Brasil

Un Obrero destituido una vez, e, incluso, encarcelado por corrupción, triunfa otra vez y vence a una derecha escudada en la familia pero cuestionada —como varios de los candidatos conservadores triunfadores— por problemas de corrupción y lavado de dinero: un banquero detenido en 2025 por estafa por financiar un biopic para papá Bolsonaro, y que Bolsonaro hijo habría reconocido (David Salazar, AFP, citado por Reforma, 27.09.2026, world times, p. 19)
Había mucho en juego en la elección de Brasil. Uno de ellos, era —o es— el fin político del juez que envió a prisión al Bolsonaro padre por intentar un golpe de Estado. La lucha política está centrada en la mayoría en el Congreso para poder dar marcha atrás al encarcelamiento de Bolsonaro. Había mucho porque la intervención del gobierno de Trump en los asuntos internos en el continente venía siendo una tendencia hacia una derechización con luz verde en Washington. Uno de ellos fue le apoyo dado al gobierno de Bolivia, o en el de Honduras, y qué decir en Argentina. En el marco de la creación de la alianza regional de seguridad, sus socios del denominado “Escudo de las Américas” cerraron filas en torno a la voz lidereada por Trump, quien tiene la patente de esta mini OTAN en América Latina.
En esta coyuntura “neomonroísta”, de recuperar el derecho intervenir en América Latina usando para ello el soporte histórico de los principios hechos por secretario de Estado James Monroe en 1823: la doctrina Monroe, una práctica de la política exterior para defender los intereses de la élite estadounidense frente primero, Europa, y ahora frente a Rusia, pero sobre todo, con China. Esta nación, por cierto, tiene no sólo en Brasil considerables inversiones en varios rublos económicos. Esto es algo que estará en juego en el futuro, pues la firmeza de las voces neomonroístas en los círculos políticos de seguridad y de inteligencia norteamericanos, han sido claros: no permitir la influencia de cualquier nación en esta zona también llamada por ellos el “patio trasero”.
Muchos hubieran pensado que la elección en Brasil sería nuevamente en favor de la derecha. Como venía con una señal en la que sus decisiones convirtieron a Trump en una especie de rey Midas electoral en el hemisferio occidental, por el apoyo dado de forma explícita o implícita a algunos candidatos, como expresaran Deisy Buitrago y Vivian Sequera en el New York Times. Sin embargo, en el caso brasileño el presidente Trump no apoyó de forma abierta a Bolsonaro, pese a que sutilmente su preferencia estaba con éste, como ha expresado con prácticamente todos los vencedores, de la derecha y alineados en el Escudo de las Américas. Por eso expresó: “nos está yendo muy bien en Sudamérica”.
El otro factor son los BRICS, la coalición comercial alternativa en donde Lulla ha sido un importante miembro y en donde también están Rusia y China, principales competidores de la hegemonía norteamericana. Ciertamente Lulla no corrió con el mismo trato y resultado que tuvo, por ejemplo, Petro. ¿Por qué?







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