El tiempo, un acompañante en la vida

Imagen: Cortesía.
A mi niña interior, que algún día soñó con escribir.
Al público lector y radioescucha de las Voces ensortijadas.
Observo el cielo, hay un bello paisaje soleado, el verde acompaña a la naturaleza, qué gusto me da contemplar el paisaje. Me siento agradecida y afortunada de estar en un espacio laboral rodeado de árboles y montañas. La temporada de lluvias también favorece este regalo.
Estoy en un aula, mi labor este día es aplicar un examen de nuevo ingreso a la universidad. Hay rostros diversos de chicas y chicos, sonrientes, serios, se perciben los nervios y la incertidumbre. No es para menos, están en un examen para ingresar a estudiar la carrera que han elegido. El esfuerzo y ánimo de sus familias también está puesto en eso.
Ver a las juventudes me genera entusiasmo y me evoca a mi etapa en la licenciatura. Los exámenes siempre me daban nervios (aún me siguen dando). Recuerdo que cuando los presentaba tenía el tiempo de poder hacer un repaso para corroborar las respuestas. En una ocasión para una certificación en inglés no me percaté que había que escribir con lapicero una historia, lo hice a lápiz. Pocos minutos antes de que terminara el tiempo para entregar la prueba me di cuenta. Mi corazón latió más fuerte, me centré en ir repintando el texto con lapicero y borrando cuidadosamente el rastro del lápiz. Terminé en tiempo y forma.
Ahora escucho el movimiento de las hojas del cuadernillo de preguntas, el sonido del borrador que usan, algún lápiz o sacapuntas que cae y también varios bostezos. Observó movimientos de pies, lo percibo como inquietud y nervios. El paisaje sonoro de las aves se escucha por instantes, con algarabía. El sonido de mis pasos se oye levemente, entre el recorrido que hago al interior del aula.
El tiempo puede ser muy breve, pausado, fugaz o eterno, quizá depende de dónde estamos, con quiénes, en qué época del año y las actividades que hagamos. Como en este examen, las chicas y chicos seguramente quieren que el tiempo sea lento. Para mí el tiempo es un acompañante en la vida. El paso de los años puede permitir verlo como un aliado.
Hablando del tiempo, escribo estas líneas con profunda gratitud en el marco del noveno aniversario de esta columna. Para mí ha sido una hermosa oportunidad de aprendizajes, de nuevas experiencias, de conocer personas, divulgar historias, crear personajes, recorrer territorios, compartir perspectivas, reflexionar sobre distintos temas y desarrollar la escritura por placer.
Gracias por el espacio a Chiapas Paralelo por el espacio para divulgar esta columna, a Radio Siberia a través de Tropikalia por la oportunidad de que la columna sea en formato radiofónico. Gracias al público lector y radioescucha que la hace suya y resuena con ella.







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