Políticos

Foto: Cortesía
La película Vice (2018), dirigida por Adam Mckay y actuada muy bien por Christian bale, muestra una versión no profunda, aunque sí atrayente, que, sin ser una serie adicta imitadora del poder político a modo, revela ciertas redes de la élite política, económica y militar en la persona del ex vicepresidente Dick Cheney, quien fuera un alto funcionario de la empresa petrolera Halliburton y principal accionista en Irak, y de acuerdo con la película, era el que tomaba las decisiones sobre el Ejecutivo. En ella, el actor Sam Rockwell, interpreta al expresidente George W. Bush, mostrándolo de una forma muy alejada de lo que es un político profesional y, más aún, de un estadista. Con poco conocimiento y más bien necesitado del aquél, Bush jr es mostrado de forma realista, pero preocupante por haber sido el “presidente” de una potencia con poco conocimiento.
Este conservadurismo muestra un tipo de políticos que gobiernan hoy los Estados Unidos, que rebasan formas, diplomacia, pasiones. Los europeos liberales, que conocen muy bien un tipo de fascismo, han quedado estupefactos con el comportamiento del presidente Trump y de su vicepresidente, pues han roto reglas de la seguridad internacional fundada después de la segunda guerra mundial y enclavado en la paz westfaliana, al llevarla al borde de la tercera guerra mundial. Bueno, ni el expresidente Reagan fue más lejos. Una muestra es el distanciamiento con sus aliados europeos, y también con Japón, al recordarle con risas a la primera ministra que Japón no avisó del ataque a Pearl Harbor.
Trumpismo que no respeta acuerdos de proceso de paz en curso, intimidando con aranceles, amenazando con un genocidio, que no comprende o no quiere comprender que el estrecho de Ormuz es geoestratégico para Irán, como lo es el canal de Suez para Egipto y como lo fue en su momento el canal de Panamá para su país. Que confunde una empresa con un Estado, que pretende asumir decisiones monárquicas emulando a Maximilianos, Papas, Luises… Que la democracia les estorba para la toma de decisiones ignorando en su momento al comité de servicios armados del Congreso de las decisiones de los poderes de guerra. Que se mofa de la muerte: “me alegro”, fue la expresión del Trump al enterarse de la muerte del ex director del FBI. Como ocurre con frecuencia después de la muerte de alguien, las opiniones positivas suelen ser más que las negativas, desde metaleros hasta filósofos. El demócrata Dan Goldman defendió a Mueller así: “el presidente de Estados Unidos celebra repugnantemente la muerte de Mueller simplemente porque expuso los intentos de Trump de robar las elecciones de 2016”. (La Jornada, marzo 22 de 2026, p. 21.).







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