Por los agravios y por el oprobio que sufren los trabajadores cuyas oficinas ocupa(ba)n la Torre Chiapas, esta edificación de la desvergüenza, seguirá dando mucho de qué hablar. Aparte de haberse violentado su posesión, que hoy vemos en manos de un particular (que apuntan a Carlos Salinas de Gortari), también sin miramientos se echó a la calle a empleadas, muchas de ellas madres con niños pequeños, que habían inscrito a sus hijos en escuela cercanas a la Torre.
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