Papeles de Panamá: legalidad e inmoralidad
El escándalo surgido por los “Papeles de Panamá” me remitió, desde que los escuché mencionar por primera vez, a la película basada en el libro de John le Carré con su mismo título: “El sastre de Panamá”
El escándalo surgido por los “Papeles de Panamá” me remitió, desde que los escuché mencionar por primera vez, a la película basada en el libro de John le Carré con su mismo título: “El sastre de Panamá”
En el fondo, con la impunidad de lo que se trata es de hacer valer el axioma: siempre habrá corrupción cuando la ganancia corrupta sea mayor que la pena multiplicada por la probabilidad de ser atrapados y juzgados. Los une la codicia, la falta de responsabilidad social y se escudan en la legalidad, que cada vez se convierte más en una suerte de reglas especiales para los millonarios y leyes duras para los demás mortales.
Quevedo: “Estaba la muerte de amores, la muerte de frío, la muerte de hambre, la muerte de miedo y la muerte de risa, todas con diferentes insignias. La muerte de amores estaba con muy poquito seso”.
Muchas situaciones de nuestra sociedad producen, o al menos a mí me ocasionan, indignación, sin embargo una de las más bochornosas es la desigualdad en la impartición de justicia que existe en este país
Esta palabra es más cercana a la persona que vive al lado del mar. Es una palabra que tiene un aroma de sal y, en los pies, siempre tiene rastros de agua.
¿Por qué la desigualdad ha sido la “cruz” de México; nuestro lastre más significativo; la tarea pendiente que nuestras políticas no han resuelto? ¿Porque se perpetúa y perpetúa, así cambien los perfiles de gobierno, los grupos políticos, las políticas públicas? Sencillamente porque la desigualdad coexiste con la corrupción y la impunidad. Ahora bien: ¿Por qué la corrupción y la impunidad no se han erradicado en México? ¿Por qué un escándalo político o de corrupción -en México están a la orden del día- no logra derribar a un político?
Víctor Manuel Camposeco: “En el primer milisegundo de esta pesadilla murieron cuando menos cincuenta mil personas. De ellos, miles y miles se hicieron nada, se evaporaron en ese momento”.
Odio, xenofobia o nacionalismo son algunos de los sustantivos usados para explicar el discurso que emana del candidato a Presidente con más apoyo popular en las filas del partido Republicano estadounidense.
Hay que recordar que la palabra aparece después que el concepto. La Biblia dice que primero fue El Verbo. Lo cierto es que primero fue la creación del Universo y luego apareció el cúmulo de palabras que hoy designan ese universo. Antes que la palabra Dios estuvo Él y después que la palabra Dios desaparezca para siempre de la faz de la Tierra, Dios seguirá hasta el infinito. La palabra nunca alcanza a designar el concepto.