Los nuevos condenados de la tierra: migrantes que transitan hacia el espejismo del dólar
En general, se puede decir que los migrantes irregulares no son bienvenidos en ningún país, lo que los convierte en los nuevos condenados de la tierra
En general, se puede decir que los migrantes irregulares no son bienvenidos en ningún país, lo que los convierte en los nuevos condenados de la tierra
Esto es solamente parte del muestrario de la descomposición que hoy vive Chiapas y el escenario en el que el periodista, Fredy López Arévalo, fue victimado a tiros frente a su casa. Ojalá las balas que le segaron la vida no sean cubiertas con el manto de la impunidad y que se haga justicia por el bien de todos.
Platón: “Uno de los males más grandes de la vida política es la ambición material de los políticos”
La mañana del sábado tenía un tinte de aire frío, el cielo estaba azul, pintaba un día soleado, de los que suelen haber en el invierno.
Por Raúl Zibechi. El domingo 7 las ciudades estaban desiertas. La población se quedó en sus casas, como forma de protesta ante un régimen opresivo incapaz de aceptar el rechazo que genera. El observatorio ciudadano Urnas Abiertas asegura que hubo un 81% de abstenciones, aunque el régimen diga lo contrario.
Fredy López Arévalo fue acallado por unas balas disparadas desde la oscuridad, el pasado 28 de octubre. Su muerte deja un vacío en la comunidad de periodistas de Chiapas, y siembra la preocupación por la seguridad de los informadores en esta parte del país.
Por Miguel Ángel de los Santos. La impunidad envía un triste mensaje, y este es que se puede seguir atentando contra periodistas sin consecuencias legales. Cualquiera que sea la razón por la cual se priva de la vida a un periodista, el Estado no puede desentenderse de su responsabilidad de investigar diligentemente los hechos y ofrecer explicaciones creíbles y sustentadas de los hechos.
Esta tarde el viento sopla suavemente, lo percibo como una caricia muy sutil, el aroma que trae huele a inicios de noviembre, de las fechas más esperadas para recordar y honrar a nuestros fieles difuntos.
Rubem Fonseca: «A ningún escritor le gusta realmente escribir. Me gusta amar y beber vino: a mi edad no debería perder tiempo con otras cosas, pero no consigo dejar de escribir. Es una enfermedad»