El futbol como espectáculo

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El futbol es un espectáculo planetario. No hay rumbo de la Tierra en el que no se juegue el futbol y son miles los poblados en donde las calles se animan con el griterío de niños o jóvenes pateando un balón. Es un deporte/espectáculo practicado por hombres y mujeres. Cruza la desigualdad social e involucra a la población sin importar clase social, religión o género. Sus comienzos como un deporte universitario en Inglaterra, cuyas reglas se escribieron en un bar al calor de los whiskies, muy pronto atrajo la atención de los políticos y de los empresarios, que lo concibieron no sólo como una herramienta de movilización masiva sino también como un negocio con el que se podría abarcar a todo el planeta. Sabemos que el juego ha tenido un importante papel en la transmisión social de la Cultura, pero ningún juego convertido en deporte y luego en negocio del espectáculo, ha tenido la señalada importancia que mantiene al futbol como una de las fuentes de acumulación de capital más importantes del mundo. El deporte es ejercicio físico institucionalizado, reglamentado, asociado a los planteamientos de “salud mental y física”, a correlatos disciplinarios, que han servido a las estructuras políticas para el control de la población. El deporte se posibilita gracias al complejo campo de las emociones humanas, de los sentimientos de identidad, de las certezas emocionales derivadas del sentimiento de pertenencia. Pero el deporte tiene además la característica de que provee un campo de competencia en el que se dirimen las habilidades y las emociones no sólo de los deportistas sino de los pueblos. En ese plano, el futbol alcanzó difusión planetaria y hoy constituye al deporte/espectáculo más importante del mundo. La institucionalización del futbol creó a la organización internacional con más miembros en el mundo y con presupuestos que rebasan al de un número significativo de países. Esa organización, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) integra a 211 federaciones alrededor del mundo, que representan a países y territorios. Con mucho rebasa el número de 193 países que agrupa la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Las federaciones de la FIFA se agrupan en seis confederaciones continentales. El próximo campeonato mundial a celebrarse en México, Estados Unidos y Canadá, verá el actuar de 48 equipos, todos selecciones nacionales, que disputaran el preciado trofeo y algo más: el prestigio de sus pueblos, de las naciones que representan, de las culturas que estarán en juego. El partido inaugural será en el Estadio Azteca ahora rebautizado como BANORTE (nombre que nadie pronunciará, excepto los lorocutores) entre las selecciones de México y de Sudáfrica. Los boletos “populares” para ingresar a ese partido oscilan entre 1,600 y 3,900 pesos. La reventa alcanzará precios impresionantes: 94,000 pesos en los asientos preferentes. Los llamados “paquetes de hospitalidad” costarán 70,000 pesos. Todo el boletaje se adquirirá en la plataforma oficial de la FIFA, en donde se podrá consultar el detalle de todos los costos. En Estados Unidos los precios serán superiores a 1,000 dólares la entrada y hasta 13,000 dólares en los partidos considerados importantes. Los ganadores de todo lo recaudado, además de la FIFA, serán las grandes cadenas hoteleras, las agencias de turismo, las líneas de aviación, y toda suerte de negocios volátiles que surgirán y morirán con el mundial. Los ganadores individuales son Donald Trump y su compadre de fechorías Gianni Infantino quien ya dio un adelanto a su añejo amigo otorgándole el Premio FIFA de la Paz. Mayor descaro no era posible. En general, se ha calculado por diferentes medios que la ganancia total de la FIFA, descontando los gastos, será de una suma estratosférica: 12,000 millones de dólares o incluso podría llegar a los 20,000 millones de dólares. Trump e Infantino están que dan de brincos ante la cantidad de billetes que caerán en sus bolsillos. Por supuesto, las televisoras se llevarán una buena tajada al cobrar ¡por segundo! a los anunciantes. Se anuncia en internet que 30 segundos valdrán ¡un millón de dólares! Es decir, ¡dos millones de dólares! el minuto. No me puedo imaginar lo que costarán los “cueritos” y las “cheves” en el Akron de Guadalajara o en el Azteca los chicharrones, los guacamoles y hasta los tacos. Ni que decir de los costos en Monterrey con la carne asada y las cervezas. Imaginen los lectores los costos del wiski, la champaña, el tequila, y los banquetes en los palcos, con los millonarios vaciando sus carteras. Y en contraste los aficionados, “la plebe” como dicen en el Norte, llenando bares, cantinas, restaurantes, consumiendo con los nervios de punta a los precios que sea. ¡Vaya fiesta!. Por supuesto, estamos los que veremos los partidos en la casa, frente al televisor y vaciando la cava que hemos venido haciendo desde que se anunció el mundial de futbol. El torneo mostrará además hasta donde llegan las emociones, los sentimientos de identidad, las pasiones de los aficionados. Para ese sector que no participa de la fiesta capitalista, sino que va a los estadios por la motivación emocional, el mundial del futbol tiene significados complejos tan enraizados, que serán miles los endeudados con el fin de presenciar de alguna forma, el torneo. Incluso, la FIFA inventó pausas en los partidos de hasta tres minutos para que las televisoras o en el mismo campo de juego, se expongan anuncios que tendrán precios “de ensueño”. En total, las ganancias de la FIFA representan un 56% más que lo que ganaron en el anterior mundial de futbol celebrado en Qatar. Este próximo mundial será, hasta que se celebre otro, el más lucrativo de toda la historia de los mundiales de futbol. La bolsa de premios que se llevarán los equipos es “modesta”, sólo 800 millones de dólares en total, comparada con la ganancia que obtendrá la FIFA. Así, la selección que resulte campeona mundial de futbol se llevará 50 millones de dólares, un poco más de los 42 millones recibidos por la selección de Argentina en 2022. La selección mexicana tiene asegurados entre 21 y 28 millones de dólares no importando el resultado de sus partidos. La derrama en pesos que se espera en México por concepto de sede de 13 partidos es de 60,000 millones de pesos, una cifra astronómica que se distribuye entre hoteles, bares, restaurantes, etc. En fin, el próximo mundial de futbol reitera que este deporte/espectáculo es un negocio espectacular, quizá el más importante del mundo. En cambio, para el aficionado “de a pie”, para el que siempre acude al estadio a animar a su equipo, para quien le selección nacional es más que un equipo de futbol, un símbolo de emociones identitarias, su satisfacción está en la victoria mientras que su depresión la causa la derrota.
Bosques de Santa Anita, Tlajomulco, Jalisco. A 10 de mayo, 2026







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