La salida de sexto. Una celebración comunitaria

La salida de sexto. Una celebración comunitaria
Foto: Ana Magdalena Solís Calvo
Por Ana Magdalena Solís Calvo*
En el estado de Chiapas el hecho de que todos los estudiantes concluyan la educación primaria constituye uno de los principales problemas entre la población indígena que habita zonas rurales o que migra a las ciudades (Solís, 2026). Seguín cifras de la SEP (2024; 2025) el ciclo escolar 2023-2024, la eficiencia terminal nacional en educación primaria fue de 97.3 %, mientras que el estado de Chiapas registró 97.1 %, ubicándose ligeramente por debajo del promedio nacional. Si comparamos el nivel nacional de la eficiencia terminal en 2024 que fue del 97.7 % para las mujeres y 96.9 % para los hombres; con los promedios obtenidos por Chiapas, que reportaron un 97.2 % para las mujeres y 97.0 % para los hombres, a simple vista, estas cifras pudieran ocultar las profundas desigualdades territoriales y culturales en este estado donde el 30 % de su población es indígenas.
De acuerdo con el INEGI (2023), entre la población hablante de lengua indígena de 15 años y más, 20.9 % de las mujeres no cuenta con escolaridad, frente a 14.7 % de los hombres. Tan solo el 18.5 % de las mujeres indígenas cuentan con educación secundaria, mientras que los hombres indígenas la cifra asciende a 19.4 %. Estos datos muestran que la transición entre primaria y secundaria favorece pocas veces a las adolescentes indígenas. Multiplicidad de factores son la causa, desde la lejanía de las escuelas, el viaje representa exponerlas a la inseguridad o largas jornadas de caminata, las limitaciones económicas de las familias que prefieren que los varones estudien porque ellos van a mantener a sus familias, a diferencia de las mujeres que se casarán, por lo tanto, las hijas continúan con las responsabilidades de cuidado y ya no ingresan a secundaria.
En este contexto, la fiesta de término del ciclo escolar representa un evento comunitario muy importante. El viernes pasado en la comunidad Pinar Salinas, municipio de Zinacantan, Chiapas, donde sus pobladores son tsotsiles, celebraron la salida de sexto grado de los estudiantes de educación primaria. Entre las cifras y realidades descritas anteriormente, el evento de cierre de ciclo y culminación de la educación primaria para los niños y las niñas que en 2026 egresaron es un logro digno de celebración. La fiesta en nuestro país independientemente del ámbito mestizo o indígena es colectiva, reivindicativa e incluyente donde se dinamizan las relaciones sociales, familiares, políticas, económicas, de género y vínculos desde la felicidad compartida por el logro individual pero que se traduce en beneficio para toda la comunidad.
Así, entre mesas vestidas de gala con manteles bordados tradicionalmente, arreglos de rosas y más flores, los padrinos, la familia completa, autoridades educativas y comunitarias se encontraban reunidos. La escuela recibió a cada persona de la comunidad. Un tecladista que tocaba los éxitos más populares del sureste mexicano que resonaban fuertemente en cada rincón de Pinar Salinas. Los estudiantes de los tres grupos multigrado que conforman las escuela bailaron diversas puestas regionales, entre ellos; el estado de Michoacán, Veracruz y la Mixteca Oaxaqueña se hicieron presentes. El esfuerzo de estudiantes y maestros fue más que evidente, al mostrar variedad de ritmos folclóricos en un recorrido intercultural. Se continuó con la entrega de diplomas a los mejores desempeños académicos, siendo principalmente las niñas las que obtuvieron el galardón en la mayoría de los grados desde primero hasta sexto de primaria.

El más momento conmovedor fue cuando los y las egresadas bailaron el vals, una nota curiosa es que los ritmos elegidos por las ñiñeces fueron canciones en inglés. Formar con listones una estrella al finalizar la canción principal fue sorprendente, debido a la destreza con que la realizaron. El cierre del evento fue un regalo para todos los espectadores, las niñas pasaron al centro del escenario y bailaron divertidas varias canciones de dominio popular. Así a ritmo de feliz, feliz las familias, padrinos, autoridades escolares y comunitarias, agradecimos todo el esfuerzo y el empeño de alumnos y maestros.

