Cuba: nuestra América, hoy

Médicos cubanos. Cortesía: Minrex

 

 

El primero de enero de 1959, la columna guerrillera bajo el comando de Fidel Castro Rus hizo su entrada a La Habana, capital de la República de Cuba. Se iniciaba un nuevo momento en la historia de América Latina y El Caribe: el Imperialismo Norteamericano había sido derrotado en la Mayor de las Antillas, habiendo logrado la Revolución Cubana desterrar al último bastión colonialista que permanecía en la Isla desde los días en que en 1898 los cubanos habían derrotado al colonialismo español. Sólo que la Isla cayó bajo el dominio de los Estados Unidos, que tenían en ella a su “paraíso” tropical, la Cuba de los anuncios que mostraban a las mulatas cubiertas de ron siempre dispuestas a ofrecer diversión a los magnates y jefes mafiosos que usaban a la Isla Bella como territorio de desmanes. Una generación-quizá irrepetible-de jóvenes cubanos al mando del joven abogado Fidel Castro habían logrado lo que parecía imposible: expulsar de la isla al dictador títere Fulgencio Batista derrotando a un ejército regular con la estrategia de guerra de guerrillas. Esa generación formada por Fidel Castro, Raúl Castro, Ernesto “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida Bosque, Ramiro Valdés Menéndes, Guillermo García Frías, todos, comandantes del Movimiento 26 de Julio fecha en que en el año de 1953 dio inicio la Revolución Cubana con el asalto al Cuartel Moncada. Habían quedado en el camino figuras que aún son legendarias en Cuba como Frank Pais, Juan Manuel Márquez Rodríguez, Abel Santa María, René Ramos Latour, Fructuoso Rodríguez. La participación de las mujeres en la Revolución Cubana fue tan destacada, a tal grado, que el propio Fidel Castro mencionó que su presencia significaba “una Revolución dentro de la Revolución”. Para mencionar a algunas, apunto a Celia Sánchez, Vilma Espín, Haydée Santa María, Melba Hernández; incluso el “Che” Guevara formó el pelotón “Mariana Grajales” una unidad militar compuesta sólo de mujeres.   Es una generación de jóvenes que reconocía en José Martí a su principal ideólogo, caído en combate en la batalla de Dos Ríos el 19 de mayo de 1895; así mismo, es una generación de jóvenes nacionalistas que reconocían a personajes como Antonio Guiteras Holmes, quien  fue asesinado el 8 de mayo de 1935 en las cercanías del Fuerte El Morillo en la Provincia de Matanzas, Cuba. Antonio Guiteras, conocido como “el héroe”, era hermano de Calixta Guiteras Holmes, la destacada antropóloga cubana, alumna de Robert Redfield, que escribió un libro señero acerca de la Cultura Tzotzil, un clásico titulado Los Peligros del Alma. La visión del mundo de un tzotzil (México, F.C.E., 1972). Así mismo, antecesor de la Revolución Cubana, lo fue Julio Antonio Mella, asesinado un 10 de enero de 1929 en las calles de la Ciudad de México, exactamente en la esquina entre Abraham González y Morelos. El 16 de abril de 1961, Fidel Castro declaró Socialista a la Revolución Cubana, siendo esta declaración la primera en su género en El Caribe y en América Latina. El gobierno norteamericano se quedó perplejo. Su territorio de “mulatas, sol y ron” se terminaba. El 3 de febrero de 1962, el Estado Nacional Norteamericano declaró un bloqueo económico, comercial y financiero en contra de Cuba, amenazando con represalias a todos los países y empresas que no cumplieran con ello. Días antes, el 31 de enero de 1962, Cuba fue expulsada de la Organización de Estados Americanos por órdenes de los Estados Unidos. El único país que no estuvo de acuerdo con esa medida fue México, cuyo Presidente en ese momento era Adolfo López Mateos. Cuba, su pueblo, entraba de lleno al contexto de la llamada “guerra fría” protagonizada por los Estados Unidos por el lado capitalista y la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas por el lado “comunista”. El bloqueo ha significado un freno importante al desarrollo de la sociedad cubana. Uno puede estar de acuerdo o no con el Gobierno que se originó desde los el 1 de enero de 1959, pero no es posible cerrar los ojos ante los estragos del bloqueo que ahora se magnifica con las medidas dictadas por Donald Trump en contra de Cuba y la amenaza de una invasión militar, a lo que se agregan amenazas directas contra Raúl Castro, el último miembro de aquella generación histórica de jóvenes cubanos. Un personaje como Trump seguramente ansía recuperar ese paraíso de “mulatas, sol y ron” que fue Cuba para los Estados Unidos, aprovechando además la caída del régimen soviético, aunque la llamada “guerra fría” tiene por lo menos una secuela ahora con China como protagonista en el otro extremo. Es un derecho del pueblo Cubano, como el de todo pueblo, decidir su destino sin injerencias externas. El apotegma de Benito Juárez es válido: “Entre los hombres como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Lo que el mundo observa con el genocidio en Gaza, el derramamiento de sangre en el Líbano, el sufrimiento de tantos pueblos como el de Palestina, son manifestaciones de las vocaciones colonialistas que no terminan de irse,  y que nos ofrecieron el inaudito espectáculo del secuestro de un Jefe de Estado, como lo fue el de Nicolás Maduro en Venezuela. Trump lo repite a cada momento: “el mundo debe hacer lo que YO QUIERO.” Para él, el derecho de los pueblos no existe. El mundo según Trump es una frontera, un espacio para la expansión de los negocios, los suyos en primer lugar. Y una isla como la de Cuba no será quien lo impida, ha dicho el dictador de la Casa Blanca. Tiempos nublados-como decía Octavio Paz-nos esperan. Los coletazos del monstruo serán más peligros en su caída que el ascenso del imperialismo. Con todos los errores que hubiese cometido el Gobierno Cubano, con todos los desacuerdos con el rumbo que ha tomado la Revolución Cubana, a lo que tienen derecho los analistas y los críticos del orden cubano, es sólo al pueblo de Cuba al que toca decidir su destino. Parafraseando a Nelson Mandela, “no es fácil el camino hacia el destierro del colonialismo”. La vereda es aún larga y sinuosa. Pero la utopía permanece. Dice el poema del poeta español Ángel González (que me dio a conocer mi amigo Pedro Tomé): Te llaman porvenir/porque no vienes nunca/Te llaman: porvenir, y esperan que tu llegues/como un animal manso/a comer en su mano. Pero tu permaneces/más allá de las horas/agazapado no se sabe a dónde/…Mañana!/Y Mañana será otro día tranquilo/un día como hoy, jueves o martes/cualquier cosa y no eso/ que esperamos aún, todavía, siempre.

Tlajomulco de Zúñiga, Bisques de Santa Anita, a 24 de mayo, 2025

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