No más monumentos, señor gobernador.
Está mal, porque deja usted un precedente. Sus sucesores, imitando su modo de proceder, querrán también dejar huella, una huella todavía más grande y más vistosa y más luminosa. Se convertirá Chiapas, en poco tiempo, en tierra de monumentos que sólo promueven la imagen del administrador en turno con dinero público en espacios públicos. ¿No tendría que ocuparse ese dinero para mejor levantar grandes obras de arte?











