Irán

Irán e Israel
Foto: Cortesía

De continuar la política exterior norteamericana construida sobre una “nueva” estrategia de seguridad nacional, queda más o menos claro que el siguiente objetivo podría ser Irán, lo que actualizará peligrosamente una vieja rencilla que se remonta desde la crisis de los rehenes y el asalto a la embajada estadounidense en Terán, o acaso hasta los tiempos del sha Pahlevi, y donde la CIA intervino después del intento nacionalista de Mossadegh por el petróleo iraní. Después del atraco a Venezuela, resulta más claro que los objetivos, algunos implícitos otro no, serán donde abunde el oro negro u otras materias naturales estratégicas que Estados Unidos requiere y que, para entre otras cosas, seguir manteniendo la influencia y el poder del  “complejo militar-industrial”, al que hizo referencia el expresidente de origen alemán David Dwight Eisenhower en plena posguerra.

La fuerza geoestratégica que siempre ha tenido Irán es el control del estrecho de Ormuz, al poder impedir la navegación y la distribución petrolera en el mundo. Pero la prisa que tiene el trumpismo por colocar nuevamente a la nación persa en el entorno geopolítico, tiene que ver desde que la guerra en el Medio Oriente de los años setenta, hizo ver su dependencia energética y que se volvió prácticamente un trauma difícil de superar. Más aún: Irán es un aliado de Rusia, quien también era aliado de Siria y que aún mantiene allí una base miliar. Asimismo, China —como en Venezuela al igual que los rusos—, tiene, debido a dependencia petrolera, intereses y acuerdos con Irán. De suerte que quedarse con esas dos reservas estratégicas mundiales, la venezolana y la china, significa mostrar músculo a dos potencias, haciendo que la dependencia, sobre todo china, (la cual es renombrada en la estrategia de seguridad 2026, como la “amenaza”, algo que por cierto es una vieja retórica), se vuelva seria para su expansión comercial y militar. De ahí que la riesgosa movilización naval y aérea cerca de Irán contempla igualmente al jugador chino.

El analista militar Scott Ritter ha dicho que la antesala del proceso político-militar en curso en Irán contempla “sacudir el árbol”. Esto implica un “cambio de régimen” auspiciado desde el interior por la CIA con la finalidad de debilitar y dividir el territorio persa y, claro, tener una mayor ventaja estratégica. Sin embargo, desde hace varios años las fuerzas armadas iraníes se preparan para esto, agrega; además de estar en una preguerra con Israel y con Estados Unidos e Inglaterra, quienes han violado el espacio aéreo iraní, subrayo yo. El previo ataque de precisión hecho por la fuerza aérea estadounidense en junio del año pasado en territorio persa, ha sido un “ensayo” para poner una operación basada en la experiencia siria; pero su virtual invasión, destrucción y división no sería posible sin el resultado de dos variables: la operación encubierta e Israel. Pero Irán no es Venezuela.

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