El Diego
La escena transcurre en algún lugar de Colombia. Sombrillas, penumbra y cerveza. En un lado, todo el combo argentino (cuatro sujetos venidos de quién sabe qué tortuosa vereda espiritual) y otros amigos más.
La escena transcurre en algún lugar de Colombia. Sombrillas, penumbra y cerveza. En un lado, todo el combo argentino (cuatro sujetos venidos de quién sabe qué tortuosa vereda espiritual) y otros amigos más.
Como se sabe, el 2 de noviembre se celebra el Día del Antropólogo. Mucho se ha dicho sobre eso, si en realidad esa fecha es la correcta o no, o si hay otras más. En varios países lo conmemoran en otros meses y/o en otros días.
John Winston Lennon tendría 80 años y el mundo lo celebra a su manera. Lo recuerda, le pone flores a su memoria y honra su ausencia.
Iba a escribir sobre otras cosas, pero a veces la vida puede ser tan difícil y dura que no da tregua ni respiro. Por momentos es necesario recapitular y hacer las pausas pertinentes con los métodos emocionales que uno pueda, deba y quiera.
Estimado Raúl: Te escribo contento porque te leo contento. Digo, en lo que cabe en este caos social debido a cuestiones sanitarias, pero que ha servido para hablar del rock, como esa misteriosa forma de extrapolar una parte de nuestras sensibilidades en un tipo de música tan diversa, como psicótica.
No sé por qué, pero da cierta cosa que Lionel Messi se vaya del Barcelona. No es su despedida, por supuesto, le quedan algunos años más de brillantez como el mejor jugador de futbol del planeta, pero es como sacudirse de una historia que comienza (¿y termina?) en el Barsa.
Estimado Raúl: Gracias por escribir. Me ha dado mucho gusto saber que estás bien pese a estos tiempos tan raros que nos ha tocado vivir. Pero me gustó mucho más que me hayas tomado en cuenta para hablar de una de mis pasiones -y la tuya también- como es el rock.
Llevamos cien días de encierro y estamos agotados física, mental y emocionalmente. Han sido largos los días, largas las noches y pesada la incertidumbre
A dos meses y medio de confinamiento por el virus del COVID, las etapas emocionales pasan silenciosamente y, casi al acecho, saltan a la vista en el momento menos oportuno y sin que deje de sorprendernos. Llama la atención las maneras en que esto sucede.