Colonos

Donald Trump. Foto: https://www.whitehouse.gov
Frente a una masa absorta y empujada mucho por los medios y redes, hacia el momento futbolero, construyendo ilusiones forzadas, ambientando el desmadre, el entretenimiento simple, aprovechando la coyuntura loable para estimular el olvido, las ultras, las frustraciones encadenadas de fans, futboleros, no futboleros.
No pudo ser sorpresa la derrota de la izquierda colombiana porque la tendencia en el “patio trasero”, la derecha política, inducida, controlada y auspiciada por un Trump necesitado de aplicar las bases históricas del monroísmo contemporáneo, interviene presionando en el electorado dividido y vulnerable y en los políticos alfiles ya instalados o reinstalados en las sillas presidenciales. Algo del efecto del viraje conservador en este lado del mundo tiene que ver con las percepciones sociales programas para evidenciar a los gobiernos de la izquierda moderada o radical, que “hacen mal” las cosas. Ese es el objetivo, en el que la mentira va incluida en el paquete.
La lección es la misma aplicada en varias naciones, cuyo inicio es el modelo antidemocrático Buckele, o el producto Mieli. Como en Colombia, un tema importante como en de la inseguridad social tiene su tendón de Aquiles en México que ha sido aprovechado por la derecha sin aceptar su responsabilidad pasada.
Este avance derechista no le importa mucho la democracia y más bien la afecta: derechos sociales en Chile, autoritarismo en Ecuador, la dictadura de facto de Buckele. Tienen el aval de la Casa Blanca, quien se aferra a cerrar el paso a cualquier intento que afecte los intereses del capitalismo norteamericano en un continente históricamente -excepto Cuba- influenciado, dominado y explotado por él.
Las acusaciones judiciales sin probarlas que ha hecho el gobierno de Trump hacia México, tienen el objetivo de desacreditar al gobierno morenista en el mundo. Esa ayuda a la derecha local por parte de Estados Unidos, ha elegido el camino del desprestigio como justificación para una guerra jurídica (lawfare).
Futboleanado. Se arruina la sonrisa de aficionados con el colonialismo, que se reconfigura con un equipo africano. El “débil” frente al “fuerte”. Contra eso también se juega. Muchos provienen de las colonias. México enfrentará a una de esas naciones que se jacta de inventar el “how know”, incluso, dicen, el futbol.







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