El universo del futbol en sus múltiples manifestaciones

 

Finalmente, España se coronó Campeón Mundial del Futbol en la rama varonil, venciendo a la Argentina el pasado domingo 19 de julio. Es notable la antipatía que despertó el equipo de Argentina pues, además, campeó la percepción de que era el conjunto elegido por Infantini (nombrado Nefastini por el “gran público”). Crease o no, la percepción de un mundial amañado estuvo presente en el desarrollo del torneo, percepción que se veía alimentada por decisiones arbitrales que a los espectadores les parecían “raras” o bien comportamientos del llamado Var, que fueron percibidas como amañadas cuando no direccionadas por el propio Infantini. A tanto llegó esta percepción que un legislador español (catalán) Gabriel Rufian Romero, de las izquierdas catalanas, dijo: “España 1, Infantino 0. He aquí uno de los temas que se presentan como propios de una investigación antropológica: la percepción del futbol como negocio y sus manifestaciones en el desarrollo de un partido. ¿Es posible una etnografía histórica del proceso de conversión del futbol de deporte de aficionados a negocio del espectáculo? Por cierto, en ese proceso, México jugó un papel destacado con orígenes que merecen ser discutidos. De hecho, nos remontamos al año de 1916 cuando, por primera vez, las corridas de toros fueron prohibidas durante la presidencia de Venustiano Carranza. Es en esos años que las multitudes que acudían a las corridas se vuelcan a los estadios de futbol, buscando la distracción en un gran espectáculo. De esta manera, el futbol, deporte introducido a México por las compañías mineras y textiles para la distracción de los trabajadores, se inicia como el espectáculo de distracción masiva. Tiene ello sus antecedentes en la constitución de la Liga Amateur de Futbol que puso las bases para la constitución de un gran espectáculo. En 1940, terminando el período del General Lázaro Cárdenas, el futbol propicia la venta de anuncios comerciales a través de la radio. Pero es justo en la organización del Mundial de 1986 en México el momento en que el futbol pasa a consolidarse como un gran negocio del espectáculo a través de la televisión. Fue Emilio Azcárraga Milmo quien convirtió a los partidos de futbol en un ámbito de negocio al vender publicidad que se transmitía por TV durante el desarrollo de los partidos. El logro mayor de Azcárraga Milmo fue lograr que el Mundial de 1986 se celebrara en México. A ello contribuyeron dos asesores del empresario mexicano: Guillermo Cañedo y Rafael del Castilo, a quien Azcárraga Milmo impuso como Presidente de la Federación Mexicana de Futbol desde 1980 hasta 1988. La organización del mundial de 1986 fue un notable éxito, con antecedentes en el Mundial de 1970 organizado también en México como el primer torneo de futbol mundial fuera de Europa. El Mundial de 1986 constituyó un gran negocio para Azcárraga Milmo consolidando al futbol como un gran negocio. Otro aspecto para una investigación antropológica: ¿Qué sucedía en México por aquellos años? Desde la organización de las Olimpiadas con la sangre de los estudiantes masacrados en 1968 en Tlatelolco, el mundo político entendió el uso al que se prestaba el espectáculo deportivo. A la organización de las Olimpiadas se siguió la organización del mundial de 1970 y después el de 1986, poniendo a México como el único país que por segunda vez recibía al campeonato mundial de futbol. Desde esos años, ¿Qué cambios en los contextos culturales de México sucedieron? ¿Qué papel ha jugado el Universo del Futbol en esos cambios? Son preguntas alucinantes que, espero, atraigan la atención de los jóvenes antropólogos y antropólogas del país. La Televisión fue el medio para consolidar al futbol en un deporte planetario y en un negocio mundial. Así, México ofrece el ejemplo de que los ingresos de los equipos de futbol, verdaderas empresas del espectáculo, se reciben de la televisión: “Ellos son los que mandan”. Para la Federación Mexicana de Futbol el negocio con la TV fue muy rentable: vendió los derechos de transmisión de los partidos por 4 mil millones de pesos. La propia Selección Varonil de Futbol es un negocio privado de las televisoras. Y por si fuese poco, existe la condonación de impuestos a los equipos de futbol. Que todo ello tiene implicaciones culturales y políticas, además de las económicas, no es difícil de deducir. Investigar desde la antropología a ese complejo universo es un tema pendiente. Justo el 14 de julio pasado, el Canal 14 exhibió un importante documental titulado “El Futbol Mexicano. Negocio Irregular” que narra un tramo de cómo se configuró el proceso del gran negocio. Periodistas como Ignacio Suárez o el propio David Faitelson han declarado que el Futbol en México es un gran negocio en el que campea la corrupción. Un Universo Deportivo que tiene implicaciones en la vida política y cultural del país. ¿Cómo no ver en ello un proceso a investigar desde la antropología? Así mismo, y desde el punto de vista emocional, es tal la pasión que despierta un partido de futbol, que la gente no piensa en este Universo Oscuro que es el futbol como negocio. Otro éxito empresarial que ha convertido a las identidades en mercancías.

Bosques de Santa Anita. Tlajomulco, Jalisco, a 21 de julio de 2026.

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