Simpatía por Caín
Raúl Zurita: “Te palpo, te toco, y las yemas de mis dedos buscan las tuyas porque si yo te amo y tú me amas tal vez no todo esté perdido”
Raúl Zurita: “Te palpo, te toco, y las yemas de mis dedos buscan las tuyas porque si yo te amo y tú me amas tal vez no todo esté perdido”
Ricardo Antonio Cuéllar Valencia (Calarcá, 10 de septiembre de 1946- Medellín, 19 de noviembre de 2025) admiraba a los alucinados, a los desbordados por la fantasía, desapegados del mundo real y entregados por completo a la creación.
Lulú buscó con la mirada, desde el balcón, y observó a la señora vendiendo atole. El llamado había surtido efecto; el frío matutino era el aliado. Varias personas se habían acercado a comprar la bebida, entre ellas Lulú, quien agradecía estar ahí en esa mañana.
La historia es un buen ejemplo de cómo ideas y personas se entrecruzan en distintos continentes sin necesariamente contar con los avances de las comunicaciones actuales. Al mismo tiempo que muestra las múltiples complejidades y contradicciones que personajes, ensalzados por ciertas contribuciones, ofrecen en su vidas.
Discutir Chiapas podría llegar a ser una fuente importante de opinión que resultaría de utilidad para el diseño de políticas públicas dirigidas a resolver los problemas más acuciantes de un estado como Chiapas. Y sería un espacio para conectara las academias con la población en general y con las diferentes instancias de Gobierno. En fin, es una propuesta.
Tenía muchas ganas de leer Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Un viaje en la mente de Philip K. Dick(Anagrama, 2018), de Emmanuel Carrère (París, 1957), con traducción de Marcelo Tombetta. Lo tenía en mi lista de pendientes, hasta que mi querido amigo Roger Octavio Gómez Espinosa me lo trajo de regalo.
Rememorar a José Martí en estos tiempos es imprescindible ante las coyunturas que se presentan con el avivamiento del fascismo y el racismo en los Estado Unidos, y la desesperación de una derecha latinoamericana que sueña y pide a gritos la invasión de los marines.
Llegó a la parada del transporte colectivo, el camión que tenía la ruta cercana a casa aún no aparecía; revisó su reloj, tendría que esperar unos 10 minutos más. De nuevo volvió a sentir la pesadez en la espalda. Deseo que hubiera una parada con una banquita para sentarse. Decidió ir caminando a casa, el clima era agradable. No había calor, ni sol intenso.
Sigmund Freud: “Somos los sucesores de un número interminable de asesinos. Llevamos las ansias de matar en la sangre. Sólo mediante la guerra dejamos caer las máscaras culturales y permitimos que las bestias primitivas muestren sus rostros”