Periodistas mexicanos exigen justicia y seguridad

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Chihuahua, Sinaloa, Tamaulipas, Yucatán, Chiapas, Tabasco, Veracruz, Distrito Federal, Guadalajara, Guanajuato, Baja California, Nuevo León, Querétaro, Morelos, fueron algunos de los estados donde periodistas mexicanos se manifestaron para exigir se detenga la violencia en contra de este sector; para exigir respeto a la Libertad de Expresión, para proteger el Derecho a Saber de la ciudadanía; para exigir justicia y protección contra quienes ahora se encuentran amenazados; para exigir se esclarezca la muerte de colegas, y se castigue a los culpables de las muertes, secuestros, desapariciones, exilios y amenazas.

Más de 10 años de impunidad dejaron como saldo 73 periodistas y trabajadores de medios de comunicación asesinados entre 1992 y 2013. 31 asesinados de 2010 a la fecha;  y sólo en 8% se ha logrado esclarecer los crímenes, según el Comité para la Protección de Periodistas.

La muerte de Gregorio Jiménez, ocurrida en Veracruz, detonó el hartazgo de las y los periodistas del país, y logró que colegas que durante años han permanecido callados ante las amenazas en su contra, salieran a las calles a manifestarse, bajo las consignas #PrensaNoDisparen, y #FrenteASusBalasNuestrasPalabras.

En Queretaro

En Queretaro

En un pronunciamiento que se leyó en cada una de las ciudades donde se llevaron a cabo las manifestaciones, se exigió que el Estado mexicano asuma su deber y obligación constitucional de garantizar la Libertad de Expresión, el Acceso a la Información y el Derecho a Saber de la ciudadanía.

Que el presidente de la República, Enrique Peña Nieto instrumente una estrategia especial para proteger la integridad física de los trabajadores de los medios de comunicación en todo el país, empezando por Veracruz.

Que la Procuraduría General de la República (PGR) amplíe y profundice las investigaciones relacionadas con el asesinato de Gregorio Jiménez de la Cruz; y contra los otros 86 periodistas asesinados.

Que los órganos de Estado como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, rindan cuentas de su desempeño. Han dispuesto de recursos millonarios pero la vida de cientos de periodistas sigue amenazada.

A los gobiernos estatales no utilicen los convenios publicitarios como elemento de censura, ni para premiar coberturas favorables. Que deje de utilizar al aparto de justicia para amagar a periodistas con montajes judiciales. Que deje de utilizar personeros para emitir amenazas y difamaciones.

 

En la Ciudad de México

En la Ciudad de México

 

En los estados

En los estados, cada uno de los grupos locales de periodistas denunció las problemáticas particulares a las que se enfrentan, algunos denunciaron las amenazas que este mismo día recibieron por manifestarse.

Académicos, activistas, defensores de los derechos humanos, acompañaron en algunas de las manifestaciones, que también tuvieron replicas de periodistas de otros países.

En la Ciudad de México se leyó la historia de vida de colegas que han muerto, desaparecido, o secuestrado.

 

En Monterrey

En Monterrey

Ramón Ángeles Zalpa, periodista desaparecido en  Paracho, Michoacán

El periodista Ramón Ángeles Zalpa desapareció el 6 abril de 2010, en la comunidad de Paracho. Entonces contaba con 47 años de edad.

La última vez que se le miró conducía su automóvil Volkswagen Jetta color rojo, rumbo  a la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), lugar al que nunca llegó. Ramón era periodista y combinaba esa actividad con la docencia.

Colaboró en los periódicos La Guía de Zamora, El Sol de Morelia y La Voz de Michoacán. Fue corresponsal del periódico Cambio, donde trabajó durante diez años.

Rommell David Ángeles Méndez, su hijo mayor, cuenta: “El día de su desaparición, regresábamos de  Colima la mañana del 6 de abril, cuando le habló el albañil de la construcción, quien le pidió acudir urgentemente a la edificación”, ahí fue donde lo vio por última vez . Ese día regresó a su casa a las 4 de la tarde, “pero esa noche mi papá no llegó, me dijo mi mamá al otro día. Entonces hablamos al periódico Cambio, y nos enteramos que nunca llegó a la construcción. Después presentamos la denuncia en el Ministerio Público”.

