Enoc Hernández Cruz, el esperpéntico
Hay políticos que no conocen límites al ridículo y a la mesura. Enoc Hernández Cruz pertenece a ese clan que ya creíamos desaparecidos.
Hay políticos que no conocen límites al ridículo y a la mesura. Enoc Hernández Cruz pertenece a ese clan que ya creíamos desaparecidos.
Francisco Javier Acuña, Comisionado del IFAI y encargado de la Comisión de Archivos ha dicho que “los archivos no son bodegas de papeles viejos, son yacimientos de la civilización y no son por tanto registro de lo pasado sino del porvenir”. En este sentido debemos de velar por la preservación y conservación de archivos, ya sean físicos o digitales, necesitamos cuidar de manera adecuada nuestro futuro, preservando y conservando el pasado.
Hoy Manuel Velasco podrá entregar su Informe en el recinto que ocupa el Congreso, limpio de manifestaciones. Lo que no podrá limpiar es el hecho que lo sucedido a Agustín Gómez -campesino inmolado, actualmente moribundo en un hospital- no es más que un reflejo de omisión gubernamental y la mala, acaso nula resolución de conflictos que caracterizan a este gobierno, más ocupado en promover su imagen en las revistas del corazón e inaugurar ferias de pueblo y cabalgatas, que en resolver de fondo las problemáticas sociales del estado.
Daniela I. Cárdenas Ruíz/En una sociedad donde impera el caos, estamos obligados a tomar posturas y a actuar de manera responsable, cuidando nuestra integridad. Debemos asumir nuestro papel como sujetos históricos y sociales de manera consciente para que nuestras acciones tengan el alcance que la coyuntura requiere.
María Luisa Armendáriz/Admito de entrada que no es lo mismo ser activista desde una posición socioeconómica como la nuestra, visible, ni desde una condición cultural o capitalina de la Condesa o San Angel y ser una activista desde un pueblo perdido de Chiapas con un rifle de palo que casualmente no disparó ni en defensa propia.
“¿Podría yo cambiar algo en el mundo antes de morir?”. En este momento mexicano es más pertinente que nunca preguntarnos de qué manera nos ayudaremos mutuamente a salir de esta espiral de violencia, desconfianza e injusticia. Tal vez sólo a través de la insurrección ética colectiva.
“Después de Iguala, México debe cambiar”, declaró Enrique Peña Nieto en su último mensaje a la sociedad mexicana, el pasado jueves. Una sociedad dolida, no por novedad sino por el cruento paso de su historia. El discurso del Presidente es una de las más recientes muestras de la ineficiencia creciente del Estado Mexicano por fungir como garante del bienestar social, sobre todo pasados los hechos del 26 de septiembre en Guerrero, que significaron el repudio explícito del acontecimiento y, en general, de la situación sociopolítica de nuestro país.
Por hoy, ha sido afortunada la Universidad, como afortunados son los universitarios y la sociedad en general. Es decir, ante la decisión tomada, la institución ha dado un paso adelante, al restablecer en su rectoría, si no a un hombre o a una mujer “eminentemente académica”, sí al menos a un tipo de los que llamamos “buenas personas”.
Como estaba largamente anunciado, el Rector de la UNACH “elegido” por la Junta de Gobierno para los próximos cuatro años, fue el hasta ayer Secretario de Salud en Chiapas, Carlos Eugenio Ruiz Hernández, médico personal de la señora Leticia Coello Viuda de Velasco, lo que para muchos fue el mérito principal para llegar a ese cargo. Otro más lo ven con trayectoria académica suficiente.