La muerte de Mariano Mendoza, segunda parte
Y es que el viejo nos metió el carro; nos trincó y arrinconó. Quedaron los bueyes melados, sucios, y la carreta sobre el paredón. Y ahí pasó el viejo, rasando al viento. O sea que… don Chayo, a la mala ofendió y sobajó al pobre Mariano, y desde ahí lo amenazó. Al otro día, ahí va Mariano, pero ahora ya con su escopeta











