalistas e instrumento de dominación sobre el amplio espectro del trabajo social. Pero en lo que no están de acuerdo las izquierdas es en las estrategias para derribar al gigante capitalista y en su concepción del Estado. Y es en este sentido que en México se observa la introducción de un nuevo lenguaje y de nuevos símbolos por parte de la 4T, la izquierda actualmente en el poder. El desacuerdo entre las izquierdas en México llega incluso a la negación por parte de otras corrientes izquierdistas de que la 4T sea de izquierda y lo califican de “un gobierno diferente”. Veamos algunos vocablos claves que son usados por los líderes de la 4T: iniciamos con el sentido que se da al cambio hablándose de un cambio en la “vida pública de México” con la propuesta de que es la corrupción y el mal manejo de los recursos del país, el problema central porque suponen es la causa de la desigualdad social. El descarado saqueo del país por parte de los círculos que estuvieron en el poder antes de la llegada de Andrés Manuel López Obrador causó la grave desigualdad social que aún persiste en México. Por ello el lema central es: “Por el bien de todos, primero los pobres”. Se trata de llegar a una sociedad de iguales en lo que concierne a México y si ello se logra servirá de ejemplo para otros casos. Es decir, es una izq1uierda que no enarbola aquel lema   “Proletarios del mundo, uníos”. Según hemos escuchado de los teóricos de la 4T, la pobreza es un resultado de la concentración de la riqueza en pocas manos lo que ha sido posible por la corrupción de la administración pública. “Sólo el pueblo puede salvar al pueblo” que en México no necesita de “vanguardias” que iluminen su camino. Cambiando el manejo de los recursos públicos, se logrará de manera progresiva la igualdad social, es el argumento central de la 4T. Me recuerda al Jesucristo del Nuevo Testamento y la llamada parábola del joven rico: En un momento dado se acercó a Jesucristo un joven muy rico que preguntó: “qué debo hacer para seguirte”. La respuesta de Jesucristo fue un interrogatorio sobre conductas éticas en donde resalta el amor al prójimo. “Todo lo he cumplido” dijo el joven rico. Pues bien, respondió Jesucristo, te falta algo: “deja todos tus bienes y ven, sígueme”. A lo que el joven rico no accedió (ver: Los evangelios de Mateo 19: 16-26; Marcos 10: 17-30; Lucas 18: 18-30). Es decir, al joven rico no le convenció aquello de “primero los pobres” y abandonar las riquezas. ¿Alguna similitud con los super ricos de hoy? Por otra parte, recordemos que fue Stalin quien dio al traste con el lema “Proletarios del Mundo, Uníos” y lo cambió por “El Socialismo en un solo país” teniendo en mente que empezaba a despertar ese gigante que es China. Recordemos que, en plena Guerra Fría, también se dio el llamado Conflicto Chino-Soviético que, para variar, también dividió a las izquierdas en el mundo. El conflicto desde mi punto de vista se asentaba en dos factores: la lucha por la primacía en el ámbito de las izquierdas en el planeta y la concepción sobre el campesinado como sujeto revolucionario. Es tema de otro texto. Lo cierto es que el llamado “Estalinismo” contribuyó a la división de las izquierdas y por cierto, al desprestigio del Socialismo como concepto de una nueva sociedad. Además, los apologistas del capitalismo tuvieron éxito en asociar al socialismo y al comunismo como algo “diabólico”, como sociedades en donde el Estado es el Gran Ejecutor, dueño de todo. “Te quitan hasta la ropa porque están en contra de la propiedad privada y de los individuos”, es uno de los argumentos más manidos. Como hipótesis, me parece que los teóricos de la 4T han tenido en cuenta estos hechos, más lo que sucedió con la sucesión de Lázaro Cárdenas, quien se obligó a seleccionar a Ávila Camacho como sucesor en lugar del General Mújica, temiendo que la derecha mexicana hiciera hasta lo imposible por sacar a un gobierno como el de Cárdenas y sustituirlo