No se sabe si previo a su desaparición recibió alguna amenaza, pero tres meses antes, a la redacción de Cambio pidió que no se le firmara una nota “porque había problemas en una comunidad”, informó uno de sus directivos del periódico. Se trataba de un ataque a manos de un grupo armado contra una familia indígena en los límites de los municipios de Angahu y San Juan Nuevo Parangaricutiro.

La investigación iniciada en la averiguación previa 65/2010, en la Procuraduría de Justicia del Estado de Michoacán, no ha arrojado ningún resultado igual que las investigaciones que lleva a cabo la Fiscalía Especial de Atención a Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión de la Procuraduría General de la República (PGR).

Las autoridades no han vuelto a establecer comunicación con la familia, no se sabe que hay de las indagatorias. “el caso ya se les olvidó, no ha pasado absolutamente nada”, lamenta el hijo mayor de Ramón.

 

En Tabasco

En Tabasco

Raymundo Pérez Arelllano, periodista secuestrado en Tamaulipas

Yo puedo contarles sobre la censura y la intimidación hacia los periodistas en esta guerra absurda que se vive en el país. El 3 de marzo de 2010 fui secuestrado junto al camarógrafo Juan Carlos Martínez en Reynosa, Tamaulipas, por un grupo de la delincuencia.

Estábamos cubriendo la guerra entre los Zetas y el Cártel del Golfo. Yo sentí el frío acero de una pistola en mi cabeza y escuché la sentencia de muerte: llévenselos y denles piso.

Nos llevaron a una casa de seguridad, nos golpearon. Al final no nos mataron, pero nos advirtieron: “no queremos ver a los de la prensa aquí, porque ustedes publican y nos calientan la plaza”.

Soy una víctima de esa guerra, un sobreviviente, y por eso puedo venir a contarles esto.

Tuve suerte, mucha suerte. Muchos que han vivido situaciones similares –como Goyo- nunca regresaron.

Los encontraron muertos en el mejor de los casos. A otros ni siquiera los han encontrado. Los días previos a mi secuestro desaparecieron cinco reporteros de medios locales en Reynosa. Sólo uno volvió. De los otros cuatro nada se sabe. Uno más, José Rábago Valdez, murió en situaciones poco claras.

Hoy Reynosa vive una situación diferente, las balaceras entre cárteles son menos frecuentes. Los enfrentamientos entre Zetas y Cartel del Golfo se mudaron a otros estados: Veracruz, Nuevo León o Coahuila.. En cambio es más notoria la presencia de soldados y marinos que realizan operativos contra la delincuencia organizada.

Lo que no ha cambiado es el contenido en los medios de comunicación en Reynosa. Se informa de las fugas de agua, de los baches en las colonias incluso de la violencia en otros estados como Chihuahua o Guerrero, pero no se cuenta cómo, donde y cuando actúan en esa ciudad los grupos del crimen organizado.

Ese el reto de los que seguimos en este oficio, que se ha vuelto tan peligroso en México: seguir informando, echar luz sobre los temas que muchos quieren que permanezcan ocultos.

 

En Morelos

En Morelos

Luis Cardona, periodista secuestrado en Chihuahua

No esperen a ser víctimas. 

«Cuando está uno solo con sus captores que te interrogan, te golpean, te escupen, te dicen que te van a cortar las manos, que eres un pendejo periodista jugando al héroe, te orinan, te amenazan con que van a matar a tu familia, y te patean la cabeza, se suben en tu espalda y brincan, te quitan los zapatos, te pegan con una tabla, y te dicen que no grites, te queman con cigarros, te encadenan. Te ponen un torniquete en el cuello, lo aprietan «para que sepas qué se siente morir asfixiado», te queman los testículos, te ponen las armas en el ano, te dicen que te volaran los sesos. Cuando está uno solo con ellos, los escuchas lejos, tu mente está solo pensando en tus hijos, en tu mujer. En lo que van a sufrir por no encontrarte. porque las palizas de tan fuertes te adormecen los músculos y prefieres que te peguen seguido para ya no sentirlas, y tu seguir pensando en ellos. La muerte es sencillas, solo se apaga la luz. El martirio antes de llegar a ella, es lo que está de la chingada.

