¡Como han pasado los años!

Andrés Fabregas en la puerta del hotel París. Lagos de Moreno, 2026.
Durante el transcurso de la semana pasada tuve actividades que me llevaron al sendero del recuerdo. Así, el miércoles 15 pasado, estuve en la Ciudad Universitaria, en el Instituto de Investigaciones antropológicas de la UNAM. Acudí invitado por Sergio Varela, estudioso de los ámbitos deportivos, para dictar una conferencia magistral acerca de la antropología del deporte. Creo no exagerar si menciono que hacía por los menos 25 años que no acudía a C.U. y menos al Instituto de Investigaciones Antropológicas. Saludando al Director del Instituto, el destacado arqueólogo Dr. Carlos Villalobos, le comenté que hace la friolera de 60 años, empecé mi vida profesional en lo que entonces era la Sección de Antropología del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, dirigido en aquel entonces por el querido y recordado Dr. Miguel León-Portilla. Había cursado con Guillermo Bonfil Batalla un seminario en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y en el transcurso del mismo, el notable etnólogo que fue Bonfil me propuso trabajar con él como ayudante de investigación. Guillermo Bonfil laboraba en la Sección de Antropología mencionada y necesitaba un ayudante para desarrollar su nuevo proyecto acerca de los Patrones de Asentamiento en el Región de Chalco-Amecameca. “Debemos proponerlo al Dr. León-Portilla” me dijo Bonfil, porque, aunque la Sección de Antropología la dirigía el Dr. Juan Comas, era Don Miguel-como se le decía-quién decidía las contrataciones y los becarios en su calidad de Director del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. Así que una mañana, Bonfil me llevó a las oficinas del célebre historiador mexicano quien aprobó se me diera una beca como estudiante/ayudante de Guillermo Bonfil Batalla, quien, por cierto, aún no tenía el grado de Doctor en Antropología que después obtuvo en la propia UNAM, presentando una tesis que le dirigió nada menos que Paul Kirchhoff. Así es como ingresé a la Sección de Antropología, hace 60 años, hoy Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, con un edificio, autoridades, investigadores, proyectos y programa editorial y de difusión propios. Aquella Sección de Antropología pasó a ser el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM el 4 de octubre de 1973, hace 53 años. La Sección de Antropología cubrió una década, de 1963 a 1973. Ingresé a ella justo en 1966 y la dejé en 1969, año en que me gradué en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Así que al entrar a los locales del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, ahora para dictar una Conferencia Magistral, en el marco de la XVIII Feria del Libro de Antropología que organiza el propio Instituto, me dio un vuelco el corazón. Cierto, ya no son los mismos locales, pero la Institución actual se origina en aquella Sección en la que tuve el privilegio de tratar a Juan Comas, Mauricio Swadesch, Evangelina Arana, José Rendón, Santiago Genovés, Carlos Navarrete-mi maestro en la ENAH- además del privilegio de trabajar y aprender con Guillermo Bonfil Batalla, uno de los antropólogos-etnólogo-más importantes que ha dado el país. Además, en el mismo cubículo en que tenía mi escritorio, estaba también el propio Bonfil y Fernando Horcasitas, uno de los estudiosos más destacados de la Cultura Nahua. Fueron aquellos años en los que aprendí con Bonfil a trabajar con la gente, a redactar un Diario de Campo y las fichas de trabajo. Con él, hice mi tesis sobre el Nahualismo en la Región de Chalco-Amecameca con la que obtuve el título de etnólogo, la especialidad en etnohistoria y el grado de Maestro en Ciencias Antropológicas. ¡Como han pasado los años! pensé, mientras observaba al público joven que acudió a escuchar mi conferencia. Regresé a Guadalajara inundado de nostalgias que se continuaron porque el siguiente viernes 17 viajé a Lagos de Moreno, para participar junto con Mario Alberto Nájera, Claudia Gamiño , Luis Román y el Maestro Carlos Gómez Mata, cronista de la Ciudad, en un conversatorio acerca de los viejos y nuevos colonialismos. Y fue el Maestro Carlos Gómez Mata el que iniciando su intervención mencionó que “recordaba al Dr. Fábregas cuando en aquellos años de la década de los 1970, llegó a Lagos de Moreno y recorría el Pueblo de Moya fundado por Tlaxcaltecas”. Dirigía por vez primera un proyecto de investigación diseñado por mi mismo. Todavía con los recuerdos de mis años de ayudante de Guillermo Bonfil, con las palabras del Maestro Gómez Mata rememoré aquel año de 1973 en que llegué a Lagos de Moreno, dirigiendo mi primer proyecto de investigación y dirigiendo a la vez las primeras tesis profesionales que a lo largo de mi vida académica he dirigido. En efecto, fue en los Altos de Jalisco, en la Ciudad de Lagos de Moreno, en donde inicié mi trayectoria como antropólogo dirigiendo mi primer proyecto de investigación diseñado por mí mismo. En el marco de ese proyecto que resultó ser el primero en llevarse a cabo en los Altos de Jalisco en el ramo de la antropología, se graduaron antropólogas como Virginia García Acosta, Carmen Icazuriaga Montes, María Antonieta Gallard Nocetti, Leticia Gándara Mendoza, y antropólogos como Tomás Martínez, Jaime Espín, Román Rodríguez, José Díaz Estrella. Con ese proyecto la antropología mexicana inició los estudios de las sociedades rancheras de México. Los resultados del proyecto sirvieron a los estudiantes para graduarse mientras que escribí La Formación Histórica de una Región: los Altos de Jalisco que se sigue citando como “un clásico de la antropología en México”. En tan sólo unos días, pasaron por mi mente los recuerdos de aquellos años. Al caminar por las hermosas calles de Lagos de Moreno, rememoré mi admiración por la ciudad la primera vez que la recorrí. Pasé por el añejo Hotel París, en el que viví mientras leía la documentación guardada en el Archivo Parroquial y escribía los primeros renglones sobre la historia de esta región ícono de la identidad mexicana. Me emocionó firmar libros al final del conversatorio y charlar con jóvenes laguenses que hoy siguen el camino de la reflexión acerca de su propia historia. Así es la vida. Los años pasan, nosotros pasamos, pero la Historia es un movimiento permanente.
Bosques de Santa Anita,Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco. 20 de abril, 2026.







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