por otro que defendiera los intereses del capital. De todos modos eso pasó. ¡Y cómo hizo bulla la derecha de la época! por aquello de la “educación socialista” que había inaugurado Cárdenas, que además apoyó a los movimientos sociales de izquierda de la época, como en el caso de los Republicanos españoles contra el fascismo. Siguiendo con la hipótesis me parece que los ideólogos de la 4T eliminaron palabras como “Imperialismo” que substituyeron por “Ingerensismo” y  agregaron “Humanismo” mexicano para acentuar que se trata de un proceso exclusivo de México para alcanzar esa sociedad regida por la justicia que con urgencia necesita un mundo en el que se dan genocidios como el de Gaza o Cuba, ante la mirada de todos. Ese Humanismo Mexicano se originaría desde los tiempos de Miguel Hidalgo y de José María Morelos, y ha guiado a la Revolución Mexicana y actualmente a las estrategias de la 4T, es un complemento del argumento. Es decir, el destino de México es lograr el cambio hacia una sociedad regida por el Humanismo Mexicano, en donde se observe “Por el bien de todos, primero los pobres”. Ese debe ser siempre el propósito, aunque sea en el contexto de una sociedad que elimine la pobreza, porque no hay que permitir el regreso de la hegemonía del Gran Dinero. Vuelvo a la Biblia: En la Epístola de Santiago, capítulo 5, se dice: “¡Ea ya ahora, oh ricos, llorad aullando por vuestras miserias que os vendrán”, es decir, el profeta Santiago (o Jacobo) denuncia las injusticias sociales derivadas de la concentración de las riquezas y la opresión a los trabajadores. ¡siglos antes del advenimiento del capitalismo! Y de la obra crítica de Carlos Marx. En el Antiguo Testamento, varios profetas expresaron lo mismo que siglos después de ellos, expresó Santiago. Así. Amos, en su capítulo 8, versículos 4 al 6, denuncia con claridad a las clases sociales dominantes en su época que vivían rodeados de lujos insólitos a costa de los trabajadores. Amos es quizá uno de los primeros pensadores en la Justicia Social. En el capítulo 6, versículos 4 al 7, Amos es radical en su denuncia y augura la ruina de quienes viven de la explotación del ser humano. Y qué decir del profeta Isaías que escribió: “!Ay de los que juntan casa con casa, y añaden heredad con heredad hasta ocuparlo todo” (Capítulo 5, versículo 8). Para terminar sólo cito a Miqueas, quien denunció la corrupción de los grandes terratenientes que viven planeando la maldad y roban a diestra y siniestra (Malaquias capítulo 3). En su reciente encíclica Magnífica Humanitas del 15 de mayo de 2026, el Papa León XIV denuncia al nuevo capitalismo y la tecnología que lo acompaña e insta al mundo cristiano a luchar en contra de ello. Se observa que el anterior Papa Francisco movió sus piezas para dar continuidad al paso de una Iglesia identificada con los profetas citados y con un Jesucristo que echa a latigazos a los comerciantes del templo y que se reúne con los pobres y los anima como en el Sermón del Monte reseñado por Mateo en los capítulos 5 al 7. Es impresionante ese Sermón en el que Jesucristo aboga por los “hambrientos de Justicia”, los misericordiosos, los perseguidos por ser críticos. “Cosas veredes que non creyeres” dijo Don Quijote a Sancho. Así que nuestros tiempos son de lucha por erradicar al Gran Dinero y la maldad que brota de él: el fascismo. Ojalá así lo entendieran todas las corrientes de izquierda y dejando sus diferencias de lado, se unan a los “pobres de la Tierra”, a los “Condenados del Mundo” –que dijo Franz Fanon-al mundo del trabajo social, para que la explotación del ser humano por otro ser humano pase de la Historia y se instaure esa sociedad de Justicia que no permita más los genocidios como el de Gaza y Cuba y el sufrimiento de millones en aras del Gran Dinero.

Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco. Bosques de Santa Anita. A 19 de octubre, 2º26.

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