Cuando dejan de torturarte, te duermes, no lloras, no maldices, no te encabronas, solo estas triste, pensando en tu hijo menor. Estas cierto entonces que tu trabajo te llevó hasta ahí, porque sabías que eso podía suceder, pero nunca pensaste en tu familia realmente hasta ese momento en que estas por morir.

Por eso me alegré tanto cuando me dijeron que (Goyo) estaba vivo. Dije hacia adentro, «uno igual que yo que estuvo en el filo de la navaja», yo también denuncie secuestros. Me amenazaron con matar a mi familia si presentaba una denuncia. ¿Por qué me dejaron vivo, lo ignoro?. No me importa estoy vivo. Ahora se que Goyo no lo logró. Me duele, porque no sabe ahora lo que significa la vida para sus seres queridos.

Con el trauma después del secuestro, uno vive meses como zombie, adherido al amor de su familia. Te destrozan como ser humano, pero te puedes recuperar lentamente, pensando positivamente. El chiste es que logres quedar con vida. Por eso me alegre en la mañana cuando me informaron que Goyo estaba vivo…. Pero ya no está aquí.

Ahora, ¿quién sigue?. Es por eso por lo que debemos que luchar ahora, por que no siga nadie más.

Exijamos justicia por Goyo y todos los demás que han sido asesinados en Veracruz, Oaxaca, Tamaulipas, Chihuahua, en toda la República. Exijamos al Estado que nos regrese nuestros derecho a informar sin ser agredidos, porque es del Estado de donde vienen los ataques. De ninguna otra parte, sino del Estado que no controla sus fuerzas criminales, porque ya es muy fácil matar a un periodista, porque ya es muy fácil enlodar la vida de un reportero, porque ya es tan fácil que la impunidad gobierne.

 

En Veracruz

En Veracruz

Regina  Martínez, periodista asesinada en Veracruz

La situación para el periodismo en Veracruz ahora es la peor de la que he vivido en los últimos diez años. Con los gobiernos de Patricio Chirinos y Miguel Ángel Yunes había mucha represión, persecuciones, amenazas de desalojo a periódicos, presiones a los reporteros. Algo parecido ocurrió en el gobierno de Fidel Herrera, quien controlaba a la prensa con regalos como camionetas de lujo, casas, dinero, el pago de colegiaturas de los hijos de los reporteros o columnistas. Pero ahora se vive con miedo y terror.

Ahora la situación es completamente represiva con el gobierno de Javier Duarte, es directa contra toda la prensa, contra directivos y reporteros. Como el gobierno no da dinero, está censurando a periódicos, paginas de internet, columnistas y periodistas.  A los periodistas incómodos los están corriendo de sus medios.

En medio de la violencia, en este gobierno han sido asesinados 3 reporteros: Miguel López Velasco (subdirector de Notiver) Yolanda Ordaz (reportera de Notiver) Leonel López (del Diario Noticias en Acayucan). El clima es más complicado, la prensa veracruzana vive sus momentos más difíciles, de represión, desapariciones, asesinatos, amenazas de muerte, despidos y censura.

El clima de terror en el medio periodístico es en todo Veracruz, no sólo en Xalapa o el puerto. La autocensura se ha extendido a raíz de los asesinatos, hay pánico en los reporteros y fotógrafos que ya no salen a cubrir accidentes o las notas policiacas.

A los fotógrafos, la misma policía les ordena desaparecer imágenes. “Qué hacemos, tenemos familia, por eso lo aceptamos”, dicen los compañeros. Otros reporteros tienen amenazas de secuestro.

Ahora yo vivo el peor clima de terror, cierro con llave toda la casa, no duermo y salgo a la calle viendo a un lado y otro para ver si no hay peligro.

*** Tres meses después de escribir esto, el 28 de abril de 2012, la periodista Regina Martínez apareció asesinada en su casa de Xalapa, Veracruz.

 

Prensa No Dispare

Prensa No Dispare

Héctor Gordoa, secuestrado en Durango

El 26 de julio de 2010 fui secuestrado por en la ciudad de Gómez Palacio, Durango por integrantes del Cartel del Pacífico que controlan la plaza.