La salida de sexto. Una celebración comunitaria
Foto: Ana Magdalena Solís Calvo

La salida de sexto. Una celebración comunitaria
Foto: Ana Magdalena Solís Calvo
Finalmente la invitación a la casa de uno de los egresados no se hizo esperar, nos recibieron con una taza grande de atol de maíz (alcancé a identificar el sabor de la canela y el clavo, una mezcla dulce exquisita), dos panes regionales de tamaño considerable, un gran plato de arroz y pollo con mole chiapaneco (dulce y chocolatoso como debe de ser), tortillas calientitas, había salsa de habanero y el calor del recibimiento comunitario, hombres, mujeres, niñas, niños, todos y todas trabajaban para atender a los invitados. Otro tecladista amenizaba la celebración, a un costado de la habitación se encontraba un altar a la virgen de Guadalupe adornado con flores. Los rostros del festejado, de sus padres y de sus padrinos revelaban satisfacción. Alegría compartida por toda la comunidad,-recordemos que cada niño y cada niña que egresa de la educación primaria más allá de ser un indicador de eficiencia terminal de nuestro sistema educativo- representa la consolidación del bien común en una nación como la nuestra, dónde la riqueza de nuestra diversidad cultural es una oportunidad para comprender la multiplicidad de escenarios y necesidades que las niñeces y las adolescencias afrontan día a día, para brindarles la oportunidad de continuar festejando cada uno de sus egresos, no solo la primaria o la secundaria, este país debe garantizar oportunidades de formación superior y posgrado para todas y todos.

La salida de sexto. Una celebración comunitaria
Foto: Ana Magdalena Solís Calvo

La salida de sexto. Una celebración comunitaria
Foto: Ana Magdalena Solís Calvo
Como señala Yépez (2015) al referirse a las celebraciones en comunidades indígenas, son “tiempos-espacios no reservados, no cerrados, ni controlados, sino que están abiertos a todos por igual, oportunidad que enriquece el principio de la interculturalidad (unidad en la diversidad)”. En contraste con otras formas de festejar que exacerban una masculinidad violenta, como las observadas en algunos festejos por los triunfos de nuestra selección en el mundial 2026. Mucho tenemos que aprender de otras formas interculturales de lo que significa estar felices por alcanzar un bien común. Y más allá de ello, sería necesario resignificar el valor del bien común. Resignificar por ejemplo; el valor de que el equipo nacional anotar un gol al equipo contrario durante la copa mundial, en contraste con el esfuerzo realizado por cualquier estudiante de escuela pública y su familia, al poder ingresar, permanecer y finalmente egresar de cualquier nivel en el desigual sistema educativo nacional.
*Posdoctorado – Colegio de la Frontera Sur
Referencias
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2024). Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023. https://www.inegi.org.mx
Secretaría de Educación Pública. (2025). Sistema Educativo de los Estados Unidos Mexicanos. Principales cifras 2024-2025. Dirección General de Planeación, Programación y Estadística Educativa. https://www.planeacion.sep.gob.mx/
Secretaría de Educación Pública. (2024). Principales cifras del Sistema Educativo Nacional 2023-2024. Dirección General de Planeación, Programación y Estadística Educativa. https://www.planeacion.sep.gob.mx/
Solís, A. (2026). Análisis interseccional sobre tesis de docentes indígenas. Narrativas autobiografías de la desigualdad. Revista Electrónica Educare, 30(1), 1-18. https://doi.org/10.15359/ree.30-1.21603
Yépez Morocho, P. (2015). Tradiciones indígenas en el mundo moderno y su impacto en la educación intercultural. Sophia, Colección de Filosofía de la Educación, 18 (1), pp. 231-251







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