Opinión

Ilustración: Alejandro Nudding

Crónica de la intervención, II

Ricoeuer: Lo que experimente el lector –se refiere a las sensaciones, claro, no a los hechos– debe, antes, experimentarlo el autor, de modo que el escritor que trama y escribe una novela va creando, al mismo tiempo, a su propio lector, que es él mismo, y a otro, otra, otros, otras, semejantes a él

Imagen: culturacientifica.com

La necesidad de compartir historias

¿A quiénes de ustedes les gusta compartir historias? Quizá digan, ¿historias sobre qué? No hablo de la historia como ciencia social, más bien de las historias cotidianas, que refieren relatos comunes, las del día a día.

Investigar-es-trabajar.-Pulso-Noticias.

Los obrajes de la ciencia

Pensar qué tipo de sociedad tenemos entraña pensar qué tipo de ciencias hacemos. Del mismo modo, deliberar sobre la sociedad en que quisiéramos vivir es reflexionar en la ciencia que necesitamos hacer.

Fuente Colonial, en los meses de contingencia

Vida cotidiana en la “nueva normalidad”

En esta cuarentena he explorado la ciudad y los pueblos cercanos desde mi coche. Casi a diario he salido a ver el desplazamiento de las personas por distintos rumbos y barrios.

Debió haber sido un poco antes de la mitad de la pasada centuria cuando se construyó la primera computadora, un prometedor pero gran armatoste que ocupaba el espacio de un departamento familiar. En las películas de El Santo ya se presentaban rudimentarios aparatos que adelantaban la era de la comunicación planetaria actual.

Nuestro desencanto comunicacional

Debió haber sido un poco antes de la mitad de la pasada centuria cuando se construyó la primera computadora, un prometedor pero gran armatoste que ocupaba el espacio de un departamento familiar. En las películas de El Santo ya se presentaban rudimentarios aparatos que adelantaban la era de la comunicación planetaria actual.

En 1976, un historiador italiano, también filósofo e historiador de las ideas, Carlo Ginsburg, publicó un libro titulado El queso y los gusanos: el cosmos de un molinero del sigo XVI (Editorial Península, Madrid), que muy pronto no sólo se convirtió en un libro ampliamente leído y difundido, sino en una de las obras claves de la microhistoria, que en México cultivó con excelencia el historiador michoacano Luis González y González.

Un paréntesis autocrítico

En 1976, un historiador italiano, también filósofo e historiador de las ideas, Carlo Ginsburg, publicó un libro titulado El queso y los gusanos: el cosmos de un molinero del sigo XVI (Editorial Península, Madrid), que muy pronto no sólo se convirtió en un libro ampliamente leído y difundido, sino en una de las obras claves de la microhistoria, que en México cultivó con excelencia el historiador michoacano Luis González y González.

Karl Haushofer y la geopolítica durante el confinamiento

Este confinamiento pandémico ha ofrecido muchas cosas y no todas deben considerarse desagradables; entre las positivas incluyo el tiempo para ver o leer. En mi caso, y sin tenerlo previsto, prácticamente coincidió el ver y leer sobre un personaje histórico.

Pintura: https://cutt.ly/iaCu86j

Resistir desde el amor

Celeste despertó, se asomó a la ventana, el paisaje aún estaba cargado de neblina densa, y como dijera coloquialmente, ni las luces del solecito.  Miró el reloj, las siete de la mañana. Fue a la cocina, se preparó un café y se dispuso a beberlo mientras contemplaba el paisaje.

Ilustración: HCM

Crónica de la intervención, I

Juan García Ponce: “No quiero quedarme en nada. La fijeza es la muerte. No hay que ser una sola imagen sino muchas”