Acudí a realizar un reportaje en torno los hechos ocurridos al interior del Penal 2 de Gómez Palacio, donde supuestamente grupos de internos pertenecientes a dicho grupo criminal salían por las noches a realizar crímenes en la vecina ciudad de Torreón, Coahuila.

Alrededor de las 15:40 de la tarde dellunes 26 de julio fuimos interceptados por un comando armado en el periférico de la ciudad y nos guiaron a una brecha sobre la autopista y  nos encerraron en la cajuela de la unidad móvil.

De ahí nos trasladaron a una casa de seguridad, nos vendaron los ojos y amarraron los pies y manos, nos encerraron en un cuarto en construcción en donde éramos nueve personas secuestradas.

Javier Canales, camarógrafo de Multimedios; Alejandro Hernández, camarógrafo de Televisa Laguna; y Héctor Gordoa, Jefe de Información de Punto de Partida de Televisa México.

Las exigencias para nuestra liberación eran que se transmitieran unos videos que habían subido a la red en donde señalaban los agentes y policías municipales, que estaban secuestrados con nosotros, nexos del gobierno estatal de Coahuila con banda del crimen organizado conocida como los Zetas.

Esto en represalia al video que provocó la detención de la directora del Cereso 2 de Gómez Palacio, Durango, Margarita Rojas, quien presuntamente permitía la salida de reos pertenecientes al Cartel del Pacífico.

El grupo que nos secuestro no nos liberó y exigió que se transmitiera a nivel nacional, lo cual no ocurrió, lo que provocó que se cerraran las negociaciones. En ese momento nos quedamos solos, exigían que tenía que ir otro reportero a realizar el reportaje a lo cual me negué y señalé que yo había acudido a realizar el reportaje y ya tenía entrevistas realizadas para poder editarlo. Solo a través de dialogar y convencerlos de que podría realizar un reportaje que mostrara las inconformidades de las familias de internos y custodios del Cereso 2 de Gómez Palacio, mismas que ya había realizado antes de mi secuestro.

Luego de largas platicas se logró convencer al líder del Cartel del Pacífico para que me liberaran para preparar el reportaje y presentarlo en el programa Punto de Partida, del jueves 29 de julio.

El compromiso era transmitirlo y se dejaría en libertad a mis compañeros, no sin antes amenazarme de que de no hacerlo me tendría que atener a las consecuencias.

Me liberaron alrededor de las 14:00 del jueves 29 y acudí a las instalaciones de Televisa Laguna en donde fui recibido por los directivos de la televisora local. Tras mi liberación y traslado a la ciudad de México, no se transmitió el reportaje que preparé para lograr que liberaran a mis compañeros, a pesar de que la vida de mis compañeros y la propia dependía de la transmisión del mismo. La cual fue le decisión correcta por parte de los directivos de Televisa. De haberlo hecho, habríamos provocado que estos actos se repitieran.

El sábado 31 de julio fueron localizados mis compañeros abandonados en la casa de seguridad en donde nos tenían secuestrados, el Secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, exhibió a mis compañeros y los puso en riesgo en una conferencia de prensa llena de falsedades.

García Luna señaló que gracias a sus negociaciones me habían liberado, lo cual es falso. No fue una rescate como se informó,  mis compañeros fueron liberados

Mis compañeros señalaron parte de la experiencia vivida durante el secuestro.

Es importante destacar que aún temo por mi vida y la de mi familia, sin embargo, el compromiso con el periodismo, mis colegas y la responsabilidad social me permite seguir adelante…

2 Comentarios en “Periodistas mexicanos exigen justicia y seguridad”

  1. MISAEL GALINDO
    24 febrero, 2014 at 22:46 #

    YO TAMBIEN ESTUVE AHI PORQUE LA SOLIDARIDAD, ES DE HUMANOS.

  2. MISAEL GALINDO
    24 febrero, 2014 at 22:42 #

    SI TOCAN A UNO, NOS TOCAN A TODOS. YA NOS HAN TOCADO A TODOS, TENDREMOS QUE AUTODEFENDERNOS Y BUSCAR OTRAS ESTRATEGIAS, PERO NO NOS CALLARAN.

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