La araña que teje al mundo
Tejer es “formar en el telar la tela con la trama y la urdimbre”. Dar forma a una estructura, como lo hacen las arañas para resguardarse y colocar allí a sus crías.
Tejer es “formar en el telar la tela con la trama y la urdimbre”. Dar forma a una estructura, como lo hacen las arañas para resguardarse y colocar allí a sus crías.
El libro, como la casa, es la continuidad de dos mundos. Y es elusivo si se lo intenta circunscribir a un espacio físico: es, además de un promontorio de hojas en las que se juntan letras, como el árbol de la sabiduría cuyas raíces extraen los sueños de Adán cuando él duerme bajo su sombra.
Cada una de las historias de Yo, su espejo, despliega superficies dónde mirarnos, confirmando que la literatura, como suele decirse, es espejo de la vida. Y la vida, agrego yo, nada menos que espejo del ser.
Por Herberth Morales Los cuentos que componen Los dos bolos podrían ser las piezas de un antropólogo que dejó de lado la tesitura de su diario de campo para atreverse a escribir (vivir) la ficción de lo observado. Los cuentos pertenecen al narrador Pedro Romero Irula. Romero Irula forma parte de una generación de escritores que nacieron después del pasado conflicto armado y que hoy dictan las nuevas claves de la ficción salvadoreña que recurre a temas como la memoria, la violencia social y las identidades; la migración y la diversidad sexual. En ambos relatos Irula utiliza el lenguaje […]
Sería incongruente decir que no. Me doy cuenta que al iniciar algún texto, más o menos tengo claro la trama. Creo que ni siquiera un cuento lo termino en tiempo y forma. Siempre se dan bandazos.
Mi Soy de cualquier manera, también puede ser contemplado como un ejercicio de desdoblamiento puesto que todo escritor que abreva en otro, no hace más que apropiarse, por decirlo de alguna manera, de la imagen que le devuelve ese escritor.
Yo pienso que el arte y la literatura tienen incidencias en la realidad o lo real, pero inciden porque creo que vivimos rodeados de ficciones; probablemente no sea solo la literatura sino ahora también los propios medios de comunicación.
Tengo un par de ideas, y un par de cuerpos en la sala de operación viendo a ver si se recuperan maltrechamente o los dejo descansar no-en-paz. He tenido momentos de depresión en que he pensado abandonar la escritura y eso ha sido como uno de los golpes más duros que le he dado a mi consciencia, porque sería como abandonar mi último anhelo.