Vibrar al ritmo de la música

«Feria», fecha no registrada. Xilografía. Cortesía: Museo Nacional de la Estampa
La feria del pueblo había iniciado, para Mariela eran fechas que esperaba con mucha emoción. De las cosas que más le gustaban eran los bailables que se presentaban y la música de los grupos tradicionales que llegaban de pueblos cercanos. Desde pequeña había aprendido a apreciar esas actividades; en su familia participaban en la feria con la preparación de dulces en conserva que vendían en un pequeño puesto en la plaza.
A Mariela le gustaba participar en bailables cuando estudió la primaria, después disfrutó más observarlos. Luego de terminar la secundaria comenzó a tener más interés en la música, le gustaba ir a presentaciones de grupos musicales de la región. En ocasiones iba con su familia, a veces con sus amistades.
En esta celebración de la feria Mariela tenía la encomienda de ir a ayudar a su familia en la venta de dulces. Eso le gustaba, pero lo que más le atraía era la posibilidad de poder estar cerca del escenario donde se llevarían a cabo los bailables y tocarían los grupos de música.
La primera ocasión que hubo ambas actividades Mariela no pudo asistir, habían tenido la fortuna de tener mucha demanda de dulces. El jueves se presentaría otro grupo de danza y habría música de tambor y flauta de carrizo, eso le hizo mucha ilusión a Mariela.
La tarde del jueves de nueva cuenta comenzó a llegar bastante clientela, Mariela ya no alcanzó a ver la presentación del grupo de danza. Pero para su buena suerte una de las clientas fue su tía Domi, a quien le pidió que la cubriera un rato en la venta de dulces. Sin dudarlo la tía Domi aceptó.
El corazón de Mariela latía con más rapidez, no sabía si de la emoción o de los nervios por haberse salido del puesto. Lo cierto era que valía la pena. Llegó en el momento oportuno. El grupo comenzaba a tocar. Buscó un lugar estratégico para poder ver y escuchar bien. Tres personas integraban el grupo, un señor tocaba la flauta, una chica y un chico los tambores. Las melodías trajeron muchos recuerdos para Mariela. Las tres personas ejecutaban sus instrumentos con tanta pasión, que ella sintió su corazón vibrar al ritmo de la música. Si alguien le hubiera preguntado en ese momento qué sentía, no habría podido responder con palabras porque la música es un hermoso lenguaje que se siente en todo el cuerpo. La presentación terminó. Mariela se sumó a aplaudir, su corazón vibraba de alegría y gratitud.







No comments yet.