América Latina: Una Nota Breve

Foto: https://misiones.cubaminrex.cu/es/articulo/nuestra-america-latina
No son de alagar los escenarios que ofrece la América Latina y Caribeña actual. Todo indica que deshacerse del colonialismo imperante que oprime a pueblos enteros no se ha logrado a cabalidad con todo y las luchas de Independencia y el surgimiento de los estados Nacionales en el siglo XIX, aunque algunas de esas luchas se prolongaron hasta el siglo XX, como es el notable caso de Belice. Lo cierto es que después de las guerras mundiales, los Estados Unidos se erigieron como en nuevo centro imperial del mundo, además consolidado al deshacerse la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, y surgir más de 20 Estados Nacionales más, justo en momentos en que varios historiadores, científicos sociales e intelectuales en general pronosticaban el declive de los Estados Nacionales y el dominio de la globalidad. Lo cierto es que en los tiempos de la Unión Soviética y con una República Popular de China que apenas iniciaba un proceso cuyos resultados vemos hoy, la América Latina y Caribeña quedó en la esfera de influencia de los Estados Unidos, en ese contexto que se nombró “Guerra Fría”, es decir, una competencia por la hegemonía mundial entablada después de la Segunda Guerra Mundial entre los Estados Unidos, autonombrado el paladín del “mundo libre” y la Unión Soviética como cabeza de la izquierda mundial con su propio entorno de influencia. América Latina y Caribeña pasó a ser, desde la perspectiva de los Estados Unidos, el “patio trasero” -como despectivamente se dijo- del nuevo país imperialista. Así que los movimientos sociales por construir sociedades justas que se daban en lo que José Martí llamó Nuestra América, cayeron en el contexto de la “Guerra Fría” siendo inmediatamente descalificados y combatidos por el gobierno estadounidense bajo el pretexto de que se trataba de instaurar la presencia temida del “comunismo” en estos nuestros pueblos. De los movimientos guerrilleros que surgieron en los Estados Nacionales de América Latina y Caribeña, triunfó el de Cuba y posteriormente el de Nicaragua devenido actualmente en una dictadura más. En la Isla de Granada, el gobierno de izquierdas que encabezó Maurice Bishop fue cercenado por los Estados Unidos; Puerto Rico siguió siendo una colonia disfrazada de “Estado Libre Asociado” de los Estados Unidos y Cuba pelea hoy por consolidar su independencia, resistiendo uno de los ataques más intensos del Imperialismo. En Uruguay ocupó la Presidencia del País un personaje inolvidable de la izquierda latinoamericana, José Mujica (2010-2025) cuyo legado se despliega hoy por estas tierras como un mensaje de esperanza. En Brasil, el Presidente Lula da Silva, la figura de izquierda más importante del país, lucha hoy porque no regrese el fascismo al poder en la persona de otro miembro de la familia Bolsonaro. En Colombia, un Presidente claramente fascista, aprovechando la desgracia de su pueblo, invita a las fuerzas armadas de Israel a que lleguen al país como “salvadores”. Invita así a una fuerza militar que práctica el genocidio. Una fuerza militar cuyo comandante recién declaró que se deben “matar a 30 palestinos diarios” hasta acabar con todo ese pueblo. “No son humanos” dijo este personaje refiriéndose al pueblo palestino. Y a estos son los que De La Espriella invita a su país, rechazando la ayuda de los topos mexicanos, el grupo mundial mejor preparado para el rescate de víctimas de temblores. En Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay e incluso prácticamente toda Centroamérica, el escenario es desalentador. No es la sombra del colonialismo sino la presencia de un sistema de dominio que nunca se ha terminado de ir de estas tierras, sino que se adapta y transforma constantemente en beneficio de lo que en la literatura se ha llamado El Gran Dinero (Jhon Dos Passos). Domina hoy un centro Imperial que muestra la crisis por el choque entre el “dinero fácil” y el vacío moral y espiritual de la sociedad. Una sociedad cuyo Presidente del País declara que el estrecho de Ormuz será incorporado al territorio de los Estados Unidos; así mismo, un Presidente que declara que el Golfo de México, será nombrado “Golfo de América” porque es territorio norteamericano. Un Presidente que secuestra a otro Jefe de estado porque no le cedía el petróleo que él declara como “su” propiedad. Un Trump que dice combatirá al narcotráfico mientras libera a Juan Orlando Hernández, ex Presidente de Honduras condenado a 45 años de prisión por habérsele comprobado su participación en el narcotráfico. Es el mismo Trump que reúne a sus lacayos en un supuesto “Escudo de las Américas” para asegurarse el control absoluto de todo un continente. Escenario desolador, sin duda. Sin embargo, la esperanza viene montada en las voces populares, en los pueblos en las calles, en el actuar de ese “Nosotros, el Pueblo” que decía Leo Huberman. Confiamos en lo que exclamó el asesinado Presidente chileno, Salvador Allende: “Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.” Así será.
Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco. A 18 de agosto, 2026







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