De científico a rockstar
En nombre de la ciencia, Hugo López-Gatell nos dice con sobrada ecuanimidad lo que pasará en México con el Coronavirus
En nombre de la ciencia, Hugo López-Gatell nos dice con sobrada ecuanimidad lo que pasará en México con el Coronavirus
En las plagas de la antigüedad, a quien acudían los grupos de personas en busca de ayuda y de consuelo eran los expertos de la mística y de la espiritualidad. En ellos veían el lazo comunicante entre lo terrenal y lo sagrado.
En efecto, son la mitad de todo. Calles desiertas, menos gente en la ciudad y la universidad literalmente paralizada. Hubo una especie de silencio, donde solo las miradas entre hombres y nuestros susurros (no sé por qué, pero pareció que muchos de nosotros hablábamos en voz baja) parecía comprender que estábamos solos.
Hace año y medio voté por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y ahora lo volvería a hacer. No soy un arrepentido ni nada que se le parezca. En este espacio escribíamos en el día del triunfo que, por supuesto, no iba a ser fácil, ni siquiera en seis años pudieran cambiar radicalmente las cosas.
En la película 1917 hay una carrera contra el tiempo que en realidad es escape, pero nadie sabe a qué se huye o a dónde se debe llegar y tener la seguridad de sentirse a salvo. No hay salida. Y no la hay porque es la guerra, y en ésta nada de nuestra lógica responde sino con el sello de la locura.
Hace algún tiempo toqué en distintas bandas de rock, algunas veces el bajo y otras la batería, siempre la base rítmica. Algunas bandas fueron efímeras apelando a la inmediatez del siempre recurrente “palomazo” o a la coyuntura del evento político o académico en turno; otras veces más seria, con la permanencia de los camaradas que estaban dispuestos a contribuir en un objetivo a mediano plazo.
Ni bien terminábamos de darnos los abrazos y parabienes de las fiestas de año nuevo cuando una bomba que asesinó a alguien en Medio Oriente nos espabiló feamente y nos mostró la posibilidad de una nueva guerra internacional.
Esperaron dos años, en campaña y ya como presidente de México, y por fin les llegó la navidad. Por fin, una oportunidad, la más esperada, la de encontrar un punto débil en la figura del mandatario.
Dice el sentido común que el caribe es sol, mar, olas y música. Y lo es, no hay duda. Pero más allá de esa idílica propensión a sentir las regiones como si fueran monumentos sin gracia y sentido, existen otros paisajes, otros senderos por los cuales y a partir de una narrativa directa y profunda, nos puede hacer ver más allá de lo evidente